Entre realojos y discrepancias se construye el puente sobre Avenida de las Américas
LA REPUBLICA dialogó con Gonzalo Altamirano, director de Espacios Públicos de la IMM, quien explicó que este proyecto se ha desarrollado desde hace dos planes quinquenales, «y al constituirse el puente de Avenida de las Américas es necesario el realojo de las 48 familias». «En un comienzo participaron de este proyecto el Ministerio de Transporte, el Mvotma, la IMM y organizaciones de vecinos de la zona. La IMM se comprometió a poner la tierra, el Mvotma la canasta de materiales, una ONG el asesoramiento técnico y seguimiento, y el MTOP el saneamiento y el agua, cosa que nunca cumplió porque dejó de participar hace un año, responsabilidad que asumió también la IMM».
Altamirano explicó los criterios que aplica la IMM en los realojos: -«Realojo cercano a la zona, porque si no significaría un desarraigo, dado que el 80 % trabaja y/o van a comedores dentro del barrio.
– No realojarlos todos juntos en el mismo lugar. Por eso, en este caso los separamos en tres grupos: veinticuatro por un lado y trece por otro, que irán al norte de Camino Carrasco, mientras otras quince familias sobre la calle Santa Mónica».
– No crear dos ciudades paralelas y sí mezclar a ricos con pobres. En todas las situaciones «las casas se construirán básicamente por ayuda mutua. En primer lugar los organismos intervinientes harán una plataforma de 42 m2 con un baño y conexión sanitaria . En segundo lugar los propios involucrados realizarán las paredes externas, las reparticiones internas y el techo de chapa bajo el asesoramiento técnico de la ONG ‘Mi casa un Sueño'».
Además, el director se refirió a las molestias de los vecinos de Santa Mónica por el ingreso de familias del asentamiento Tajes: «Es un realojo que supone una mudanza de cuatro cuadras. Los terrenos a utilizar sobre Santa Mónica están a una cuadra de otro asentamiento -ubicado sobre Acosta y Lara, entre Santa Mónica y Gral. Nariño- en el cual viven doscientas familias. Las condiciones del barrio no cambiarán tanto».
Los vecinos de Santa Mónica
Vecinos de la calle Santa Mónica se oponen a que se instalen quince familias en la zona. Una de las vecinas señaló a este matutino que «las viviendas no son adecuadas para que vivan familias que tienen entre 3 y 9 hijos; ¡32 m2 no son suficientes! Además, se desvalorizan los terrenos en los cuales vivimos. Por otra parte, no tienen los mismos valores ni los mismos códigos de convivencia».
Otra vecina manifestó su preocupación y disconformidad: «Se hizo una reunión con profesionales de la IMM informando de la situación. Lo que yo considero es que pagamos una contribución muy alta, luz, agua y todos los impuestos. Si bien todos tenemos derecho a tener una vivienda digna, creo que ésta no es la zona más adecuada. Además, no sabemos si pueden venir más. Hay otra cantidad de terrenos libres atrás de Carrasco Polo, ¿por qué no hacerlo allí? También sería bueno que se les diera un trabajo y que pudieran trabajar la tierra y cultivarla».
Por su parte, vecinos que viven en los alrededores del asentamiento ubicado en Acosta y Lara -a una cuadra de Santa Mónica- dicen que «no se puede caminar por la calle porque te roban. Roban todos los días, estamos encarcelados, otro asentamiento más, ¡no! Somos todos iguales, con una diferencia: trabajamos para vivir y ellos para robarnos».
LA REPUBLICA recogió también los testimonios de algunos vecinos del propio asentamiento Tajes. Washington, quien concurre asiduamente a las reuniones de la comisión de vecinos manifestó su preocupación: «Hace cinco años que estamos buscando ayuda, y ahora vienen con que nos tenemos que ir el 15 de marzo. Además, nos quieren llevar con los ranchos tal cual están y recién después ir construyendo, pero no podemos porque la madera está podrida, las chapas todas rotas y pronto viene el invierno. En dos semanas quedaron la IMM y el Mvotma en contestarnos si se puede hacer de otra forma. Tendrían que haber hablado desde que empezó la construcción del puente».
Ricos contra pobres
Altamirano, respecto de los comentarios de los vecinos de Santa Mónica, señaló: «ellos pretenden que se vayan a la periferia. Con ese razonamiento se crearían dos ciudades, una de ricos y otra de pobres. Es como tratar de vivir en otro mundo. Lo que sucede es que no se está aceptando la pobreza. Además, se están olvidando de mencionar que se abrirán dos calles nuevas pavimentadas, nueva iluminación y saneamiento, y que tendrán un puente nuevo. Hace cuatro meses que se eligió el área a realojar y a partir de ese momento hemos mantenido diversas reuniones con las partes involucradas para realizarlo de la mejor forma posible. Estimamos que para finales de 2005 se realice el realojo».
Por otra parte, Guillermo Font, presidente del Concejo Vecinal de la zona 8 sostuvo en una nota informativa respecto al realojo: «A mi entender se ha encontrado una solución razonable y la mejor posible. Seguramente no será entendida por algunos vecinos, que ya han planteado su rechazo por problemas de tener cerca de sus casas a ‘intrusos’, y por problemas de seguridad, al relacionar a los habitantes de asentamientos directamente con la delincuencia. (…) Debemos poner la cabeza a pensar en qué forma vamos a colaborar y a ser solidarios para que las situaciones de extrema pobreza puedan ser superadas. Pero no es haciendo bolsones de pobreza lejos y escondidos que vamos a solucionarlo; se los podrá alejar y no verlos más, pero el problema de la exclusión y la marginación se acentúa. Se trata de lograr una integración e inclusión en la diversidad social, económica y cultural». *
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