Gremio de artes visuales reclama inventario urgente del Museo Nacional del Parque Rodó

"Durante la dictadura cualquier milico tenía un Figari colgado en el living"

La mayor entidad gremial de artistas visuales del país aprobó unánimemente en la asamblea cumplida en el Molino de Pérez, una carta dirigida al ministro de Educación y Cultura, la misiva apunta a que «la Asociación de Pintores y Escultores del Uruguay, desea manifestar públicamente su apoyo a la decisión del Presidente de la República relativa al traslado a Museos de las obras de arte que están en custodia de distintas dependencias del Estado.

No sólo porque ello supone la posibilidad de que todos los uruguayos dispongan de esas obras en lugares destinados a su exhibición, sino porque es una medida que las coloca en lugares apropiados para su conservación y bajo estricto control.

Es de conocimiento general que han sido auditados diversos organismos públicos en reiteradas ocasiones y que lamentablemente se han detectado faltas de obras de importancia y valor tanto en Uruguay como en representaciones diplomáticas en el extranjero.

En el ámbito de las artes plásticas se conoce la existencia de un inventario realizado por el profesor Pivel Devoto cuando fuera ministro de Educación y deseamos trasmitirle la inquietud de comparar con dicho inventario el actual acervo nacional como forma de terminar con especulaciones relacionadas con posibles pérdidas y desapariciones y para que los uruguayos sepamos a ciencia cierta de nuestro patrimonio en obras de arte y bienes culturales.

Los faltantes pertenecientes al Museo Nacional de Artes Visuales fueron detectados en el mes de diciembre de 1999, en oportunidad del relevamiento realizado por dicho museo y la Sección de Inventarios del Ministerio de Educación y Cultura y desearíamos que fuese pública dicha información, así como las acciones que se han tomado en relación a la pérdida de obras de arte a lo largo de los años.

Deseamos señalar que el actual director del Museo Nacional de Artes Visuales, ha permanecido al frente de esa Institución desde el tiempo en que Julio María Sanguinetti fuera ministro de Educación en la Presidencia de Jorge Pacheco Areco.

Ocupó ininterrumpidamente el mismo cargo o función desde entonces, al que agregó durante la primera presidencia del Dr. Julio María Sanguinetti el cargo de director nacional de Artes Visuales.

Por el tiempo de permanencia en el cargo así como por las responsabilidades asumidas, consideramos su situación como inmejorable para dar respuesta a estas inquietudes.

También vinculado al tema patrimonial desearíamos que se realizaran investigaciones sobre las tareas llevadas adelante por la Comisión Nacional del Patrimonio Cultural de la Nación».

 

Arte: ¿dónde estás?

«Este es un tema de una complejidad extrema, en tanto mientras en el mundo los directores de museos nacionales cambian, rotan, se alternan cada cinco años aproximadamente, en Uruguay el director Kallenberg hace 37 años que está al frente de todo lo vinculado al Museo Nacional. Es deseo de la asamblea que renuncie ya», dijo a LA REPUBLICA el vicepresidente de la Asociación de Pintores y Escultores. Fernando López Lage detalló que «Kallenberg ha cambiado solapadamente de cargo, pero siempre estuvo al frente del museo y no solo como director, de alguna manera como cuidador del acerbo patrimonial del país, sino que también tuvo que ver con los envíos uruguayos a las bienales.

Lo que se ve entonces como política cultural es una especie de vaciamiento del Museo Nacional, donde casi no se ven artistas nacionales más allá del acerbo. Hay un estancamiento y una falta de transparencia general, que hacen de orden la remoción de este cargo».

En otro orden López Lage enfatizó la necesidad de hacer el inventario que la misiva al ministro Brovetto reclama. «Queremos que se haga una comparación entre el inventario realizado por Pivel Devoto en 1968, un documento que tiene el Museo y que nunca hizo público, y compararlo con lo que hay ahora en el museo», puntualizó. «En base a esos dos inventarios queremos saber la certeza que tiene esa suerte de leyenda generalizada acerca de faltas, sustituciones, desapariciones, que todo Uruguay conoce, pero que es imposible probar, aún cuando la solución al enigma es algo tan simple como comparar los inventarios».

Detalló que el proceso de deterioro máximo se dio durante la dictadura, «cuando se dijo desde que las obras flotaban en los sótanos del museo cuando se inundaba, hasta que cualquier milico tenía un Figari colgado en el living. Tenemos la firme convicción de que es imprescindible un cambio a futuro y para ello exigimos antes que nada saber exactamente qué ha sido de buena parte del patrimonio cultural, en estas últimas décadas». *

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