Colón estuvo 498 años en una tumba equivocada
Ya no se trata solamente de la duda histórica de si efectivamente fue Cristóbal Colón o no el primero en llegar a este continente desde el viejo mundo, o por el contrario Erik el Rojo lo precedió con sus naves repletas de pelirrojos vikings, o si era nacido en Génova en 1451 bajo el nombre de Cristoforo Colombo o realmente nació en Felanitx, Mallorca, en 1460, hijo de Margalida Colom y el Príncipe de Viana, confinado por su padre el Rey de España en la isla Balear.
Y las dudas siguen, ya que muchos afirman que en realidad era un judío converso de Palma de Mallorca o Ibiza y otros dicen que era miembro de una importante familia hebrea de Cataluña. Realmente, la discusión aún continúa y poco se sabe de cierto si era genovés, mallorquín, gallego, catalán o griego.
Un litigio resuelto a medias
Pero en lo que tiene que ver con sus restos mortales –el próximo año 2006 se cumplirán 500 años de su fallecimiento– el litigio no está aún definido. La disputa sobre el paradero de los restos del Almirante tiene más de un siglo de fragorosa existencia, entre sevillanos en Europa y dominicanos en América, ya que ambos custodian con unción una tumba donde aseguran –o aseguraban al menos hasta hace pocos días– que allí están los restos mortales del mítico marino, llámese como se llame y sea oriundo de donde sea.
En definitiva, por primera vez un grupo de científicos españoles admitió que el cuerpo que se encuentra enterrado en la catedral gótica de Santa María, en Sevilla, no es realmente el del histórico navegante.
Según se ha informado, los huesos contenidos en la urna celosamente custodiada, probablemente pertenezcan al hijo del almirante, Diego, quien era de complexión delgada y pequeña. Los expertos antropólogos españoles creen que realmente los restos que se encuentran en la República Dominicana sean los de Cristóbal Colón, afirmación ésta que de ratificarse pondría fin a la centenaria disputa entre dominicanos y sevillanos.
En esta investigación no se efectuaron pruebas de ADN, pero un detallado estudio antropológico por primera vez efectuado con detenimiento y rigor científico, ha demostrado que el cuerpo que está en la catedral sevillana es de una persona demasiado joven y pequeña como para ser los restos del navegante que era corpulento y robusto.
El informe especifica también que el hombre al que pertenecieron esos restos nunca desarrolló musculatura y además falleció no más allá de los 45 años, de acuerdo con los dichos del antropólogo Marcial Castro, quien dirige estas investigaciones, el que agregó que «el navegante en cambio era un hombre fornido que murió entre los 55 y 60 años».
Al respecto agregó que los restos depositados en el monumento Faro a Colón en Santo Domingo, República Dominicana, pertenecen a alguien de aproximadamente unos 60 años en el momento de su muerte y además, con evidencias de una intensa actividad física, condiciones éstas ambas que coinciden con el informe sobre el marino.
Por una verdad definitiva
Este grupo de investigadores españoles ha solicitado ahora al gobierno dominicano las autorizaciones correspondientes para proceder a abrir el ataúd de Santo Domingo. Allí están los restos que fueran encontrados en 1877 por un grupo de trabajadores en una pequeña caja de plomo con fragmentos de huesos en su interior y una inscripción que decía: «Don Cristóbal Colón, ilustre y distinguido varón».
La historia indica que luego de su muerte en 1506, en la ciudad de Valladolid, en medio de una virtual pobreza, el cadáver del considerado por muchos descubridor del nuevo mundo, descansó –aunque de acuerdo con el rigor de los hechos ha sido todo lo contrario– en varios sitios.
Los tres primeros años estuvo en Valladolid donde falleció. Luego lo llevaron a un monasterio en Sevilla y allí pasó 198 años. Finalmente fue enviado a Santo Domingo, junto con el cuerpo de Diego, su hijo, y sepultado en la Catedral. En 1795 cuando España traspasó Santo Domingo a Francia, parte de los restos fue llevada a Cuba, y regresaron a Sevilla cuando los españoles fueron expulsados de Cuba en 1898 por los patriotas criollos.
En Italia también
Más allá de las investigaciones que se llevan a cabo en España y que se acrecentaron desde 2002, para definir el centenario enigma de la real tumba del almirante, en Italia, en el laboratorio de Biología de la Universidad de Pavia, declararon estar técnicamente listos para enfrentar el ADN de Diego Colón, cuyos restos fueron analizados en Sevilla, con los restos que están en el cofre custodiado en Santo Domingo, donde por otra parte se afirma que Colón había pedido ser enterrado. Fundamentalmente historiadores, antropólogos, españoles, italianos y dominicanos, aspiran a que cuando finalmente llegue el 20 de mayo de 1506 y se cumplan los 500 años de su fallecimiento, el navegante, llámese como se llame, haya nacido donde haya nacido, primero o no en llegar al Nuevo Mundo, después de tanto peregrinaje, casi tan intenso en la muerte como en la vida, de Sevilla a Santo Domingo, de allí a La Habana y de allí otra vez a la capital andaluza, y seguramente nuevamente de regreso a América, pueda, eso sí, descansar definitivamente en paz, en una única y cierta tumba. *
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