Escrito por: LOURDES VITABAR

Conocedores precisos del entorno social en que trabajan, los médicos rurales han entablado con sus pacientes una relación muy distinta a la que mantienen los galenos de la capital con los suyos, lo que sin duda reporta un plus a la atención sanitaria en el Interior pero no va en desmedro del esfuerzo de los profesionales de las ciudades.
Desde hace algunos años existe en nuestro paÃs la Sociedad de Medicina Rural del Uruguay (Someruy), que nace como una necesidad de los médicos rurales de unirse, y de esa manera poder plantear sus necesidades, asà como sus metas y proyectos. Actualmente, la organización tiene su sede en Cerro Largo y es presidida por el doctor Héctor Yon, quién en diálogo con LA REPUBLICA aseguró que “los médicos rurales tienen la caracterÃstica de ejercer una medicina basada en la clÃnica y en el conocimiento del paciente; están insertos en las comunidades, lo que hace que tengan un conocimiento más profundo no sólo del paciente sino de su entorno”.
Estos galenos están dispersos por todo el Interior del paÃs, y pese a la juventud de Someruy ya nuclea a 120 de ellos; su meta es tratar de abarcar a la mayor cantidad de médicos, pero hasta ahora por distintas razones (entre las que se encuentra la imposibilidad de calificar a ciertas poblaciones ni de rurales ni de pueblos), no lo ha podido hacer.
De acuerdo a lo explicado por Yon, el perfil profesional del médico rural depende de las caracterÃsticas del sistema sanitario local -”que aunque parezca increÃble, en nuestro paÃs es muy disÃmil”- del nivel de desarrollo de la comunidad, de las necesidades de la población, asà como de la cultura médica de la comunidad.
Por ello, el médico rural es el profesional que, ante todo, es responsable de proporcionar atención integral y continuada a todo individuo que solicite asistencia médica, y puede implicar para ello a otros profesionales de la salud, que prestarán sus servicios cuando sea necesario; es un generalista en tanto que acepta a toda persona que solicita atención; atiende al individuo en el contexto de la familia y a la familia en el contexto de la comunidad de la que forma parte, tomando en cuenta su situación cultural, socioeconómica y sicológica. En definitiva se responsabiliza personalmente de prestar una atención integral y continuada a sus pacientes.
“Creo que otra buena concepción del médico rural es la del antiguo médico de cabecera, actualizando y corrigiendo algunos perfiles; somos médicos de toda la familia, pero pasamos del viejo concepto de enfermedad individual al de salud colectiva, entendiendo ya desde hace mucho tiempo que el protagonismo del médico en un equipo de salud es menos importante que antiguamente. La educación sanitaria de una comunidad, no sólo trae beneficios a ella sino que aumenta la calidad de vida de quienes somos responsables de la salud”, afirmó Yon.
Algunos de estos profesionales desarrollan su tarea en puestos de salud o policlÃnicas, pero la gran mayorÃa suele asistir en los domicilios de los pacientes. Incluso algunos todavÃa reciben verduras, frutas o animales de granja como regalo por su servicio. Todos los médicos rurales – con los escasos medios con que cuentan – resuelven el 90 % o más de la consulta que diariamente tienen encargándose además de traslado, derivación y contrarreferencia del 10% restante. Sus tareas también incluyen la de administrador de salud (lo que no suele reconocerse ni apreciarse desde la ciudad), ya que deben organizar sus recursos materiales para brindar asistencia durante un largo perÃodo, sin supervisión constante de otro profesional.
Además, este facultativo es un referente cultural de su comunidad y el estar inserto en ella le permite tener un conocimiento mucho mas profundo del individuo y de esa manera interpretar muchas veces los motivos de consulta, que en muchas oportunidades se soluciona escuchando al paciente y no con costosos tratamientos farmacológicos.
Según el análisis efectuado por Yon, de la evolución de la atención de salud en nuestro territorio, desde hace varios años puede observarse que los sistemas sanitarios y la práctica de la medicina han tenido tradicionalmente casi como único objetivo – el médico resaltó que aún lo tienen hoy – la enfermedad, y ha dirigido sus esfuerzos hacia el perfeccionamiento de los medios de diagnósticos y terapéuticos precisos para el abordaje de las patologias establecidas, prestando poca o nula atención a su prevención y a la conservación y promoción de la salud.
Desde hace varios años, algunos paÃses desarrollados han comenzado a girar la brújula de sus objetivos fundamentales desde el norte de la enfermedad al de la salud, es éste el cambio que también se propone desde los distintos sectores de la salud y que el gobierno electo se ha propuesto implementar.
“Creemos que la función primordial de un sistema sanitario no radica en exclusiva en garantizar el derecho del enfermo a ser correctamente diagnosticado y tratado, sino también en procurar que no enferme, que se mantenga sano”, subrayó Yon.
El concepto de salud que maneja la Someruy, la sitúa como un derecho fundamental de la persona, que para su consecución requiere la colaboración y coordinación de distintos sectores técnicos y sociales, como por ejemplo: educación, vivienda, comunicación; y creemos que el aporte de los usuarios es absolutamente fundamental.
“Es por todo esto que Someruy apoya este nuevo Sistema Nacional de Salud (SNS), con la absoluta convicción de que somos un sector del cuerpo médico nacional que puede hacer muchos aportes, ya que considero que somos realmente los verdaderos médicos del primer nivel de atención, con una vasta experiencia”.
Los médicos rurales consideran que el SNS es viable sólo si tiene cimientos sólidos, con polÃticas que permitan el impulso de la Atención Primaria de Salud (APS), a la que definen como “un efecto más hacia la convergencia de mejorar la calidad de vida de nuestras comunidades”.
Durante la 8º Convención médica, la Someruy presentó una propuesta para fortalecer la APS en el Interior, que incluÃa la presencia itinerante de ginecólogos, pediatras, cardiólogos, odontólogos, asistentes sociales y comisiones de salud, apuntalando el trabajo de los médicos y enfermeras rurales. En el proyecto también se hacÃa referencia a la necesidad de mejorar los recursos materiales, como ser la construcción de policlÃnicas, la disponibilidad de maletines e instrumental básico para diagnóstico y tratamiento, entre otras cosas. Según el documento, los recursos financieros para ello podÃan obtenerse mediante aportes de las Intendencias, de los Ministerios del Interior, de Defensa, de Educación, de Vivienda y de Salud, asà como de las IAMC del interior y los organismos de cooperación internacional, o la colaboración del sub sector privado.
Los representantes de los médicos rurales han sido recibidos por las futuras autoridades del MSP, y han “quedado a total disposición para lo que dispongan”, pero aún no ha sido establecida la forma en que estos profesionales colaborarán con los planes del gobierno electo. “Tenemos un compromiso ineludible con nuestras comunidades y por lo tanto seremos los primeros en acudir al MSP si no se valoriza correctamente a nuestra gente. Consideramos que deberÃa existir algún sector dentro del MSP que se encargue en forma directa de la población rural”, remarcó Yon.
Con respecto al Plan de Emergencia el presidente de Someruy señaló que los distintos centros de salud que existen en todas las poblaciones rurales son un buen elemento a tener en cuenta para la implementac
ion del mismo. Yon resaltó: “lo consideramos como algo muy importante, más aún sabedores de que los médicos rurales estarÃan dispuestos, junto con una comisión multisectorial, a ejercer tal acción. Realmente le deseamos a las futuras autoridades los mayores éxitos, ya que de eso también depende el futuro de nuestras comunidades”. *
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