Escrito por: Horacio Buscaglia
Hace unos años con mi amigo el Pato Rovés estábamos divagando y escabiando suavemente pero sin pausa, cuando empezamos a recordar nuestras épocas de hippies. Nos reÃamos de las absurdas situaciones que creábamos, de las opiniones de los demás y Âfundamentalmente nos carcajeábamos de nosotros mismos.
Pero de pronto dejamos de reÃrnos porque llegamos a la conclusión que aunque nadie se haya dado cuenta, ni siquiera ellos mismos, los hippies habÃan triunfado.
Hoy el tema del sexo libre, más allá del Sida, está requeteaceptado. La mayorÃa de la humanidad elige hacer el amor y no la guerra, hoy hasta en el más pequeño almacén de barrio se encuentran alimentos sanos y naturales. La marihuana se vende hasta en las farmacias. Las camisetas aquellas que teñÃamos con nudos en diferentes partes, para que allà quedaran blancas, se han vuelto a poner de moda, ni qué hablar de los vestidos hindúes y todo la bijouterie. Hoy los temas musicales que caracterizaban a aquellos tiempos siguen escuchándose y nuevamente se habla de la generación de Acuario y… etc. etc.
Vos te preguntarás ¿A qué viene este recuerdo del Corto?
Viene a que el otro dÃa escuché a Sanguinetti.
No, quedate tranquilo, no estoy diciendo que el Cejas tenga algo que ver con los hippies. ¡Ni por asomo! (Aunque ahora que lo pienso, te lo imaginas al actual Sanguinetti vestido de hippy fumándose un porro. Imaginátelo, ¡es impresionante!)
Bueno, te decÃa, lo escuché decir algo asà como que la izquierda ganó las elecciones porque todo lo que proponen hacer es lo mismo que ellos hicieron durante los últimos 15 años.
Es decir, digo, dice: Ganamos nosotros pero va a gobernar el EP-FA-NM.
El Pato y yo probablemente, justo es reconocerlo, estábamos un tanto voladitos y alcoholizados, pero a él lo vi enterito. Totalmente careta como se decÃa en aquellos viejos tiempos.
Decime, está loco ¿no?
DecÃmelo. *
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