CONMOCION EN PAYSANDU POR DENUNCIAS DE LA REPUBLICA SOBRE MALA PRAXIS

Profanaron la tumba de una niña que había fallecido por una presunta negligencia médica

La gente va perdiendo temor de hacer conocer públicamente estos hechos, que para muchos eran desconocidos», afirmaron, los esposos Mary Cristina Galiano Otatto, de 41 años, y Roberto Stagi Esquibel, de 49.

Estos padres denunciaron un cúmulo de presuntas irregularidades, y la mutilación por quemaduras de su pequeña hija, Katherine Stagi de sólo 9 años, en el CTI de Médica Uruguaya en la capital del país.

Crudas, duras y brutales son las fotos que se pueden observar. Son fuertes, inauditas y ni siquiera deberían ser objeto de una polémica. No sólo porque desnudan en serio y sin sordina la miseria humana y desenmascaran la verdadera realidad. Poco o nadie sabe del problema y los que lo conocen no lo encaran, por deformación profesional o por miedo a que se conozca la verdad.

En el año 2002 se produjo el primer ingreso al Centro Intensivo Neonatal Pediátrico de la niña de 9 años de edad, el 20 de agosto del mismo año ingresó a sala de pediatría para ser intervenida quirúrgicamente. Se le realizó funduplicatura gástrica retroesofágica y piloroplatia

 

Graves quemaduras

En el postoperatorio sufrió casi de forma inmediata un shock hipovolémico descompensado por sangrado digestivo alto.

El 6 de setiembre fue intervenida quirúrgicamente una vez más, donde se le constató un edema de cabeza de páncreas, con escaso desfiladero. Los médicos resolvieron colocarle una sonda nasoyeyunal y pasarla al CTI, asistida por un horno que se encargaría de mantener la temperatura corporal.

A poco de ingresar se le constataron gravísimas quemaduras de I- II -III grado en la pierna izquierda, requiriendo según los galenos, un tratamiento con clorelase.

Este fue el hilo conductor, para que los padres de la pequeña iniciaran la denuncia frente a las autoridades de la Médica; y conocer exactamente qué fue lo que sucedió con su hija.

Los padres sostuvieron en relación a esta presunta negligencia que nunca se les dieron «las versiones del ‘accidente'» –no hubo un cuidado esmerado como la situación ameritaba. Asimismo remarcaron que luego de una denuncia del caso a las autoridades, por este y otros casos con otros padres elevada a las autoridades del centro asistencial, la atención que recibió la niña cambió, no sabemos qué hubiera pasado si no la hubiéramos presentado», señalaron.

 

Totalmente desconformes

Varios padres de niños internados escribieron una carta dirigida a la doctora Beatriz Sayagués, en la que hicieron llegar las inquietudes suscitadas en esa área.

Aseguran la deficiente atención, tratamiento y prevención de la salud de sus hijos, nada meritorio para la confianza y seguridad de los padres.

Además, sostuvieron que en cuanto a los profesionales (médicos), falta de control hacia el personal asignados a tales fines y la no presencia ante un requerimiento de padres por una consulta específica. Destacan que dentro de esos profesionales es digno resaltar la actitud humana, que enaltecen y sobresalen en sus funciones, y es de honor mencionarlos: doctora Martinotti, doctor Prego, y la doctora Risso.

Los esposos Stagi-Galiano, efectuaron la denuncia dirigida a la señora gerente del BPS, Myra Tebot, firmada por los padres de la niña Katherine Rocío Stagi, esgrimiendo algunos de los argumentos a las autoridades de Médica Uruguaya. Allí dejaron entrever su disconformidad en todos los aspectos.

También al retirar la sonda uretral, se le formó un probazo de uretra debido al mal manejo de esta. «Y… son muchas cosas, en la primera intervención el anestesista no tuvo la entrevista con la paciente o los padres (hecho que se enseña en el primer año de la carrera). Cuando va a ingresar al block para ser intervenida, le examinó el tórax pensando que la iban a operar del corazón; claras muestras de total negligencia, coordinación, y no se observó la historia clínica de la pequeña que estaba a los pies», afirmaron.

 

Profanaron la tumba

Lamentablemente, el día 11 de mayo del año 2003 dejó de existir Katherine Stagi a los 10 años de edad. Pero como si se tratase de un mal sueño para la familia, un hecho macabro y «dudoso» ocurrió en el Cementerio Central de Paysandú, el cual no fue investigado por las autoridades, según el propio relato de los padres.

El 15 de marzo del año 2004 ratificaron una denuncia verbal presentada ante la Seccional 3ra. de la profanación de la tumba (nicho) de Katherine.

El cambio de las llaves, las faltas de manivelas del féretro, y la tapa abierta.

Esa misteriosa profanación, generó en los padres de la niña más dudas, solicitando inmediatamente la autopsia a los restos, pedido que fue negado por las autoridades del Ministerio de Salud Pública local sin dar mayores explicaciones. *

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