La colectividad armenia recuerda hoy los noventa años del genocidio de su pueblo
Vázquez explicó que, «aunque la fecha marca un nuevo aniversario de hechos terribles, nuestro mensaje tiene objetivos específicos», como el «aporte que la colectividad ha realizado a la construcción del país, que también es de todos ustedes».
Señaló que «vuestros padres y abuelos y, probablemente, no pocos de ustedes, llegaron a Uruguay sin otro equipaje más que la esperanza de un futuro mejor», sin sentarse «a esperarlo, sino que fueron forjadores del mismo».
El mandatario recalcó que los armenios aportaron en esa tarea sus costumbres y tradiciones, pero también «la voluntad y el compromiso de construir junto a todos los habitantes de esta tierra un espacio de tolerancia, respeto mutuo, convivencia democrática y confianza en el trabajo como factor de prosperidad».
También destacó como segundo objetivo «nuestro compromiso de defender y promover los Derechos Humanos y aportar, desde nuestras responsabilidades, a un mundo que haga de la paz y del respeto al Derecho una regla cotidiana».
Concluyó que «sólo así podremos evitar que hechos como los que hoy evoca la colectividad armenia, vuelvan a repetirse en cualquier parte del mundo».
Por su parte la Organización Multiinstitucional Armenia del Uruguay convocó para el acto central recordatorio a llevarse a cabo hoy a las 15 y 30 horas en la plaza Armenia, ubicada en Rambla Armenia y 26 de Marzo. En dicho acto estará presente el ministro de Educación y Cultura, Jorge Brovetto. A las 9 y 30 en la Iglesia Evangélica Armenia, sita en Luis A. de Herrera 3790, se efectuará un acto religioso a cargo del licenciado pastor Pedro Lapadjian.
El genocidio
La colectividad armenia recuerda su historia y el drama de su pueblo a través de una página de Internet, en la que ilustra sobre todo aquel no tan lejano proceso y el cómo y el porqué de la lucha contemporánea de su pueblo.
La estratégica posición de la meseta de Armenia, cruce de caminos de las caravanas comerciales entre Oriente y Occidente, fomentó el interés de los pueblos que la rodeaban, y fue determinante de que haya sido conquistada sucesivamente por persas, macedonios, romanos, más tarde fue la dominación bizantina y luego la árabe. Hacia mediados del siglo XI aparecen en la región los selyúcidas, nómades mongoles del Asia Central, luego los tártaros y más tarde los turcomanos. Entre fines del siglo XVI y comienzos del XVII, la región este de Armenia se convirtió en área de conflicto entre los turcos otomanos, los persas y los rusos, quienes a partir de entonces comienzan a tener presencia en la geopolítica de la región.
Los primeros pasos los dará el sultán Abdul Hamid (1876-1909). Entre 1884-1896 son masacrados aproximadamente 300.000 armenios. Derrocado el sultán Hamid, el poder pasa a manos de los Jóvenes Turcos. Lo que en principio pareció el inicio de una época de paz y fraternidad, basada en la igualdad de derechos, poco a poco se fue transformando en el período más oscuro de la historia armenia.
En el nuevo orden elaborado por los Jóvenes Turcos, los armenios constituían un obstáculo. La Primera Guerra Mundial facilitó la concreción de su objetivo: transformar un imperio heterogéneo en un Estado homogéneo fundado en el concepto de un pueblo, una nación. Del 23 al 24 de abril de 1915 fueron detenidos, deportados a Anatolia y asesinados unos 650 dirigentes armenios de Constantinopla. A partir de entonces, se dio la orden de deportación de la población civil, desde las zonas de guerra en el Cáucaso, hacia los centros de reinstalación, en los desiertos de Siria y Mesopotamia. El mismo esquema de arresto y asesinato de los líderes y de los hombres mayores de 15 años, así como la deportación del resto de la población –mujeres, ancianos y niños–, hacia los desiertos de Siria, se repitió en todas las localidades armenias. Esta larga marcha, que para muchos fue el camino hacia la muerte, era acompañada de violaciones, torturas y robo de lo poco que llevaban consigo los deportados. Los pocos que lograron sobrevivir, fueron trasladados a distintos puntos del Medio Oriente donde el hambre y las epidemias hicieron su parte.
La emigraciòn casi total
A partir de entonces, la emigración de los armenios fue casi total. De 2.100.000 almas en el Imperio Otomano, en 1912, de acuerdo con las estadísticas del Patriarcado Armenio de Constantinopla se pasó a 77.435, en 1927, concentradas especialmente en Estambul y aproximadamente 50.00 en 1993.
A pesar de la política de negación que encaró el gobierno turco, sobre todo a partir de 1920, los archivos europeos y americanos, así como el análisis de los hechos a partir de los testimonios de los sobrevivientes, demuestran que el genocidio armenio fue un hecho premeditado. Mientras estos acontecimientos sucedían en el Imperio Otomano, la Armenia transcaucásica logró su independencia en 1918. La capitulación turca al finalizar la Primera Guerra hizo renacer la esperanza del retorno, acrecentada con la decisión de la Conferencia de Paz de París, en enero de 1919, de separar Armenia, Siria, Palestina y Mesopotamia del Imperio Otomano.
En 1919, la armada francesa facilitó el regreso de los sobrevivientes armenios a Cilicia, bajo su protección, pero fue por poco tiempo. Las rivalidades entre los aliados marcaron el destino final de los armenios. La retirada de la armada francesa de Cilicia dejó a los armenios librados a su suerte, dando lugar a nuevas matanzas. *
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