MAS DE 30.000 PERSONAS LLEGARON AL CORAZON DEL PAIS

La lluvia que trajo la Fiesta de la Patria Gaucha fue una bendición para el campo uruguayo

En el tiempo donde el avance tecnológico, las innovaciones, las comodidades que brinda internet, la globalización, y otras tantas manifestaciones de la urbanidad son moneda corriente; en el siglo donde la información llega constantemente de las ciudades y sus ritmos, pareciera que las antiguas costumbres de nuestra patria están dormidas o latentes en alejados rincones del Uruguay. Sin embargo, la celebración de la Fiesta de la Patria Gaucha en Tacuarembó derriba esta creencia y confirma un año más, que las tradiciones de nuestro campo continúan siendo firmes, y la inmensa cantidad de público que asistió a la fiesta lo demuestra.

«En su edición décimo novena, la Patria Gaucha fue todo un acontecimiento. Desde su primer año viene creciendo y ganándose el corazón de los visitantes que año a año regresan a nuestro pago a participar de esta celebración. En esta oportunidad recibimos a turistas de Argentina, Brasil, Chile, Europa, y de distintos puntos de nuestro país», expreso en diálogo con LA REPUBLICA el presidente de la Comisión Patria Gaucha, Arq. Hugo Pereda.

Al ingresar al predio, la Patria Gaucha recibe a los visitantes ambientada en distintas épocas de nuestra historia. A orillas de la Laguna de las Lavanderas, doce sociedades nativistas o aparcerías, reconstruyen los tradicionales ranchos de barro y techos de paja, los fogones humeantes con asado, ollas y calderas que están siempre custodiados; con caballos, paisanos, gauchos, mujeres, niños y peones, conviviendo como lo ha hecho desde siempre la gente del campo.

Las distintas aparcerías compiten entre ellas por el gran premio Patria Gaucha-Intendencia Municipal de Tacuarembó. En el concurso el jurado evalúa las reconstrucciones que organizan las sociedades participantes donde premia el desempeño de las mismas en pruebas de ruedo como ser el tiro de lazo y boleadora, carrera del dormido, jineteadas de tropillas. Junto a esto cada sociedad debe presentar una reconstrucción de época, tomando como fecha límite el año 1920, se premia también a los mejores fogones, a la china y paisano más jóvenes y por supuesto a la «Flor del Pago». «Este año la aparcería ganadora fue Patria y Tradición. Se trata de una de las sociedades nativistas más antiguas de las que participaron este año, y fue la que finalmente se llevó el máximo galardón. Su idea fue recrear el establecimiento de un comerciante de Tacuarembó quien durante los años de persecución de nuestros indígenas, les dio albergue, comida y protección», expresó Pereda.

El sábado a la mañana más de 2.900 caballos desfilaron por la ciudad. Partieron desde la laguna de las Lavanderas, efectuando un recorrido de casi 2 horas y media, los que se mostraron a un público que entre aplausos y gritos, admiraba las audacias de algunos jinetes, y las vestimentas de todos los gauchos. «Nadie puede participar del desfile si no está acorde con las tradicionales vestimentas de la gente del campo, y eso hace más bonita la fiesta. Esta vez, nos llenó de emoción la inmensa cantidad de niños y jóvenes en el desfile, porque sentimos que lo mejor de nosotros continuará vivo en ellos», dijo el presidente de la comisión organizadora.

Intercambio de culturas

Este año la fiesta se vio ampliada con una propuesta educativa para el cuidado del medio ambiente y la valoración de la cultura rural, las habilidades y el intercambio de las tradiciones camperas. La Intendencia Municipal de Tacuarembó, organizadora del evento, invitó a una serie de instituciones nacionales y extranjeras para realizar charlas, y difusión e intercambio de las distintas experiencias de trabajo. Ellas fueron Batoví Instituto Orgánico de Tacuarembó (BIO Uruguay Int.), estudiantes de la carrera de Agronomía y Desarrollo Rural Sustentable de la Universidad Arcis de Patagonia, y el Centro de Estudios Tecnológicos (CET), provenientes de la isla Chilo-é al sur de Chile.

«La gente que se llegó encontró una nueva propuesta. Al ingresar al predio una estructura reconstruía simbólicamente el encuentro entre Uruguay y Chile. Un rancho de nuestra campaña unido a la proa de un barco, representativa de la cultura de Chilota, esperaba a los visitantes para trasmitir el compromiso con el cuidado del ambiente y el rescate de los valores rurales. El reciclaje de residuos, la diversidad de los bosques nativos, los rostros del campo, las artesanías tradicionales, el clima, la ecología, las huertas orgánicas, la conservación de semillas, entre otras cosas, fueron actividades realizadas por gente joven que contagió a todos con su entusiasmo y compromiso con la tierra. Realmente fue un aporte sumamente importante», recalcó uno de los organizadores del evento.

La actividad contó con la presencia del ministro de Turismo Héctor Lescano, la princesa Laetitia D’Arenberg, el embajador de Rusia, del cónsul de Sudáfrica y de Inglaterra, la visita de italianos, suizos, alemanes, asiáticos, chilenos, la participación de artistas extranjeros como Víctor Heredia, Abel Pintos, Luciano Pereira, y de prestigiosos artistas nacionales engalanaron la fiesta. Y por supuesto la lluvia, que durante todo el fin de semana cayó intensamente sobre el pago, que sin lograr opacar la intensidad de la fiesta, trajo la bendición del agua que tanta falta hacia en el norte de nuestro país. *

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