DIA MUNDIAL DE LA SALUD

Por un Uruguay libre de humo

La Organización Mundial de la Salud (OMS) dispuso que el día Mundial de la Salud 2005, se dedique a la salud materno infantil, tema central del Informe sobre la Salud en el Mundo 2005 que será presentado con motivo de la celebración del Día.

En tal sentido, la Organización Panamericana de la Salud y la Alianza Nacional para el control del Tabaco, conjuntamente con la Junta Nacional de Drogas, dependiente de la Presidencia de la República y la Comisión Asesora para el control del Tabaco, dispusieron que el tema para la celebración del Día Mundial de la Salud en nuestro país englobe al tabaquismo.

La presentación estará a cargo del representante de la Organización Panamericana de la Salud, el doctor Julio González. La doctora Hilia Moreira y el sociólogo Fernando Borgia, analizarán la eficacia de la publicidad en el aumento del consumo de tabaco. Seguidamente debatirán junto con los decanos de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de la República, Universidad ORT, Universidad Católica, y la legisladora Margarita Percovich. El cierre estará a cargo del secretario general de la Secretaría Nacional de Drogas, el licenciado Milton Romani. La ponencia será transmitida vía Teleconferencia para todo el Uruguay a través de las Juntas Departamentales de Drogas.

 

Entre los activos y los pasivos

En nuestro país, solamente por cáncer de pulmón mueren anualmente más de mil personas. Aproximadamente por 20 cigarrillos que consume un fumador activo, el llamado fumador pasivo, inhalará el equivalente a un cigarrillo. A modo de ejemplo, en un país de 10 millones de habitantes, se considera que se producirán unas 2.000 muertes al año.

La Junta Nacional de Drogas ha trabajado intensamente sobre drogas legales como el tabaquismo, haciendo especial énfasis en la adicción y la dependencia física y psíquica. El cigarrillo además de la nicotina (0,8 a 3 mgs en un cigarrillo) contiene alquitrán que es el elemento más importante para la intoxicación crónica que produce el cáncer, monóxido de carbono, producto de la combustión del tabaco y cianuro de hidrógeno que destruye las cilias pulmonares además de óxido de nitrógeno, arsénico, piridina y benzopireno, entre otras.

El humo del tabaco, una vez ingresado a nuestro organismo produce diversos efectos nocivos en el aparato respiratorio (vías aéreas y pulmones), en el aparato circulatorio (corazón, arterias, venas y capilares), en el aparato digestivo (boca, estómago, duodeno), en el sistema nervioso (disminución de los reflejos entre otros) y en las funciones reproductoras.

Los principales problemas del consumo de tabaco en las funciones reproductoras se traducen en un aumento de la mortalidad fetal, nacimientos prematuros, trastornos neurológicos en el recién nacido y presencia de nicotina en la leche. Respecto al varón, los efectos se traducen en un enlentecimiento y disminución de los espermatozoides, además de problemas eréctiles.

En general, muy pocos adultos eligen fumar; la gran mayoría de los fumadores comienzan a fumar en la niñez y adolescencia, antes de conocer los riesgos y propiedades adictivas de la nicotina y porque -en definitiva- es una adicción socialmente aceptada.

 

Políticas para dejar el cigarrillo

Existen múltiples medidas tales como la prohibición total de la promoción del tabaco, el aumento en los impuestos y la creación de ambientes libre de humo, que efectivamente desestimulan el consumo de tabaco. Está comprobado que estas políticas previenen que los jóvenes comiencen a fumar y ayudan a los fumadores a dejar el cigarro. Reducir el uso del tabaco es factible y barato. Si se logra reducir su uso, se dispondrá de mayores recursos para afrontar otros importantes problemas de salud.

En el ámbito mundial, el tabaco provoca una mortalidad mayor que la que se le atribuye al alcohol y las drogas ilegales, al tiempo que se convierte frecuentemente en una puerta de entrada para el consumo de otras drogas.

La educación escolar por sí sola no reduce el uso del tabaco. Los fumadores tienen una mayor probabilidad de dejar el cigarrillo en un entorno social que desaliente el uso de tabaco. El incremento de precios o impuestos, los ambientes libres de humo y las advertencias sanitarias en paquetes y cajillas, son herramientas efectivas para desalentar al fumador.

Los ambientes libres de humo no violan el derecho a fumar, sino que protegen el derecho de los no fumadores a respirar aire no contaminado. En efecto, la prohibición de fumar en bares y restaurantes ha sido estudiada en múltiples comunidades de todo el mundo. Los registros de ventas muestran que en algunos casos éstas aumentan o simplemente se mantienen igual que en aquellos lugares donde existe la libertad de fumar.

Aún con un consumo per cápita decreciente, se estima que para el presente año, el número total de fumadores aumentará a 1,6 millones, a pesar de las medidas más duras de control. *

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