Ya hay 100 casos de hepatitis en Bella Unión
Actualmente hay 70 casos confirmados en laboratorio, pero las denuncias de posibles afectados superan el centenar. La epidemia nacida en el asentamiento Las Láminas, ya traspasó los límites de este barrio para convertirse en un brote de difícil control que afecta a toda la ciudad de Bella Unión. Por día se diagnostican promedialmente entre cuatro y cinco nuevos casos, siendo los más afectados los niños entre dos y doce años de edad.
El miércoles pasado el Comité de Emergencia de esa ciudad se reunió con un equipo de especialistas enviado por el Ministerio de Salud Pública para evaluar la situación y determinar las medidas sanitarias que debían adoptarse. En un principio OSE anunció la colocación de 120 conexiones de agua potable en las zonas más carenciadas, sin embargo, la magnitud del brote y la especial importancia que tiene la disponibilidad de agua potable para controlarlo fue expuesta por una epidemióloga, quien logró que el ente estatal accediera a proveer de instalaciones sanitarias adecuadas a las 216 casas precarias existentes en Bella Unión, y que conforman el foco principal de la epidemia.
La hepatitis es una enfermedad de transmisión fecal oral, por lo que el agua, la leche y frutas crudas son los medios de contagio más comunes. Por ello, la médica explicó que el traslado de agua potable desde una canilla comunitaria hasta la vivienda puede afectar la pureza del líquido y convertirlo en agente transmisor, ya sea porque quien la transporta padece las primeras etapas de la enfermedad o porque el recipiente utilizado para contenerlo es inadecuado. Otro agravante del brote es la carencia de saneamiento, que facilita el contacto con las aguas servidas. Integrantes de los equipos de salud que trabajan en la zona han remarcado que el éxito de las medidas educativas para frenar el brote depende de lo que se realice para subsanar estas carencias, ya que de «nada sirve saber como lavar los alimentos si no hay condiciones para hacerlo».
Estos agentes contextuales están presentes en todos los asentamientos del país, pero la diferencia de Bella Unión radica en su lejanía de los hospitales de referencia nacional, donde las carencias son menores que en los centros departamentales; y en que esa ciudad se ha visto castigada con una situación de pobreza extrema que llevó su tasa de mortalidad infantil a valores similares a los de Biafra. Precisamente las bajas defensas producto de la mala alimentación que reciben los niños artiguenses unidas esa realidad socio económica, los torna mucho más vulnerables a patologías como la hepatitis que los pequeños de otras zonas del país. Un ejemplo paradigmático es el caso de una niña que debió ser trasladada a Buenos Aires para recibir un trasplante de hígado a causa de una insuficiencia hepática fulminante producida por la hepatitis. *
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