Tiene la palabra
Mensaje de la Mesa Permanente de la Asamblea Nacional de Docentes de Educación Secundaria
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Sres. integrantes de la Asamblea Técnico Docente
* En un momento como el presente, pleno de legítimas expectativas, quienes hemos sido nominados por el presidente electo para integrar el futuro Codicen, consideramos ineludible dirigirnos a ustedes con el afán de establecer una vía de diálogo que, esperamos, sea ininterrumpida.
Nos convoca a ello, el convencimiento de que nos une una común preocupación por el bien público, que debe verse reflejada en la política educacional a desarrollar en adelante y de la cual, estamos seguros, sólo se podrá aspirar a tener logros si todos los agentes involucrados en el ámbito educacional tienen la oportunidad de brindar sus aportes y experiencias en la construcción de ese fin.
Con esa meta, deseamos hacer saber a ustedes que, una vez designados, aspiramos a concretar un encuentro del cual les haremos llegar oportunamente los detalles pertinentes.
Confiamos será este el primer paso de un recorrido común que fructificará en la búsqueda de un futuro más promisorio para la educación del pueblo. Saludamos a ustedes fraternalmente,
LUIS YARBZABAL – JOSE PEDRO BARRAN – LILIAN D’ELIA – HECTOR FLORIT
Desde Conchillas
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Sres. Junta Departamental
Comisión de Derechos Humanos:
Colonia:
* De nuestra mayor consideración: Los abajo firmantes, vecinos de la localidad de Conchillas, nos dirigimos a usted por este medio a los efectos de notificar nuestra preocupación, dado que hace unos días fue despedida de la sociedad mutual Camoc la enfermera Mirta Colo.
Ella desarrollaba funciones en la policlínica que esta sociedad tiene en nuestra localidad, y una abnegada, dinámica, respetuosa, solidaria y muy humana labor en la policlínica de Salud Pública de Conchillas. Nuestra preocupación es que al no tener el complemento salarial que significa el trabajo desarrollado en Camoc, la señora Mirta Colo deje de trabajar en nuestra Policlínica de Salud Pública, ya que ella vive en Colonia, y económicamente no le resultaría redituable trasladarse a Conchillas por el sueldo que recibe de Salud Pública, se le estará obligando a buscar otras alternativas.
A nuestro modesto entender, la señora Mirta Colo es una excelente profesional, nosotros sabemos que jamás tuvo problemas con los enfermos, muchas veces atendió enfermos en sus hogares, y cuando no existen medicamentos en nuestra policlínica, ella misma se encargaba de traerlos desde el hospital de Colonia. No queremos perderla de nuestra policlínica de Salud Pública.
Entendemos que para ella debe ser muy difícil trabajar con la persona que la despidió mientras estaba haciendo uso de su licencia. A los señores directivos de Camoc les preguntamos: ¿no se han puesto a pensar por qué en Conchillas Camoc tiene tan poco socios, considerando que es la única sociedad que tiene médico en la localidad? Solicitamos nuevamente a quien corresponda, o entienda que puede hacer algo al respecto: no queremos perder en Conchillas los servicios de la enfermera Mirta Colo, por una injusta reacción humana. Sin más, muy agradecidos, saludamos a usted, atentamente:
(SIGUEN 79 FIRMAS)
Durante 32 años
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Sr. Ministro Fau
* En horabuena: un sobreviviente al Tsunami que azotó y arrebató al Uruguay vidas y haciendas en el período 1973-1985; después de frenar los instintos contestatarios que afloran y pujan desde el inconsciente le diré que: el pueblo uruguayo sí que lo ha pensado, cuando usted con la mano sobre el corazón contesta al periodista sobre el coronel Cordero, si le juzgaría un tribunal militar como al coronel Pereira, y usted le confiesa, surgiendo su respuesta desde lo profundo de su ser, del remanso de su consciencia, «no lo pensamos», qué candidez, ¡qué respuesta angelical!, qué cordero de Dios.
