La Gran Siete, notable actuación
Si bien estos ajustes pueden no haber determinado significativos avances en las ubicaciones, eventualmente alcanzadas en sus primeras actuaciones en el comparativo con lo demás de sus categorías, sí fueron importantes en cuando a la jerarquización de sus espectáculos y en la concreción y solidificación de sus propuestas primarias.
Queso Magro
A primera hora, en lo que al concurso respecta, volvió a resultar una muy buena y divertida representación murguera, renegando muchas veces de las formas tradicionales de la murga, no obstante, ciñéndose a ellas de manera puntual, de tal forma que habida cuenta del reglamento del concurso, no hay objeciones que establecer, más allá de las subjetivas opiniones que todos manejamos a la hora de ver, disfrutar o sufrir un espectáculo.
Lo de «magro» está únicamente en su título no en su contenido, ni en su propuesta estética, con textos muy disfrutables por lo ingenioso y un planteo escénico con similares características, que contribuyeron a lo ágil y atractivo de la actuación.
Buen humor, desenfado, irrespetuosidades varias que, admito, puedan no ser recibo para sus destinatarios, pero que en general, a mí me divirtieron.
Contó con buenos arreglos corales, que además de hacer grata la audición de la murga, facilita la comunicación con el público que más allá de los «hinchas» participó, disfrutó y aplaudió de continuo la actuación recibiendo de pie a la murga en la platea, premiando este notable debut en el concurso, que debe haber dejado muy bien colocado al grupo y con expectativas de cara a la liguilla.
Arredoblar
A segunda hora Arredoblar fue un claro ejemplo de propuesta renovada y ajustada, de una rueda a la otra.
No sabemos las razones que determinaron el cambio de director escénico y arreglador coral. El hecho es que la murga en esta segunda instancia fue dirigida escénicamente por Ramiro Duarte y se mostró mucho más sólida que en la primera rueda.
Hay mayor claridad y algunas voces funcionaron mejor, particularmente al nivel de los sobreprimos, más integrados al coro, más «medidos» en sus intervenciones.
Creo que en estos ajustes, que llevaron a superar lo hecho en la primera rueda, contribuyó el trabajo colectivo a nivel de ensayos y en actuaciones en los escenarios, sin desmerecer el mérito de lo realizado en este sentido por su nuevo director.
Sin haber alcanzado niveles de excelencia, Arredoblar logró su objetivo primario, resultó un espectáculo con atractivos, demostrando la validez de su propuesta murguera tradicional.
La Gran Siete
En la tercera actuación del concurso, tuvimos en mi opinión, lo más trascendente de la noche carnavalera.
Murga La Gran Siete fue el compendio más acabado de lo que por lo menos yo pretendo en una murga.
Como premisa aspiro a que me divierta, que su crítica no resulte en una retahíla de lugares comunes, de groserías dirigidas a personajes más o menos nefastos por sí o por sus actos, o en la proclama panfletaria, buscando en la mayoría de los casos el aplauso fácil…
La Gran Siete no es menos dura que otras agrupaciones a la hora de criticar, tampoco de reírse de hechos o personas del quehacer cotidiano, en particular político. Tiene no obstante su mensaje, una clara propuesta de divertimento, bien realizado, muy bien dicho y actuado y en particular, excelentemente cantado.
No es para nada improvisado el canto de la murga.
Sus arreglos por momentos resultan excepcionales, creados por un gran arreglador como lo es sin dudas Guillermo Lamolle y que se plasman en el campo fértil de un plantel muy consustanciado con la propuesta y técnicamente, afín a su director.
La Gran Siete, estimo, resultó la reafirmación de lo realizado muy bien en la primera rueda y en mi opinión es de los mejores y más atractivos espectáculos murgueros del presente Carnaval y segura atracción en cualquiera sea el escenario donde actúe.
Demostró que se puede ser distinto, atractivo y disfrutable, manteniendo la fidelidad a las bases de la categoría, siendo una permanente fuente de aportes creativos para ella, a partir de la inteligencia y lucidez de Lamolle para su aplicación.
Gran actuación de La Gran Siete y que disfrutamos a pleno, difícil imaginarla fuera de la liguilla…
Adam’s
En el cierre de la jornada del sábado, la única del programa de la segunda rueda que incluyó cuatro participantes, estuvo marcado por la presencia de parodistas Adams, cumpliendo en esta segunda rueda, otra buena actuación.
También en este caso fue dable apreciar un importante ajuste, dando más claridad a la resolución de muchas situaciones, tanto por lo que pudo haber quedado en nuestra percepción en la primera rueda, cuanto por algunas que, creyendo haberlas claramente captado entonces, pudimos en esta segunda rueda tener de ellas una diferente visión o explicación.
Hay desde luego en la segunda parodia todo un mejor trabajo del grupo, que parece más solidificado.
Adam’s ya para este Carnaval 2005 da un vuelco muy importante con relación a los últimos años, confirmando no sólo un muy buen plantel de excelentes figuras, conjugando nuevos valores con gente experimentada, sino dotando al elenco de una infraestructura técnica que innegablemente favorece el trabajo colectivo, mérito de Hugo Ligrone, su director responsable.
Adam’s impresiona desde el vamos con un buen planteo escénico, con excelentes vestuarios, con buen canto, donde en esta oportunidad todas su figuras responden con corrección, superando claros desajustes de la primera rueda y donde también la puesta en escena de Salvador Costa adquiere gran relevancia (tanto como en la primera rueda), pero en esta oportunidad con mayor destaque, habida cuenta del afiatamiento del grupo a los textos y a las pautas escénicas marcadas.
Adam’s, por fuera de lo que pueda entender el Jurado y de las ubicaciones en el concurso, retoma la senda de un pasado reciente de excelencia en parodismo, que mucho nos complace, como gran aporte para la categoría, a la que contribuye a jerarquizar. *
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