Notables actuaciones en la décima etapa del concurso
La décima etapa del concurso de agrupaciones deparó la presencia de grupos que brindaron soberbios espectáculos transformado esta jornada tal vez como la de mejor calidad, considerada en su globalidad, hasta el momento.
Antifaces
A primera hora actuó la agrupación de parodistas sanduceros Antifaces.
En nuestra comentario previo anotábamos los buenos antecedentes de Antifaces y la aspiración de que esta actuación guardase relación con ellos.
Verdaderamente la presentación de Antifaces resultó notable, con un tratamiento escénico de altísimo nivel, sobre parodias muy comprometidas, que incluyeron ni más ni menos que en primer lugar al héroe sanducero Leandro Gómez y las últimas y dramáticas instancias del sitio de Paysandú, por cuenta de las huestes comandadas por Venancio Flores, que terminó en una cruel, sangrienta y desigual batalla, donde cae Paysandú y es capturado y posteriormente ejecutado Leandro Gómez.
El tratamiento de esta figura, incluyendo lo humorístico que se incorpora en la parodia, resulta de respeto puntual a la figura y su proyección histórica, con excelencias en los libretos, en las actuaciones, en los cantos y en la coreografía.
Las otras figuras puestas en el escenario resultaron las del general Liber Seregni, de Mauricio Rosencof, tomando como pretexto el libro de Fernando Butazzoni, «Mano a mano», sobre testimonios de Rosencof y de Seregni.
El tratamiento, también en este caso, es definitivamente notable, por su concepción estética y por la forma de presentar a los personajes en escena, que generan una ovación del público, transformándose en un cálido y emotivo homenaje al general, con un tratamiento cuidado y absolutamente cuidado de su figura, de su historia y de sus afectos.
Así lo entendió el público que de pie se unió al inédito homenaje pero también la propia esposa del general, Lili Lerena, presente y emocionada con el espectáculo, así como Mauricio Rosencof y el periodista, ensayista y novelista Fernando Butazzoni.
Así lo entiendo yo, que considero a esta actuación de Antifaces brillante desde todo punto de vista, digna de este Carnaval nuestro, fuente inagotable de fantásticas experiencias culturales, que nos enorgullecen.
Sólo en titulares intentaremos destacar además de lo expresado, las notables actuaciones de Fernando Enciso en la personificación de Leandro Gómez, la de Andrés Cairo como el general Seregni, la de Danilo Pandolfo personificando a Mauricio Rosencof, Georgina Giamberini en una notable escenificación de Lili Lerena, a Roberto Capote, el hombre que marca los quiebres de humor en la primera parodia, como Olavo, además entre otras virtuosas figuras, la de Liliana Tognola, cantando en forma magnífica, también como arregladora coral y la voz y presencia de Juan Mendiberry y Patricia Zapia.
La Soñada
La Soñada fue una gran demostración murguera, al más alto nivel.
Un notable coro, con voces estupendas, muy bien arreglados por Jorge Cocina Márquez, en su mejor estilo, con una respuesta notable de un gran plantel, muy bien aprovechado.
La Soñada se plantó en el escenario con absoluta prioridad, desarrollando sin solución de continuidad, sin baches ni errores notorios, un libreto ágil, chispeante, por momentos de gran nivel y que más allá de sus cualidades es defendido notablemente por la murga, que le saca partido hasta a las estrofas menos relevantes.
El humor y la crítica son parte del texto escrito por Tiburón Martínez, Fernando Esteche y Darío Ibarra, que tiene en Tabaré Luzardo y Claudio Rojo dos intérpretes de jerarquía, de los que se «meten el público en el bolsillo» apenas aparecen en escena.
No vamos a descubrir en lo que a murga se refiere, la significación de Claudio Rojo, uno de los grandes generadores de éxitos, en todos los conjuntos en que ha participado.
Menos larga, desde el punto de vista murguero, es la de Tabaré Luzardo, no obstante su notable capacidad histriónica, su dominio del escenario que lo ha catapultado dentro de la categoría, a la que parece ligado desde siempre, aun cuando sus antecedentes en Carnaval lo liguen a otras categorías.
