Un espacio para reflexionar sobre los DDHH

Prohibido olvidar

«Hay quienes imaginan

el olvido como un

depósito desierto,

una cosecha de la nada.

Y sin embargo el olvido

está lleno de memoria».

 

Mario Benedetti

 

En Porto Alegre organizamos cada año el Premio DDHH del Periodismo –que va a cumplir 21 años en esta edición–, tarea que encaramos juntos el Movimiento de Justicia y Derechos Humanos, la Orden de los Abogados de Brasil, seccional Río Grande del Sur; y cuenta con el apoyo de la Rel-UITA y de la Asociación de Reporteros Fotográficos y Cinematográficos. El mismo es un encuentro muy significativo con los trabajadores de la prensa, nuestros compañeros fundamentales en esta lucha. Un momento de privilegio.

Los documentos, tanto de Naciones Unidas como de la Organización de Estados Americanos, que abordan el tema de los DDHH, se escriben en un lenguaje hermético y de difícil comprensión para la gente común, la gente del pueblo. Entonces una de las importantes tareas que tenemos es hacer estas declaraciones bien comprensibles para los más humildes, para la gente simple, que son siempre a los que se le violan sus derechos, tanto por la estructura socio-económica, o por los gobiernos de turno.

Yo no soy un pesimista, no puedo negar que hemos logrado avances importantes. El 10 de diciembre es una fecha importante para conmemorar, pero debemos hacerlo por los luchadores por los DDHH: los de hoy, los de ayer, los que se fueron y dejaron un vacío lleno de memoria.

Los DDHH son una utopía en marcha. Una utopía que permanentemente está exigiendo nuevos avances y cuando logramos un avance, ya estamos en búsqueda de otros. Porque los DDHH tienen que ver con la historia del hombre sobre la Tierra.

Desde que el hombre salió de las cavernas hasta hoy día esta trayectoria del avance histórico es la historia de los DDHH, que al fin y al cabo, no están en las nubes ni tampoco en las declaraciones solemnes, tanto de la ONU o la OEA, o cualquier otro organismo. Los DDHH brindan reglas de convivencia social, claro que quisiéramos estar en una situación de mayor avance, pero de todas formas tenemos cosas para conmemorar.

El acto de entrega de los premios Derechos Humanos a los periodistas se da en una coyuntura muy especial. El desafuero de Pinochet y la difusión del informe del presidente de la República, Ricardo Lagos, pone todos los trapitos al sol. Que sean juzgados los responsables del asesinato del general Prats en Buenos Aires, pone al descubierto lo que fue la Operación Cóndor, exhibe lo que en verdad pasó: la tortura y las desapariciones transnacionales izadas, el «Mercosur del Terror».

Otro tanto podríamos decir de la decisión argentina de convertir el local de la infausta ESMA en un museo de los DDHH.

La victoria del Frente Amplio en Uruguay es otro importante mojón que nuestros pueblos abrazan. Estoy seguro que con este avance la vida de miles de uruguayos va a mejorar sustancialmente. Porque tener democracia, y que esta no se traduzca en mejores condiciones de vida, es incomprensible.

Es imprescindible avanzar en los temas laborales, crear nuevos puestos de trabajo. Pero debemos tener presente que hay mucha gente que tiene un empleo y no logra salir del umbral de la pobreza. Es más, todavía se aprecian graves restricciones para organizarse sindicalmente. En mi país, Brasil, y en buena parte de América Latina, Africa y Asia, en muchos lugares se trabaja en condiciones que atentan contra los DDHH, desde las condiciones de trabajo asimilables a la esclavitud –las autoridades calculan que en Brasil serían unos 25.000 trabajadores en esas condiciones– hasta las lesiones por esfuerzo repetitivo que adquieren una magnitud epidemiológica.

En América Latina estamos acostumbrados a pensar sobre este tema desde la óptica de las violaciones a los Derechos Humanos que todos sufrimos no hace mucho tiempo. Fueron los años de las dictaduras militares, de las torturas, las desapariciones, la muerte de muchísimos compañeros, años en que la gran preocupación era el dolor y el sufrimiento. Pero no solamente estos son Derechos Humanos, el concepto es mucho más amplio. Incluso cuando uno está durmiendo está frente al tema de DDHH, si una persona después de todo un día de trabajo no logra acostarse y descansar para reponerse, si hay cualquier tipo de perturbación, estamos frente a una violación de los DDHH. Hay avances pero tenemos que seguir luchando. Esto tiene que estar muy claro y muy presente en la gente para que no vuelva a pasar. *

 

(*) Consejero Movimiento de Justicia y Derechos Humanos Porto Alegre   RS   Brasil (www.rel-uita.org)

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