Diálogo de cosas
-Buenos días ¿Cómo van las cosas?
-Bueno, las cosas van y vienen. Algunas van y no vuelven, otras cuando vuelven se las ve diferente.
-¿Llegan más gordas o más delgadas?
-Algunas parecen que se hubieran hecho la cirugía estética y otras da la impresión que las atropelló un tren de carga.
-¿Tan desfiguradas vienen?
-Y sí, vio cómo son las cosas, ¿No?
-Las vi, pero muchas veces no sé si son las cosas en sí o la cosa retocada.
-Como le digo una cosa le digo la otra.
-¿Cuál otra cosa?
-La cosa que hace que las cosas vayan y vengan y algunas vayan y no vuelvan más.
-Usted se refiere a cómo se informa sobre las cosas.
-Puede ser, también hablo de cómo se manejan las cosas.
-Sobre eso no puede haber dos opiniones, aquí se maneja por la derecha y en Inglaterra por la izquierda.
-Eso según se mire. Según la posición del observador.
-Claro, según se vaya o se venga.
-Hay gente que se venga, en esto del manejo de las cosas.
-Está bien, pero hay que reconocer que ¡hay cada cosa que… ¡te voglio dire!
-Usted puede vogliarme todo lo que quiera pero yo le diré que una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.
-No se por qué… pero eso que dijo que parece excesivamente racional me suena a que quiere decir otra cosa.
-Y sí, hay cosas que suenan más que otras y por eso pueden parecer desafinadas.
-Ya hace muchos años que el tema de la desafinación lo dejó aclarado Tom Jobim: «Si usted insiste en clasificar mi comportamiento de antimusical, debo argumentar que esto es muy natural». Y terminaba diciendo: «Usted olvidó lo principal, que en el pecho de los desafinados también late un corazón».
-Algunos pueden decir que esa es una linda música para irse con ella a otra parte.
-Hay quien dice que la música es una buena disposición de los silencios.
-Y volviendo al tema ¿cómo andan las cosas?
-Como la banana.
-Torcidas.
-No, refalosas. *
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