Tiene la palabra
Exclusividades
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Es muy frecuente, cuando una persona concurre a un bar, restaurante, y afines, y pide tal bebida, ya sea cola, agua mineral y otras, encontrarse con la sorpresa, de que en ese lugar, no la venden. No la comercializan. Kisa y llanamente, le ofrecen, otra marca. O sea que tal, o cual mercadería, es exclusiva. Beneficios diversos mediante, muchos comercios aceptan entrar en estos juegos. Por lo general, el público consumidor, una vez, y ya dentro del local, termina por aceptar, (de bastante mala gana y buen disgusto), la bebida «sustituta». Este caso, el de las bebidas, es tal vez, uno de los más notorios. Pero de ninguna manera, el único. Lo mismo pasa con alimentos, golosinas, ropa, calzados, electrodomésticos, por nombrar solamente algunos rubros y sus respectivos comercializadores. Eso es lo que comúnmente se llama «marketing». Le imponen, (alguna vez lo logran, otras no tanto, y muchas veces mueren en el intento), hacen consumir, comprar, adquirir, lo que el otro quiere (¿?), o le conviene (¿?). Pero la cosa no termina ahí. Podemos encontrar que si es socio de tal o cual institución, y otros, no le permiten opciones. O cambia. O «no marcha». Lo más importante, porque pasa por carriles especiales, como éticos, de libre elección, es con determinados grupos de pensamiento/filosofía/inclinación ideológica/religiosa y varios más. Si utiliza unos, le sugieren, que no lo haga con otros. ¿Celos? ¿Competencia? ¿Marketing? … En fin. Lo del título. Exclusividad. Muchos olvidan, no pueden o no quieren ver, que gracias a «las personas», tienen un fabuloso material que da lucidez, vida y fuente de trabajo para muchos.
Cordiales saludos
CARMI RAUCH – C.I. 866.784-6
Psiquiatría
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Sin perjuicio de los sufrimientos y padecimientos de un adicto –los ámbitos circundantes llegan a un mayor grado de desestabilización emocional.
En el caso de un enfermo psiquiátrico el auxilio es tan necesario, para los miembros de la familia, que para el propio paciente.
El ámbito familiar es el más desprotegido. Deben contener, apoyar y vivir para el paciente; cuando piden socorro la sociedad los ignora. Verbigracia: un adicto sufre una crisis de abstinencia, con posibilidades de golpear, matar o suicidarse. Su familia llama a la institución médica donde está afiliado. Le contestan que si está muy agresivo llame a la policía. La policía descarta su presencia si no es con el profesional médico psiquiatra.
Pero llamar a ese especialista no es tan sencillo, por ejemplo en el Casmu debe seguirse el siguiente trámite:
* Primero se llama a la urgencia quien le destinará un médico de medicina general para evaluar el paciente. Plazo para presentare: hasta 2 (dos) horas. Puede llegar a tardar más.
* Dicho médico al enterarse que el paciente está en tratamiento psiquiátrico, inmediatamente da cuenta a la oficina de guardia para que manden el especialista. Plazo para llegar: hasta 2 (dos) horas. Sin embargo se debe tener en cuenta que psiquiatra de guardia hay 1 (uno) solo, para las puertas de los sanatorios Nº 1 y Nº 2, para todos los domicilios y para los sanatorios privados que contrata el Casmu. En función de eso es hasta razonable que el médico psiquiatra pueda demorar algo más, ya que en definitiva, no es un cartero que va dejando cartas puerta a puerta. Ahora bien, de acuerdo al reglamento y si se pudiera cumplir ya se está insumiendo 4 (cuatro) horas, por lo menos.
* Si el paciente requiere internación se puede dar hasta 3 (tres) situaciones: 1) que lo internen, 2) que no haya cama en los sanatorios privados que contrata el Casmu, por lo que deberán dejarlo en la urgencia del Sanatorio Nº 1, que no tiene infraestructura mínima para pacientes psiquiátricos, ni personal idóneo, en un estado de sueño para contenerlo, 3) que el socio haya utilizado los 30 (treinta) días anuales. En ese caso lo intentarán derivar al Hospital Vilardebó como cualquier indigente, siempre y cuando no le contesten que no hay cama para el Casmu.
* A partir de ese momento hay que encomendarse, los que tienen fe, a que ocurra un milagro, los profanos que se dé una casualidad.
Todo este periplo a quien más afecta es a los familiares: padre, madre, hermanos, hijos o abuelos, ya que deben contenerlo no siendo nada fácil –en particular cuando se debe utilizar la violencia–. Con el paso de los años estos episodios van resquebrajando la salud mental de toda la familia, y sus miembros se empiezan a separar o pelear entre ellos.
Por otra parte la función de apoyo, tarea fundamental de la familia, no se produce, ya que ninguno de sus integrantes está en condiciones de la fuerza mental requerida para esas situaciones.
Existen dos formas de segregación. La que se somete al paciente (a pesar que las enfermedades del cerebro están consideras por la Organización Mundial de la Salud como similares a cualquier otra dolencia), y la que se somete al profesional médico psiquiatra. Lo primero está meridianamente claro, lo segundo es inaudito. Cuando su médico de cualquier especialidad entiende que el enfermo debe estar en un CTI, cuyo costo diario es bastante alto, se le mantiene ahí por el tiempo que se considere necesario. Cuando un médico especialista psiquiatra entiende que un paciente debe permanecer en un sanatorio psiquiátrico –cuyo costo es sensiblemente menor al de un CTI –sólo lo podrá tener internado hasta 30 (treinta) días por año. Luego de ese período se traslada automáticamente al Hospital Vilardebó, donde deja de ser atendido por el médico tratante y recibe la atención (que en ningún momento decimos que es mala) de los profesionales médicos de ese nosocomio.