Dentro de un gran trabajo coral, destacan voces estupendas como las de Amílcar Duarte, un gran bajo junto a Carlos Nicola, soporte vital del trabajo colectivo, integrados a la cuerda de segundos, en perfecto balance con los «agudos» de la agrupación, donde destacan Daniel Chiribao en todo su esplendor como sobreprimo, junto a Angel Gómez (muy sobrio y eficaz) y Juan Cáceres.
Definitivamente La Soñada marcó muy profundamente la cancha, constituyéndose desde ya en uno de los referentes ineludibles del presente Carnaval.
Extasis
Otra de las grandes presencias de la etapa la constituyó la revista Extasis, que llegaba al escenario mayor del Carnaval precedida de un merecido primer premio en la temporada anterior, dispuesta a mantener esa privilegiada posición que no lograse de casualidad ni por la generosidad de los jurados, sino en buena ley.
Extasis arriba al Carnaval prestigiando la categoría a la que contribuye a catapultar y que genera nuevas y renovadas presencias en la competencia, que en definitiva pondrá a la categoría revistas entre las mejores expresiones artísticas del presente Carnaval.
Ludis Rodríguez y Carlos Cabral, son lo actores sobre cuyo trabajo se soporta toda la actuación, marcando los tiempos de los diferentes cuadros que presenta la revista, escenificando un libreto ágil y con humor.
El baile de Extasis tiene toda la categoría que Roxana Alberti le aporta desde la coreografía y al frente del cuerpo de baile, que funciona por momentos en forma brillante.
Las voces de Extasis también marcan un punto muy alto y donde se destacan la sobriedad y belleza de la voz de Jacqueline Mor, por momentos señorial y excluyente.
Otra de las grandes figuras en el canto vuelve a serlo Lilián Rodíguez, querida y admirada intérprete, también Heber Izquierdo, siempre eficaz, luciéndose junto a ellos Luciana Passotti, Marcelo Ruiz y Pablo Gómez.
Los arreglos corales tienen el sello de jerarquía de José Luis Lopretti.
En definitiva, Extasis vuelve a ser un gran espectáculo, con más que fundadas aspiraciones de mantenerse al tope de la categoría.
Curtidores de Hongos
En una etapa brillante, correspondía un cierre de igual categoría y eso precisamente fue lo que brindó Curtidores de Hongos.
La murga de Daniel Carluccio, nada menos que primer premio el año anterior, con la enorme expectativa que eso genera en el público (y en sus rivales de turno), fue un gran espectáculo, visualmente brillante, con vestuarios estupendos, diseñados por Hugo Millán.
La puesta en escena de Freddy González resultó uno de los pilares del espectáculo de Curtidores, con un planteamiento estéticamente impecable.
De las grandes virtudes de Curtidores, resultó su coro, cantando con una fuerza impactante, con excelencias en los arreglos corales a cargo de Martín Angiolini y que la murga interpreta en forma magnífica, habida cuenta de las notables condiciones vocales de reconocidos componentes que militan en sus filas.
Destacan entre ellos las presencias de Fernando Ponce, Chato Ambrosio y Julio Pérez, tres de los mejores sobreprimos del espectro murguero.
Relevante resultó también el trabajo de Hugo Arturo junto a Freddy González, particularmente en la actuación, llevando adelante todo el hilo conductor de este «Planeador de la Escollera Sarandí» como se titula el espectáculo 2005 de los Curtidores.
Sus letras son muy variadas, donde participan Tiburón Martínez, Daniel Zieleniec, Diego Wairsrub, Tabaré Aguiar y
Freddy González con pasajes de humor y crítica interesantes y atractivos, con alguna que otra concesión a vulgarismos poco relevantes, aunque debo reconocer su eficacia frente al público.
La actuación en su globalidad está acorde a una murga grande buscando reeditar el triunfo del año anterior, con sólidos argumentos, entre los que cuenta su batería, de las mejores hasta el momento, integrada por Alvaro Pintos en el bombo, Humberto Gusta en los platillos y Daniel Carini en el redoblante.
Algunos «trabuques», sin bien notorios, no creo hayan sido significativos para el Jurado y sirvieron para constatar la solidez del grupo, que los absorbió con absoluta solvencia y naturalidad.
Curtidores está en carrera, buscando nuevamente el título y será duro de «voltear». *
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