LA EXPERIENCIA DE UN CENTRO EDUCATIVO COMUNITARIO

Cruzando la frontera de la pobreza y la exclusión

Durante 18 años vivieron en ella más de trescientos niños y jóvenes sin hogar, en un ambiente acogedor que les permitió crecer y desarrollar sus proyectos personales.

Hoy inició una nueva etapa continuando sus actividades en una chacra de Pando, ubicada en Ruta 101 Km. 32.600. Aquí con el apoyo de la Asociación Civil Educación Solidaria, se convertió en un centro de pasantías socio-laborales para adolescentes, con el objetivo de prepararlos para una vida autónoma que les de la posibilidad de formar su propias familias, superando carencias vividas integrándose como ciudadanos responsables a la sociedad.

Para alcanzar ese objetivo desarrolla actividades educativas tendientes a la promoción y defensa de los derechos de los niños. Así como en el analisis de la situación de la infancia y adolescencia en el Uruguay y la sistematización y la propuesta de modelos alternativos de atención.

En tal sentido se forman de personas adultas comprometidas con la problemática de los niños y adolescentes, para que contribuyan a la reinserción de estos en el sistema educativo formal a través de la ccreación de oportunidades para que superen las situaciones de vulnerabilidad y riesgo social o conflictivas, y transformen su situación de marginalización y exclusión desarrollando al máximo de sus posibilidades de inserción constructiva en la vida social, familiar, económica, política y cultural mediante pasantías de capacitación socio laboral en un escenario vinculado con la naturaleza.

Cruzando la frontera

Los chicos llegan a «La Frontera» a través de un pedido directo de ayuda, o por que son derivados desde otra institución, y en algunas ocasiones gracias a un encuentro casual.

Los integrantes de la ONG tienen muy presente que al final del proceso el egreso la desvinculación del jóven de sus programas tiene lugar en un entorno que sigue siendo tan difícil y complejo como era al inicio. «Es el final de una etapa definida a veces por los plazos que nos damos, por las edades que nos fijamos atender, por la voluntariedad de los propios niños y jóvenes. Pero su formación como persona no esta acabada porque este proceso no está aislado, está colocado en un entorno social, familiar, institucional, cultural, económico y político determinado pero susceptible de cambio y transformación», señalaron.

La educación que brinda «La Frontera» tiene sustentos pedagogicos muy disimiles con la formal. Por ejemplo uno de los pilares es la enseñanza por la acción, aprender viviendo una experiencia significativa que permita crecer, o la educación por la comunicación y el sentido comunitario, crecer a través de relaciones interpersonales fortalecedoras entre pares.

Uno de los conceptos más importantes que intentan trasmitir los educadores es la responsabilidad de la propia vida, hacer uso de la libertad, experimentar la autonomía construyendo el destino propio mediante la elaboración de proyectos personales.

Herramientas de vida

La trasmisión de estos conceptos tendientes a la inserción social exitosa de los jovenes que viven en un contexto de exclusión se realiza mediante el acompañamiento educativo referente-referido semanal, salidas grupales recreativas, formativas y de capacitación, y la participación en talleres (vivienda, empleo, salud, valores, drogadicción, economía personal, maternidad, asesoramiento legal, gestión del cotidiano, cocina).

Además reciben apoyo al estudio y la capacitación por medio de becas y apoyos económicos, así como a la inserción en el mundo del trabajo por medio de convenios laborales.

Actualmente este programa es recibido por más de ochenta adolescentes y jóvenes cuyas edades oscilan entre los 13 y los 25 años, pero además cuando el chico tiene una familia que lo respalda la misma se suma a los proyectos.

Los chicos concurren de lunes a viernes, como algunos de ellos viven en la chacra, se integran desde el desayuno a una propuesta que les permite acompañar tareas de elaboración de panadería, manejo de tambo, cunicultura, apicultura, horticultura y un apoyo escolar brindado a diario por una maestra contratada por primaria.

El responsable del proyecto educativo es el educador Ezequiel Mora, quién coordina las diferentes actividades desarrolladas por el equipo de técnicos honorarios compuesto por una psicóloga, una maestra (paga por Primaria 10 horas semanales), un maestro panadero, un ingeniero agrónomo, un doctor en Leyes, una licenciada en Comunicación, y un técnico quintero.

En los talleres vinculados a la formación laboral los chicos producen alimentos que luego son recibidos por sus familias. Entre otras cosas se elabora pan, miel, leche y derivados (cuatro de las ocho vacas producen 60 l de leche por día).

Tropiezos en el camino

Sin embargo, existen carencias que limitan el volumen de producción e impiden obtener cantidades suficientes para iniciar la comercialización. Por ejemplo el taller de agricultura cuenta con herramientas necesarias, pero no hay recursos para el combustible y compra de semillas y tratamientos de tierra, por lo que la posibilidad comercializar las frutas y hortalizas en ferias de la zona se frusta debido a la falta de locomoción para llegar a ellas.

Esta situación también afecta a la bloquera que está inutilizada y a la carpintería (que además no cuenta con un técnico que desee apoyar el proyecto).

Asimismo existen seis 6 casas con necesidades urgentes de reparación para ser utilizadas, en una de ellas se instalarían los cursos de apicultura. Otra esta destinada a un espacio recreativo, multi-uso que de estar en condiciones se podría utilizar para obtener recursos, los cuales se invertirán en la producción.

Hasta el momento la continuidad de las actividades de «La Frontera» fue posible gracias a la colaboración del INDA mediante la entrega de alimentos no perecederos (en cantidad para nueve personas y cada tres meses).

Así como al proyecto Uruguay Rural con quién hoy se trabaja en conjunto para la construcción de un invernáculo dónde producir para autoabastecerse.

Y al apoyo de la gente de la zona, que vive en su mayoría las mismas carencias que todos los uruguayos.

Por otra parte los integrantes de la ONG indicaron que se aguarda firmar proximamente un convenio con el INAU. *

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