Los que sobrevivimos al Tsunami, Tsunami del terror de ese imborrable período, sostenemos que los que juegan al gato y al ratón (como Cordero), caerán en la trampa de la Justicia. Sí; esperamos, esperamos que la justicia llegue, y que usted, señor ministro, no se encuentre con un Tsunami administrativo. Buen futuro. señor ministro, con el Tsunami, que se avecina. Ãangapiré
EUGENIA MACHADO RIVERA – C.I. 2619.219.0
Habituales rezongos
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* El deporte debería ser –por antonomasia– un forjador de individuos física y moralmente sanos, un modo ideal de mejorar la condición humana.
Ejercitando el cuerpo desde la niñez, logramos enfrentar las enfermedades con mayor fortaleza y –sobre todo en deportes colectivos– aprendemos a ser solidarios y frecuentemente nuestros compañeros de juegos se convierten en amigos para toda la vida.
Sin embargo, cuando el deporte se hace competitivo y se mezcla con el dinero, lamentablemente se olvidan las reglas que deberían ser fundamentales para su práctica, se confunde al adversario con un enemigo al cual hay que vencer aun mediante medios sucios o artimañas deleznables.
A este respecto, poco se hace por cambiar y casi nunca se habla sobre la necesidad de educar moralmente a los futbolistas (por ejemplo) que generalmente confunden juego recio con juego desleal y digno de delincuentes, sin que los encargados de educarlos (entrenadores, dirigentes, etc.) se preocupen por ello.
La máxima: mens sana in corpore sano, debería estamparse en cada escenario deportivo para que fuera una consigna, pero lamentablemente pocos la conocen…
Así es como formamos futbolistas con piernas más o menos habilidosas y cerebros más o menos atrofiados.
Las culpas se reparten, pero creo que la responsabilidad mayor recae en los dirigentes. En primer término, porque se supone que debe importarles –más allá de las copas y títulos que se obtengan– que la calificación moral de la institución que dirigen sea un mérito y no una vergüenza. La actitud moral de los jugadores y la correción de la propia hinchada, deberían ser tomados como valores para lograr un título honorífico: «XXX, la institución más correcta del año».
Para ello, los dirigentes deberían cuidar la contratación de entrenadores capaces de educar a sus dirigidos y tener docentes para pulir a los que la vida no les permitió disfrutar de los valores que se llevan en la cabeza y no en las extremidades y conseguir que una cancha deportiva no sea el imperio de la grosería y la falta de educación.
No se me malinterprete: no creo que el fútbol sea un juego para señoritas, pero tampoco lo acepto como la manifestación del fanatismo, la guaranguería, la deslealtad, la brutalidad y otros aspectos negativos de la condición humana.
Es innecesario dar nombres de muchachos que pasan papelones con sus actitudes en las canchas y en la vida ciudadana, sin darse cuenta del mal que se hacen a sí mismos y a sus familias.
De tantos millones que gastan las instituciones para el mantenimiento de los clubes, ¿no podrían tomar una pequeña fracción y dedicarla a pulir, mediante docentes, esa parte renga del espíritud de muchos de nuestros futbolistas?
¿No podrían arengar a sus parciales a refrenar el lenguaje soez, las palabrotas, los insultos que sólo logran ahuyentar a la gente educada de las canchas? Y
la Policía, ¿por qué no reprime a esos brutos y los echa fuera del estadio? ¿O hay que seguir soportando las ordinarieces como si fueran parte inherente de nuestros espectáculos deportivos?
Creo que debería crearse un título de honor para cada campeonato, a la institución que se destacara por su rectitud dentro y fuera del campo de juego, abarcando también a los parciales.
¿Suena a utopía? Vean por TV un partido jugado en Inglaterra.
TIO JULIO (¡BOHEMIO!) – C.I. 560.304-3
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