Pitorreos & Cuchufletas
Hay un dicho que dice que «los diplomáticos son como las bicicletas: hay de carrera y hay de paseo».
Pero habría que agregar que también los hay «todo terreno». O mejor dicho, más que el terreno, la construcción que arriba de él se hace.
Entre las cosas sorprendentes que casi diariamente nos hacen saber de Relaciones Exteriores nos enteramos ahora que, en muchos lugares, las casas de los embajadores triplican el alquiler de la propia Embajada de nuestro país. Y estamos hablando, por ejemplo, de alquileres de 10.000 dólares por mes. ¡Una ganga!
El ministro ya mandó parar. Siguiendo con la referencia cancionera del Presidente en Zapicán: «Se acabó la diversión», Gargano entona aquel viejo son del mismo autor: «Y que la austeridad va… de todas las maneras va».
Y hablando de Ministerios parece que en la cantina del de Interior uno bien se podía comprar un refuerzo de jamón y queso, una pascualina o una bombacha con encajes. Un comisario y una subalterna destinaban parte de la heladera como vidriera de una boutique, vendían pilchas a precios congelados.
Los ministerios tal como los dejaron los anteriores gobiernos parecen piñatas: están llenos de sorpresitas.
Se nos pasó por alto, pero el martes 26 fue el Día de la Propiedad Intelectual, aquella que, particularmente, protege a los inventores.
En tiendas blancas y coloradas varios ex gobernantes lo festejaron con nostalgia.
Estoy muy preocupado con la elección de este Papa. Y no lo digo por sus antecedentes políticos, sino porque temo que sea un total fracaso para los católicos. El mismo reconoció sus limitaciones para comunicarse con Dios, dijo: «Pedí al Señor que no me eligieran Papa, pero El no me escuchó».
Arrancamos mal, si el dueño del circo no le da bola a su representante en la tierra, qué podemos esperar nosotros. *
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