Redacción: La Vaca
La vaca es un bicho que, según me cuenta mi papá, andaba suelta por esos campos de Dios. Que eran de Dios hasta que un tal Adán tuvo no se qué asunto con una culebra y entonces lo echaron de la estancia «El Paraíso».
(Aunque mi Tío dice que el que tuvo lío con las culebras no fue Adán sino que fue el Pepe.)
Ahí fue que la tierra pasó a ser del que tenga más, a pesar de que un tal Daniel haya salido a cortar alambrados junto con Juan y María y Pedro y José, eeé, eeé.
El gaucho era muy apegado a la vaca.
Por ejemplo, el gaucho andaba por ahí dale que dale tratando de construir una épica nacional y, claro, eso siempre da hambre. Así que agarraba la primer vaca que veía, la mataba, se cortaba un churrasco de la finadita, lo asaba con leña de monte, se lo comía y seguía viaje.
Qué desperdicio, dirá usted señorita maestra, «Â¡Una vaca tirada con un churrasco de menos!
Bueno, lo mismo dijeron los que se quedaron con las tierras de Dios y que por lo tanto las vaquitas no les eran ajenas.
Ahí fue que se inventaron los frigoríficos, donde fueron a trabajar aquellos gauchos que gracias a los adelantos de la civilización en vez de andar libremente por ahí con los riesgos que eso implica para la salud corporal y mental, fueron contratados para trabajar 14 horas diarias con un salario que les permitía vivir en un rancho de 2 por 2 y hacerse un churrasquito, de vez en cuando, a la plancha sobre el primus.
Y así seguimos hasta hoy donde los churrascos se han extinguido como los dinosaurios, el pájaro Do Do, el águila azul y el aumento de sueldo.
La maestra nos llevó a visitar unos locales vacíos llenos de azulejos blancos que antiguamente se llamaban carnicerías y nos contó que en esas épocas estaban llenas de pedazos de vacas y que los uruguayos los comprábamos y los comíamos. ¡Qué increíble! ¿no? ¡Mire si nosotros vamos a andar comiendo asado y esas cosas!
Esa es una costumbre típicamente norteamericana, ¿verdad maestra? *
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