Los sábados en la tarde la Avenida 18 de Julio suele estar desierta, sin embargo ayer fue inundada por grupos de jóvenes (y no tanto) que desde todos los accesos posibles marcharon hacia la Plaza Cagancha.
AllÃ, más de doscientas personas, protestaban sin gritos ni discursos por la reaparición en nuestro paÃs de indeseables grupos nazis. La plaza parecÃa haberse transformado en un lugar donde la diversidad reinaba por sobre todas las cosas, ya que las distintas corrientes punks convivieron armónicamente con integrantes de otras tribus urbanas (entre ellas profesionales universitarios, polÃticos Âaunque no de primera lÃnea artistas y amas de casa) que incluÃan tanto a adolescentes como adultos mayores.
Un halo de respeto y solemnidad, difÃcil de imaginar para quien no lo haya presenciado enmarcó la concentración. Y es que todos conocÃan a Damián Strata, el lÃder de la banda Split 7 que la madrugada del pasado sábado fue atacado en pleno centro por un grupo neonazi, y que al dÃa de hoy se recupera en el Hospital de ClÃnicas. Claro que la gran mayorÃa supo de su existencia a raÃz del trágico e irracional incidente, pero ello no hacÃa la diferencia, el sentimiento general era “cualquiera puede ser Damián. A todos nos puede pasar, pero no lo vamos a permitir”.
Entre los asistentes fue posible divisar a integrantes de la Junta Departamental y algunos representantes de la cultura nacional como ser el actor Marcelo Galli, integrante de Italia Fausta, y al músico Daniel Viglietti, quien tras afirmar que su ausencia en este acto serÃa “inimaginable”, se preguntó: “¿Por que no vinieron los que no vinieron?”.
También respondió a la convocatoria de los punks, el activista por los derechos de los homosexuales, Fernando Beltrán, quien recordó el holocausto padecido por la comunidad gay durante la Segunda Guerra, el cual aún no ha sido reconocido por las Naciones Unidas. “Cuando surgen los movimientos neonazis el primer objetivo que tienen es contra los homosexuales, entonces nosotros tenemos que estar diciendo no por la diversidad y en repudio de cualquier intolerancia de esta naturaleza, porque es la diversidad la que se agrede”, subrayó.
Como no podÃa ser de otra manera en la concentración también se encontraban madres de jóvenes punk, según ellas estos chicos “son tranquilos, buenos hijos y estudiantes, que colaboran con la comunidad, por ejemplo hacen recitales a beneficio de merenderos”. Consultadas respecto a qué piensan de que sus hijos integren esta tribu urbana, respondieron que “en cierta forma lo gestionamos, porque sufrimos la represión de la dictadura y de los grupos nazis dentro de los liceos cuando tenÃamos 17 o 18 años, quisimos expresarnos y no pudimos, queremos que nuestros hijos se expresen libremente siempre”.
En relación al sentimiento que les produjo la noticia de la agresión a Damián, las madres remarcaron: “Ahora tenemos el mismo miedo que tenÃamos a los 17 años, aunque ellos dicen que salen tranquilos, que la amenaza siempre estuvo latente. Asà como el rechazo en general de la gente por la apariencia que llevan. Tenemos que educar en la diversidad, a vivir con lo diferente, porque la sociedad discrimina aunque no seas parte de un grupo nazi”.
Cabe destacar que el dispositivo de seguridad dispuesto por el Ministerio del Interior fue muy discreto Âsolo un ojo avezado podÃa distinguir entre la multitud algunos agentes de InteligenciaÂ, y por suerte innecesarios. *
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