OMS PRIORIZA MUJERES Y NIÑOS: EN URUGUAY MUEREN POR NO PREVENIR

El gobierno asume la más comprometida posición ante el tabaquismo en el Día Mundial de la Salud

Si para la Organización Mundial de la Salud el lema de este Día Mundial, «Cada madre y cada niño cuentan», es de absoluta trascendencia, y nadie lo discute, el lema adoptado a nivel nacional tiene por mérito enfrentar directamente a una de las raíces más profundas. «La publicidad al servicio del tabaco», con el que se abrirán los actos oficiales en el Edificio Libertad, a las 15 horas, tiene como mérito entrar de lleno en uno de los puntos más cínicos del modernismo. Es que a nadie escapan los mil fumadores muertos en Uruguay cada año como consecuencia directa de su hábito, además de otros tantos por razones indirectas, inclusive el de víctimas involuntarias como «fumadores pasivos».

Uruguay, al igual que buena parte de los países latinoamericanos aparece casi que a merced de las tabacaleras, absolutamente preocupadas por sus réditos que no por la salud pública. Muestra de ello es el último decreto presidencial, obligando a mejorar en las cajetillas de cigarrillos las advertencias sobre los peligros del fumar, que las empresas aún no han efectivizado, alegando esperar el fin de las partidas en el mercado para ampliar los anuncios preventivos. La medida es apenas aproximada a las de las naciones en desarrollo (donde aparecen a tamaño entero de la cajetilla fotografías de pulmones de fumadores muertos por tabaquismo), pero obviamente sin el efecto de la ilustración y ni siquiera así, se cumple todavía.

Controvertido o más que la actual publicidad de las principales marcas de cigarrillos en el país, que, empleando a los más conocidos y populares compositores y músicos uruguayos, intentan convencernos de que si fumamos el producto el lector será «así como sos».

Las políticas uruguayas para enfrentar el cigarrillo se han extendido a ámbitos insospechados hace sólo una década, pero la publicidad es aún hoy un ámbito dónde la permisividad habilita promocionar con inversiones multimillonarias un vicio que cuesta mil vidas anuales, a un costo en salud pública y privada, abismal.

 

Corazón uruguayo

El segundo epicentro de la problemática sanitaria uruguaya, a enmarcar en este recordatorio mundial titulado «Cada madre y cada niño cuentan», está sin dudas en el área de las enfermedades cardiovasculares. Aunque a muchos pueda parecer el tema directamente vinculado con la edad y más preocupante entre hombres que entre mujeres… es exactamente al revés.

La medicina entiende hoy que las enfermedades cardiovasculares comienzan a gestarse a la más temprana edad, para recién manifestarse con el paso del tiempo. En cuanto a la idea de que las enfermedades cardiovasculares son dominantes en hombres, el concepto ha ido quedando atrás: en 1984 en Uruguay, una muerte cada dos, en mujeres, fue de origen cardiovascular. En el año 2002, el 29,5% de las muertes masculinas en el país fue por afecciones cardiovasculares, mientras en mujeres fue el 36%.

Y por supuesto que aquí también el tabaco es el primer «factor de riesgo modificable», sobre el que es posible trabajar.

Así lo entiende la Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular, cuyos representantes afirmaron a LA REPUBLICA que «con sólo llevar un estilo de vida saludable, las mujeres pueden reducir el riesgo de sufrir una enfermedad del corazón hasta un 82%».

Los especialistas reconocen que existen «factores de riesgo no modificables», como la herencia, la edad, la raza y el sexo que condicionan la edad adulta de una mujer, pero «la mayor parte de los factores de riesgo pueden controlarse», entienden.

 

Cada madre, cada niño

En Uruguay el tabaquismo constituye una de las principales causas de muerte prevenible: las fumadoras tienen entre 2 a 6 veces más posibilidades de adquirir una enfermedad cardiovascular que las no fumadoras. Las fumadoras son más infértiles que las no, con más riesgo de partos prematuros, e hijos nacidos con menor peso. Más interesante aun es que a los tres años de abandonar el tabaco, el riesgo disminuye a los niveles de no fumadoras y después de 15 años, tiene iguales probabilidades de enfermar por esta causa.

En los niños, los últimos estudios revelan que quienes comienzan a fumar al inicio de la pubertad, o antes, tienen mucho mayores riesgos que quienes lo hacen más tarde.

Otro aspecto determinante de la salud cardiovascular femenina e infantil en Uruguay, lo constituye la presión arterial. Las mujeres la padecen más que los hombres y es la más común de las «muertes silenciosas», en tanto pasa inadvertida por años. Mantener peso adecuado, evitar el abuso de alcohol, ejercicio físico adecuado, condicionan estos problemas en tanto factores de riesgo (tabaquismo, obesidad, sedentarismo), suelen ser determinantes en la afección.

En Uruguay, el 2% de los niños es hipertenso, por lo cual después de los 3 años de edad el control de la presión arterial, debe ser periódico.

 

Uruguay: país de gordos

En nuestro país, al igual que en varias naciones desarrolladas, el colesterol en exceso es el principal factor de riesgo cardiovascular en niños y niñas. Es así que el proceso de ateroclerosis se inicia a edad mucho más temprana de lo que habitualmente se consideraba.

Los técnicos compatriotas consideran prioritario cambiar el esquema educativo alimenticio, buscando que los jóvenes sepan cuanto antes mejor, lo imperioso de una dieta adecuada. Bajar el consumo de calorías generadas a partir de alimentos demasiado procesados, variedad de alimentación sin exclusión de grupo alguno, evitar las grasas a cualquier edad, así como los alimentos que las contienen principalmente fritos, debe ser priorizado.

Enemigo prioritario en el marco de salud para mujeres y niños es el control de la obesidad. El 54% de los uruguayos mayores de 18 años presenta sobrepeso u obesidad. El 17% de los niños uruguayos entre 9 y 12 años, tienen sobrepeso; el 9% de la infancia uruguaya es obeso.

La necesidad de consulta clínica es prioritaria. Problema colindante al sobrepeso es el sedentarismo.

Las mujeres uruguayas están también expuestas en alto grado a la diabetes: las mujeres con más de 45 años, obesas, aparecen estadísticamente más expuestas incluso que los hombres de igual condición.

Finalmente dentro del esquema de salud para mujeres y niños en el país, cabe destacar el estrés como un cuadro de creciente preocupación en los últimos años. *

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