La murga que recuperó el viejo cine del pueblo
Parece una historia de cuento, pero es absoluta realidad y sucedió en este departamento, en la ciudad de Rosario. Desde fines del año pasado comenzó en esa localidad a ensayar la murga Los Pinocheros, después de una prolongada ausencia de 15 años de los tablados y festejos de Momo.
«Volvíamos para estar en el Carnaval 2005 y necesitábamos un lugar donde ensayar todas las noches», recuerda Pedro Ocampo, uno de los integrantes de la murga. Fue así que pasaron primero por la Casa de la Cultura rosarina, después por algunos clubes sociales y deportivos, hasta que apareció la posibilidad de instalarse en el viejo cine del pueblo, que como tantos otros cines del Interior del país, estaba cerrado desde hacía largo tiempo.
«Conseguimos que nos facilitaran el salón y empezamos a arreglarlo, de punta a punta porque estaba arrasado», comenta Ocampo. Así, poco a poco, el otrora cine se convirtió en «la casa de la murga», con las puertas abiertas a diario para que los vecinos volvieran a ingresar a sus instalaciones.
Allí se prepararon para ir a competir al Carnaval de San José; allí recibieron la noticia de que en la clasificación final habían obtenido un séptimo puesto que los llena de alegría, «después de tanto que no actuábamos».
Y ahora van por más, quieren recuperar en plenitud el viejo cine para que no solo se oiga el canto murguero, sino que también albergue otras disciplinas artísticas, y , por supuesto, que los fines de semana vuelvan a proyecarse películas para «convocar a la gurisada que anda dando vueltas sin tener adónde ir», apunta Ocampo.
¡Bien para los Pichoneros y su lección de vida! *
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