La noche del martes fue de la Catalina…
A primera hora volvió al escenario la agrupación lubola Mi Morena, que debía superar lo de la primera rueda, procurando remontar tanto en la consideración del público como del jurado.
Sin dudas mejoró, particularmente en los aspectos referentes a lo hecho en el escenario, con un puesta más ordenada y prolija.
Sus méritos en cuanto a cuerda de tambores vuelven a manifestarse, con momentos estupendos que impactan en el público.
También vuelve a ser un acierto y atractivo, la presencia de Andrea Hornos y Lorena Pose, hermosas vedettes, bailando muy bien.
También entiendo que el libreto en general y la mayoría de los temas son de muy buen nivel, no obstante lo cual no lucen como corresponde tanto por falencias en los cantos, en particular solistas, reiterándose desafines que deslucieron algunas interpretaciones. También en la actuación, por falta seguramente de formación actoral, de quienes debieron asumir esta responsabilidad.
En definitiva, si bien la comparsa logra ajustar con relación a la primera rueda, estimo no alcanzó los niveles esperados que la propia comparsa se fijó y por los que durante meses trabajó.
Agarrate Catalina
La fuerza, el entusiasmo, la calidad pero además la enorme capacidad de comunicación fue punto distintivo que singularizó la actuación de la murga, despedida de pie por el público en actitud triunfal, en una demostración de alegría colectiva, que pocas veces se dio en lo que va del concurso.
Hemos asistido a muchas despedidas eufóricas y hasta histéricas, con hinchas al borde del escenario cuando el conjunto desciende.
En esta oportunidad las circunstancias fueron notoriamente distintas, pese a que el bullicio y el entusiasmo pudo haber sido similar a otros.
El público del Teatro de Verano en la noche del martes no era ni de cerca mayoritario hincha de la Catalina, no obstante, se integró al núcleo de sus fanáticos, como si también lo fuese (de hecho lo fue), ganado por la impactante propuesta de la murga.
Muy buen canto colectivo, solistas que se lucieron en sus papeles, textos incisivos, satíricos, irreverentes (con algún exceso), pero fundamentalmente muy bien construidos, tanto desde el punto de vista gramatical, como poético y en particular, divertidísimos, conforman uno de los espectáculos murgueros más completos del Carnaval 2005.
Estas consideraciones entiendo que justifican más que sobradamente tanto la actitud del público, como la satisfacción general de la murga, una vez concluida su actuación.
No estoy hablando de perfección –no existe–, estoy hablando de una actuación redonda, vital, emotiva y por momentos apabullante de la Catalina, lo que no es poco.
La poesía de su presentación y despedida resulta un punto altísimo de la murga.
Los cuplés sin rebuscamientos, sin concesiones intelectualoides, con un uso excelente del idioma, resultan entendibles y muy disfrutables.
El de «Pepe Mujica» es no solamente divertido sino que consagra sin lugar a dudas a Martín Cardozo, en una interpretación notable de la figura del líder guerrillero, hoy primer senador de la República, que seguramente tendrá alguna distinción especial, al igual que el cuplé que interpretó.
El «Sueño Americano» me resultó por su parte un gran cuplé por su texto y sus interpretaciones, tanto solistas como en coro.
En definitiva, Agarrate Catalina, si comparto gustos e inclinaciones murgueras con el jurado (en pocos días lo sabré), debería estar no solamente en la liguilla, sino disputando las ubicaciones más encumbradas del certamen, lo que entiendo sería un gran aporte al Carnaval en general y a la categoría de murgas en particular, además, claro está, justo.
Momosapiens
Los conceptos de la primera rueda para Momosapiens podría reiterarlos puntualmente en esta segunda instancia, donde no se plantan modificaciones sustanciales a aquella, lo que determina o absoluta conformidad o haber agotado los recursos del espectáculo planteado.
Los tiempos son tal vez los únicos ajustes notorios.
Vuelve a ser fundamental en el desarrollo del espectáculo el buen manejo de elementos técnicos como escenografía, vestuarios, maquillajes muy cuidados y atractivos y paralelamente algunas destacadas presencias escénicas que aportan un clima lúdico, tal el desopilante «Guachito del Laúd»…
Hay desde luego un manejo bueno del humor en general, que divierte y hace entretenido el espectáculo.
Muy buenas voces solistas y grandes aciertos corales, son otros de los positivos argumentos de Momosapiens.
Mantengo mis objeciones a la segunda parodia, en su planteo escénico, con un repaso a los momentos más señalados de la vida del General Seregni, recurriendo a pasajes dilatados de sus discursos, incluso con algún quiebre (olvido o supresión de texto) con relación a la primera oportunidad además de algunas invenciones de situaciones que buscan el humor y que entiendo exageradas.
También en la reiteración de un lenguaje que buscó (y consiguió) el aplauso y adhesión de su hinchada, pero que poco aporta, en mi opinión, al espectáculo global, concretamente puesto en boca de José Mujica.
Momosapiens con vistas a una eventual participación en la tercera rueda deberá mejorar. *
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