La columna amarilla

De poco un todo

Ayer pudimos ver un ejemplo contundente de un estilo diferente al particular manejo que alguna prensa hace de los hechos que son noticia en nuestro país,

Mil cuatrocientos periodistas de todo el mundo estuvieron allí durante más de cuatro horas, millones de televidentes en todo el mundo esperaban con nerviosismo la noticia.

Esta se produjo y al principal protagonista apenas se lo vio unos segundos, ni siquiera sonrió y ni articuló palabra. Nadie se quejó.

Digo yo, El Observador, la página editorial de El País o Búsqueda van a hablar de atentado a la libertad de información, del «silencio totalitario» y van a acusar de despótico a Michael Jackson, ¿eh?

¡Vamo arriba Maiquel! Usted es inocente, siga dándole con todo.

(No quiero ni pensar los millones de discos que va a vender su versión de «We are the children»)

Y ya que dije «editorial de El País», el de ayer no tiene desperdicio.

Como una fehaciente muestra del descalabro de este gobierno y de su carácter arbitrario e ilegal se indignan porque el 9 de junio festejó sus 100 días de gobierno y resulta que – ¡oh, horror antidemocrático!   nos aclaran que: «Corresponde precisar, en primer lugar, que los cumpleaños se festejan el día en que se celebran, que los cien días se cumplieron el miércoles 8 y no el jueves 9…»

A continuación agregan que en realidad el 9 se cumplían 114 días de gobierno del Frente Amplio (¿). «Por el bien del país», como dicen en el editorial, pido que le hagan un contrato de obra a una almanacóloga y que por favor se cuiden que no sea ninguna mujer que alguna vez haya posado para un calendario de una gomería, panadería o fábrica de pastas y haya estado colgado en la clínica de Tabaré.

Me queda alguna alusión a la verba inflamada de Silverstein, pero… pobre… lo dejo para cuando se cure. Póngase una cremita, embajador. *

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