" Parece cosa de Mandinga"

Para la gente de tierra adentro, del trillo campero, lo sucedido en la noche del domingo, fue algo como para que se quedaran desconcertados.

Claro, no están acostumbrado a estas cosas ciudadanas. Allí, en medio del campo, es otra la forma de vida.

La tranquilidad, la confianza. el dejar la tranquera abierta para recibir el gaucho que transita las distancias, es cosa de todos los días. Por eso, aún están algo asombrados.

El domingo a la tarde, los peones de las mangas y corrales trabajaron fuertemente para colocar en una pieza varios fardos de alfalfa, la comida diaria de los baguales de las 18 tropillas que concurren al Prado.

Una vez concluida la faena, cerraron con llave, y se fueron a disfruatr de un exquisito » ensopado».

La charla entre mate y mate se fue haciendo amena, contándose los sucedidos del día y otras «menudencias».

Tras ello se fueron a descansar.

El lunes, costumbre vieja para ellos, tempranito, y antes que saliera el sol, se dirigieron a buscar la alfalfa para darle de comer a los potros.

Pero, oh desazón, la puerta estaba abierta, adiós llave y los fardos no existían.

«Parece cosa de Mandinga» dijeron, y presurosos dieron cuenta de lo acontecido.

Ayer se continuaban preguntando adónde habrían ido a parar los fardos de alfalfa. Los citadinos los consolaron diciéndole «no calentarse, aquí en la ciudad, esto es cosa de todos los días».

Los gauchos tienen el temor de que ahora también a los baguales les haya dado por la pasta base, y estos mismos hayan decidido hacer el trueque con algún distribuidor de la zona. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje