De la noche y el amanecer
Sorprende enterarse que en estos últimos tres meses y medio sólo tres leyes hayan salido del Parlamento, más allá que hay muchas más en lista de espera en la Comisiones. También sorprende confirmar que en ese mismo tiempo se haya visto como nunca antes aparecer en informativos, programas radiales, prensa escrita y en entrevistas a los integrantes del Poder Ejecutivo. Cosa esta última que puede estar muy bien ya que habla de la transparencia de este gobierno pero también habría que meditar sobre el desgaste que sufren las personas públicas día tras día con su sobrexposición.
Pero lo que más sorprende es que teniendo el gobierno 79 legisladores, que daría para entrevistar a uno distinto cada día durante dos meses y medio sin repetir (y sin soplar), casi no se los vea en ningún medio. Contrastando, eso sí, con sus pares de la oposición.
Aclaro, no estoy diciendo que esto sea culpa de los medios. Digo que esto es lo que sucede y -qué querés que te diga- no me parece muy positivo.
¿No habría que pensar en esto y tratar de resolverlo rápidamente?
Oficialistas y opositores podrían hacerlo hoy mismo, esta noche que según dicen será la noche más larga del año. Unos podrían aprovecharla para dormir y recuperar los sueños perdidos, olvidados o adormecidos. Otros bien podrían utilizarla para pensar cosas útiles y positivas para cuando amanezca. Ya que aquello de que las peores cosas suceden en la noche, en las sombras, es una burda mentira que nos han hecho creer aquellos que a pleno día y en oficinas bien iluminadas han tomado las decisiones más negativas para la humanidad.
Por supuesto, ya que será la noche más larga del año todavía pueden quedar algunas horas para el regocijo del sexo que, vaya uno a saber, su ausencia podría ser la causa de muchas decisiones tomadas erróneamente.
No sé. Digo yo. Son divagues que produce el comienzo del invierno, ¿verdad? *
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