¿Quién inventó el guante de boxeo si pulgar?

El boxeo, ese deporte reconocido por los comités olímpicos pero no tanto por parte de la sociedad, tiene sus historias. Ya los griegos y romanos que eran cultivadores del cuerpo y los deportes en su más amplia gama, eran practicantes asiduos del boxeo, aunque con otras reglas. El boxeo tal cual se lo conoce hoy, con sus reglas y «ritos» llamarlo así, es de origen inglés, si bien los americanos lo fueron «condimentando» a lo largo del tiempo y dieron al mundo una innumerable lista de campeones, entre ellos el grande Casius Clay o «Mohamed Alí».

En los últimos tiempos hay un resurgimiento del que otrora fuera uno de los deportes más practicados por nuestros mayores, dando a luz también a grandes deportistas. Así como ahora se practican más las artes marciales (karate, judo, aikido, etc.) antes era el boxeo, que se practicaba como deporte y defensa personal para poder «meter una» si se armaba una gresca en el boliche, el estadio o la esquina del barrio.

Y fue así que en distintas zonas de Montevideo se crearon clubes de boxeo con sus respectivos ídolos y maestros, como en la Ciudad Vieja, Palermo, Unión, Barrio Reus, Centro y otros. Y ese gran número de practicantes del pasado, no pasaría inadvertido. El elemento principal del boxeo es el guante, y he aquí que un uruguayo por primera vez en el mundo, creó un modelo distinto a los ya existentes.

Se trata del periodista José Laurino, cuya familia estaba muy conectada al mundo del deporte pugilista, a pesar que él en realidad nunca lo practicó. Pues bien, a este compatriota se le ocurrió crear un guante de boxeo sin pulgar. ¿Por qué? Porque tiene sus ventajas: evita que se meta el dedo en el ojo del oponente, algo que a pesar de no estar permitido, igual se hace. Incluso muchos boxeadores perdieron la vista por esta causa.

José Laurino presentó oficialmente su invento en el año 1981. Curiosamente, el guante sin pulgar creado por este uruguayo, está actualmente en uso en más de 150 países, pero eso sí… menos en Uruguay.

Como a veces pasa, muchas cosas buenas realizadas por uruguayos, se utiliza en todo el mundo menos en el suyo. Nadie es profeta en su tierra. *

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