Luego de esta abreviada síntesis de la «odisea» que padecen los enfermos psiquiátricos y sus familias, no nos podemos alarmar que el Uruguay está conquistando el primer lugar de suicidios en América Latina, y con un poco de esfuerzo, igual que en 1950 (pero en otro tipo de competencia mucho más triste por cierto), podemos llegar en cualquier momento a ser «campeones mundiales», ya que le estamos pisando los talones a Suecia que mantiene hace tiempo ese lamentable invicto.
Como elemento negativo aleatorio, debemos agregar que antaño, en caso de una urgencia, se podían dirigir directamente al Hospital Vilardebó que como primera línea de contención funcionaba perfectamente. Hoy en la presencia de una computadora, al suministrarle el número de cédula de identidad, surge si es socio de algún instituto de atención médica colectiva, por lo que se le invita a concurrir a la puerta de la emergencia de la institución a la que pertenece. Decirlo así es muy fácil, pero imagínense en horas de la madrugada, sin transporte urbano de pasajeros, sin dinero para pagar un taxi que de noche son caros, y tratando de contener al enfermo por la calle; lo que algunos dirían que es un pasaje de una película dramática, sencillamente pertenece a una película de terror.
¿Quién evalúa estas desgracias del ser humano? ¿Quién se sensibiliza ante ese intenso sufrimiento? ¿Alguna vez dejaremos de ser meros números en un presupuesto y retornaremos a la fraterinidad social, de la cual hablan tanto los que se dicen de escuelas humanistas?
Tal vez el castigo divino, para unos; o el principio de causa y consecuencia, para otros, se formalice en que, él o los responsables de este formidable desastre humanitario, deban vivir en el seno familiar una experiencia similar.
Por el Instituto de Investigaciones y Estudios Políticos y Sociales. «Siglo XXI» (en for
mación)
RICARDO DURAN BERENGUER – C.I. 1.054.575-9
JUAN JOSE ANANIN LOSADA – CAPITAN DE CORBETA (R) – C.I. 1.644.923-2
Maroñas, un domingo sin turf
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Resulta poco creíble pero el domingo último, Maroñas no brindó competencias hípicas en su remozado escenario de la calle José María Guerra.
Aunque parezca mentira, no se llenaron pruebas como para confeccionar dos programas en el fin de semana, disputándose 14 competencias el sábado y ninguna el domingo (¿de quién habrá sido la «brillante» idea?).
Tenemos la impresión de que en «Hípica Rioplatense» las cosas no se están haciendo bien. Y que la falta de carreras en día domingo, no sólo perjudicó a mucha gente, incluyendo trabajadores, criadores, dueños de caballos y profesionales, amén de cerrarle su divertimento favorito a miles de aficionados!
Hace pocos días, con bombos y platillos se anunció la realización de carreras nocturnas, como forma de facilitar concurrencia y fomentar el turismo, ¡Vaya!… el domingo ni siquiera hubo carreras… de día…
Que recordemos, y salvo cuando Maroñas estuvo cerrado en tiempo no lejano, rara vez un día domingo no se contó con jornada turfística. Curiosamente, las páginas hípicas, revistas especializadas y programas de televisión, tampoco atinaron a brindar una explicación a los «burreros» que se quedaron sin su pasión favorita!
Y en suma, perdieron todos con el domingo sin turf que Hípica Rioplatense tampoco salió a explicar como correspondía.
Un optimista periodista hípico de LA REPUBLICA habló del «Semi Dios» refiriéndose a un querido y competente cuidador. Por lo visto entre los directivos, ni siquiera tenemos monaguillos!
GUSTAVITO – 1.567.344-4
Sobre pastillas abortivas
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Finalmente fue enviado a la cárcel el ginecólogo del Pereira Rossell que recetaba medicamentos antiulcerosos como forma de provocar el aborto. Y que si no lo lograba con ese «tratamiento», ofrecía sus servicios en su clínica de abortos de la zona del Cordón para lograrlo por vía quirúrgica.
El citado facultativo, operaba dando a las pacientes un teléfono celular de una tal «Lucía», que conseguía las pastillas de Cytotec 200 mg., a un costo de $ 500 cada unidad. De las cuales dos se ingerían vía oral y tres debía ponerse la mujer en la vagina, lo que en un porcentaje alto de efectividad, interrumpía el embarazo. Si el procedimiento en cuestión fallaba, costando $ 1.500 a la paciente, el ginecólogo al parecer aconsejaba el tratamiento quirúrgico, a un costo de unos $ 12.000 en su clínica particular.
Aunque «Ultimas Noticias» en su edición del 22 de diciembre de 2004, y LA REPUBLICA en su espacio «Tiene la Palabra» difundió el hecho en varias misivas nuestras, gran parte de la prensa pareció no darse por enterada, mientras sí se ocupaba profusamente de que dos médicos, en el caso «Maykol Cardozo», fueran enviados a prisión justo cuando se iniciaba la feria judicial y de ningún modo podían ser excarcelados.
Agradecemos una vez más al Sr. Director su atención prestada a nuestro destape del lamentable suceso. Y esperamos que la futura Ministra de Salud Pública, Dra. María Julia Muñoz, decida una investigación a fondo de este y otros procederes que no sólo deshonran la profesión médica sino que, al mismo tiempo, crean un riesgo de vida para muchas mujeres que por su indigencia deben afrontar este tipo de hechos. Muy agradecida lo saluda.
VALENTINA ODRIOZOLA
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