"LO IMPORTANTE ES MI MENSAJE, MIS AMIGOS, MI IDEOLOGIA"

Chito de Mello, riverense, cantor y anarquista

Se llama Chito de Mello, se autodefine como cantor y guitarrero y nació el 5 de julio del ’47 en la 6ª Sección de Rivera, en los pagos de Yaguarí. Lleva grabados tres discos, acaba de editarse un libro suyo y es uno de los tantos orientales “de adentro” a los que el macrocefalismo político y cultural montevideano suele marginar.

Chito de Mello es uno de esos creadores que no podemos los orientales darnos el lujo de ignorar. Un verdadero testimonio de una región del país que tiene su propia identidad cultural y social, de la que este hombre y su canto son absolutamente auténticos representantes. Le preguntamos cómo se sentía sabiendo que en cierta forma había logrado ser “profeta en su tierra” y nos respondió: “No sé si lo soy, pero soy muy popular en Rivera. No soy famoso, soy popular, cuando grabamos el primer trabajo, se llamó ‘Rompidioma’, porque así es como nos tildan los montevideanos, somos bayanos o rompidiomas. Entonces lo tomé como un desafío cultural y le puse a mi trabajo Rompidioma. Y fue un éxito tremendo para ser allá, en el pueblo ¿no?”.

 

–¿Es difícil para alguien que piensa, dice y canta en Rivera lo que decís, pensás y cantás?

–Sí, pero que también el pueblo me toma como algo en lo que se ve representado en mis canciones. Porque yo uso el dialecto fronterizo, nuestra cultura casera, como le digo yo, o el portuñol como era antiguamente, y eso causa un cierto humor. Pero yo no soy un cantor que estoy para divertir. Al contrario, yo uso el dialecto, yo soy un cantor comprometido y tampoco digamos que todos me aceptan.

 

–¿Se te han cerrado a lgunos espacios por tu forma de cantar y de pensar?

–Sí, muchos, muchísimos, en la Semana de Rivera no me contratan, ni en la Fiesta de la Sandía, en Rivera no me contratan, canto en Carnaval, en los tablados, en los barrios. Tenemos un grupo de rock que se llama ‘Trabuco Naranjero’, muy bueno. Yo grabé rocks también, porque no tengo preconceptos contra ritmos, canto tango, milonga, vals, suint, cumbia. Yo tengo preconceptos contra la pavada. Pavadas no escribo, ni canto y cantor que no es comprometido no me gusta y en eso soy radical. El canto para mí tiene que ser comprometido. Y “hay que cantar con las achuras”, como decía Carlos Molina. Como tantos, dije Carlos Molina como podría decir Viglietti, Atahualpa Yupanqui, Serafín J. García, gente que marcó su línea.

 

–Y Chito de Mello ¿qué hace? ¿Vive del canto?

–Subsisto del canto, de venta de discos. Se está por organizar entre amigos allá un Disco de Oro que me van a dar. Yo siempre canté por los boliches, canté por festivales, acompañaba cantores, fui músico de la Peña de Gabino Sosa, después me interné Brasil adentro, en los festivales de música gaúcha, con un cantor de Rivera formamos un grupo que se llamaba Contrabando, pero siempre quería escribir lo mío, cantar lo mío y no podía, hasta que un amigo, Roberto Araújo, el Betito, me pagó la primera grabación de mi trabajo. Lo grabé en 45 minutos, todo un récord, de corrido, salió con un montón de errores pero sin embargo es el disco de más éxito.

A Molina lo conocí en un boliche, La Pepita de Oro, que estaba en José Pedro Varela, en Lavalleja. Y nos encontramos en varios pueblos, pero nunca anduvimos juntos. Sé improvisar, digamos, payador no, estoy muy lejos de ser payador, y aprendí de tanto andar entre ellos en la Peña de Gabino Sosa donde paraban todos. Si vos mirás mis canciones vas a ver que hay cuartetas, sextillas, décimas. Yo canté por muchos boliches de Montevideo, en plena dictadura cantábamos una canción en cada boliche y salíamos de raje, cantaba “Mire amigo”, subsistía acá en Montevideo y con otro amigo que no me acuerdo el nombre, salíamos a tirar la manga, una canción en cada boliche y arrancá, eran dos canciones nomás, esa y Canción con todos”.

Pero yo nunca le di mucha bola a la cosa económica, no tengo pretensiones, vivo en un rancho allá que lo levanté ahí en unas piezas que hice al fondo de la casa de mi madre y lo importante es mi mensaje, mis amigos, mi ideología, es lo que realmente interesa. ¿Verdad?” El canto me ha permitido recorrer el país, tener amigos y poder cantar lo que quiero, es como decía don Atahualpa Yupanqui, “el cantor debe ser libre pa’ desarrollar su cencia”. Donde te agarre el sistema ya dejaste de ser cantor. Yo me considero cantor popular y he visto gente que canta cosas populares y no los considero cantores populares. Ellos por ejemplo van a un pueblo, o a una ciudad, se meten en un hotel a tomar whisky y a hablar de revoluciones, pero no van a un boliche a conocer quién es el rascatripas de allí, del barrio. Yo siempre hice eso, eso lo aprendí de Carlos Molina, yo voy a un pueblo y ya digo, ché a ver quién es el guitarrero famoso. Generalmente es uno que está con una pata arriba de una silla allí en un boliche, en una rascada, y eso a mí me encanta, conocer esos lugares.

 

–¿Cómo vive un anarquista en Rivera?

–Y … subsiste, como todo anarquista ¿no? Porque a nosotros lo que nos interesa es la idea, el tratar de hacer la revolución social sin acomodos, sin lucros ¿verdad? y aparte soy reconocido en Rivera, a pesar de que yo voté al Frente, en esta elección me parecía que no podía quedar fuera de ese momento histórico, porque más allá de ideologías se votó por un cambio, si viene o no viene no sé, pero era una satisfacción ver la calentura de los blancos y los colorados. *

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