El Planeador de los Curtidores voló muy alto
Si bien podemos hablar de buena la concurrencia de público al coliseo carnavalero del Parque Rodó, no fue todo la que los espectáculos merecieron.
El fatídico número trece de la etapa no conspiró en su contra, que pese a lo amenazante de la noche pudo concluirse sin dificultad alguna.
La Mojigata
La presencia de La Mojigata ha despertado desde su aparición en Carnaval una gran adhesión popular, en particular dentro de los jóvenes para los que de alguna manera ha sido su abanderado carnavalero, por haber roto el fuego en materia de traslados directos desde Murga Joven.
Tiene la particularidad de cantar muy bien, arreglos corales por lo general nada fáciles, que no obstante realizan con absoluta solvencia.
Hay en su actuación además de calidad interpretativa, buenos y divertidos textos, con mucha sátira y crítica irónica.
No está ajena a las interpretaciones de la murga una suerte de «cabe todo», que en nuestro comentario radial titulamos, el disparatario murguero, donde la improvisación juega un rol muy importante y que, en complicidad con el público, alcanza momentos de humor muy atractivo y participativo.
Para ello la capacidad interpretativa de la murga resulta vital, trabajando como equipo, pese a las señaladas presencias individuales con que cuenta.
Pablo Aguirrezábal como el Inti entiendo resultó un pilar de la actuación, tanto como Laura y Anne Marie Almada, muy jóvenes como todo el grupo, pero con pasta innegable de murgueras, además en el caso de Anne Marie como parte de los letristas de La Mojigata. También fue atractiva y lograda la actuación de Jesús Fernández como el Hombre Araña.
Vestuarios y maquillajes absolutamente carnavaleros, autoconfeccionados por el grupo, enmarcaron una actuación nuevamente de muy buen nivel de La Mojigata.
Naranja Mecánica
Estimo que la vuelta de Naranja Mecánica al Carnaval es un punto de revitalización muy importante para la categoría de humoristas, que entiendo lo necesitaba.
Su nivel de humor, su capacidad de comunicación con el público, su mensaje directo, manejando por momentos muy bien el doble sentido, sin caer en chabacanerías, forma parte del atractivo de la agrupación.
Las situaciones creadas resultan muy bien libretadas y actuadas, por un equipo que calza a la perfección los puntos de Enrique Vidal, el creador de esta aventura carnavalera, plena de humor y calidad.
A la apertura del telón, sorpresivamente nos encontramos con una murga (vestuarios incluidos) cantando su retirada que incluye la bajada a la platea.
Es la reapertura del Jardín del Cholito, el escenario imaginario (y no tanto), que resultó el centro de la última participación en Carnaval de la Naranja.
No solamente el humor funciona muy bien sino también musicalmente, con un buen trabajo de Jorge Damzaux, muy bien realizado por Carlos García, músico y técnico de primer nivel.
Naranja Mecánica resulta una excelente agrupación de humoristas que además de revitalizar la categoría complicó sin discusión, su panorama en la definición, en la que Naranja merece estar.
Curtidores de Hongos
El Planeador remontó majestuoso y sobrevoló orgullosamente las canteras del Parque Rodó en la noche del miércoles.
Esta imagen surge de lo que fuese la notable representación de Curtidores de Hongos y de su espectáculo murguero titulado el Planeador de la Escollera Sarandí.
La actuación de los capitaneados por Daniel Carluccio resultó redonda.
Nada falló y todo lo hecho fue estupendo, en una de las actuaciones de mayor jerarquía dentro de la categoría.
En su primera rueda Curtidores tuvo también un gran despliegue, no obstante su rendimiento general no tuvo el vuelo de esta segunda presentación.
La excelencia del material humano, técnico y de textos que posee Curtidores, nos hacía alentar una segunda vuelta de esta magnitud. En definitiva, su concreción me llenó de satisfacción, particularmente como espectador y carnavalero.
Cada personaje, cada solo cantado, cada intervención del coro, fueron disfrutables y plásticamente excelentes.
En todo grupo hay líderes a la hora de la concreción de los eventos.
Creo que Curtidores tiene uno (o varios) para cada segmento de su propuesta, que desarrollan su tarea con total eficacia y de la mejor manera.
En la actuación, como hilos conductores, Fredy González y Hugo Arturo fueron notables.
Fredy, uno de los letristas y responsable de la puesta en escena, resultó nuevamente un gran conductor del espectáculo, en esta oportunidad cantando muy afinadamente.
Hugo Arturo no le fue en zaga, es más, por momentos tiene un destaque muy preponderante, con gran capacidad de comunicación con el público, al que atrapa con su actuación, en un diálogo seguramente no libretado pero del que participa la gente, alternando respetuoso silencio y aplausos.
También alcanzan destaque Fernando Ponce, muy medido, muy ajustado pero también irradiando gran simpatía, junto a Alvaro Imbert o Jorge Sanabria.
Dos columnas de sustentación absolutamente ineludibles en la espectacular noche de los Curtidores, fueron Gustavo Chato Ambrosio y Julio Pérez, cuyos notables rendimientos no solamente generaron un gran aporte al espectáculo en sí, sino debe haber incidido directamente en el rendimiento general del elenco, por la serenidad y seguridad que le supieron transmitir en todo momento. Es muy difícil y hasta injusto no mencionar en esta crónica al resto del elenco, porque todos, sin excepción a su momento cumplieron una labor determinante y fundamental en el gran rendimiento general.
No hubo fisuras en ninguna de las cuerdas de Curtidores y la emoción se fue trasladando al público, que en definitiva estalló en una ovación cuando con tranquilidad, con luz –que le permitió sin omisiones cantar todo lo previsto–, la murga planteó su retirada.
El texto de los Hongos resulta otro gran trabajo colectivo con las presencias de Hebert Tiburón Martínez, alma de la murga, de los jóvenes letristas provenientes de Murga Joven hoy en Queso Magro, Daniel Zieleniec, Diego Waigrub, y Tabaré Aguiar y de Fredy González.
Los textos tienen todo lo que se exige a las murgas: humor, crítica, sátira, muy bien reguladas, fácilmente entendibles y claramente compartidas por el público.
La base rítmica de Curtidores se apoya en una excelente batería –de las mejores del Carnaval–, trabajando con gran solvencia, con profesionalismo y brindando un soporte fundamental al canto, potente, afinado y brillante de la murga.
Los vestuarios y maquillajes son otros de los pilares distintivos, aportando belleza y luminosidad.
Un párrafo especial en el cierre de esta crónica para Martín Angiolini, insólitamente debutante en murgas en el Carnaval mayor, con un pasaje en Murga Joven junto a Esquina Peligrosa y en humoristas Cyranos, demostrando su gran capacidad, conocimientos y ductilidad, para arreglar y conducir notablemente un coro del nivel, no solamente técnico, sino de trayectoria carnavalera, como el de los Hongos.
Su trabajo al frente de la murga está a la altura de las mejores que hemos presenciado en el Ramón Collazo.
Definitivamente luego de esta actuación, Curtidores está, a mi juicio, entre las muy pocas agrupaciones con reales posibilidades en la definición de la categoría, apuntando al primer lugar. *
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