DESPUES DE 17 AÑOS, QUE "NO SE RECUPERAN"

Un trabajador de Paysandú le ganó un juicio al BSE

El año 1987 trajo a Damiano y a toda su familia un cambio en la esencia de lo que eran. Tras caerse de una máquina en la cual se encontraba operando junto con otros compañeros, Luis Damiano sufrió graves lesiones a nivel lumbar, evaluándose una incapacidad del 80%, que le impedía poder continuar con sus labores habituales.

Pero este diagnóstico no llegó hasta muy avanzados los años 90.

Luego del infortunio, Damiano inició todas las tratativas ante el Banco de Seguros del Estado, para recibir, como le corresponde a él y a cualquier obrero, la pertinente asistencia médica que ameritaba su caso. Con un estado físico cada vez más deteriorado, que le impedía caminar con fluidez y realizar esfuerzos, este trabajador solicitó ante el BSE, en reiteradas ocasiones la debida asistencia que se le había negado, dada la magnitud de su lesión.

Durante cuatro años, todos los diagnósticos médicos que se le efectuaron, disminuían la gravedad de las lesiones, lo que obligaba a que el trabajador continuase concurriendo a su lugar de trabajo, a costo de agravar más su estado. El 17 de junio de 1993, la empresa Paycueros, despidió a Damiano, alegando en forma escrita que se debía a una reducción de personal, que efectivamente ocurrió. Sin embargo, en diálogo con sus empleadores, éstos le manifestaron que sus incapacidades le impedían continuar realizando los trabajos con eficiencia.

Comienzo del litigio

Entre idas y venidas desde Paysandú a Montevideo, internaciones y operaciones, consultas a especialistas médicos, el trabajador decidió tomar la iniciativa de abrir un juicio al BSE, por omitir la gravedad de sus lesiones, alegando que se le había asistido por sólo 72 días, dándole el alta el 8 de junio de 1987.

En el alegato oral de la audiencia efectuada en el Juzgado Letrado de Primera Instancia de Paysandú se menciona que el empleado fue dado de alta «sin ninguna especificación, ni limitación en cuanto a los trabajos de esfuerzo que luego se demostró que no podía, ni debía hacer. Fue la primera omisión y error clínicos médicos del BSE, plenamente probados por lo que surge a posteriori en las historias clínicas. El trabajador no podía hacer esfuerzos. Sin embargo, la empresa amparada en el alta recibida del BSE, exigía a Damiano que trabajara normalmente, realizando tareas pesadas, lo que le hizo sufrir y agravar su mal».

En diálogo con LA REPUBLICA Luis Damino explicó lo que significaron para él todos estos años de conflictos ante el BSE, «es horrible lo que me hicieron en el Banco, presión psicológica y omisión de asistencia.

Cuando se les presenta el caso de un trabajador como yo, le dicen que le darán un tiempo para que se quede quieto y luego lo reintegran a su tarea. En el año 94, el abogado que me asiste presentó ante el Poder Judicial esta demanda y ahí empezó toda esta batalla que duró 17 años».

El desenlace

Luis Damiano, junto con su abogado, doctor Gonzalo Graña, persistieron y lucharon, dando respuesta a la apelación dada por el BSE, del juicio que había iniciado en Paysandú y acabó por resolverse en nuestra capital.

El 4 de agosto de 2004 un Tribunal de Apelaciones de Trabajo de Primer Turno, integrado por los doctores Jhon Pérez Brignani, Pedro Keoroglian y Beatriz de Paula Cabrera, sentenció a favor de Damiano, mencionando que «ha existido negligencia en el actuar de los dependientes de la demanda. Existió descuido, omisión o falta de aplicación o diligencia, en la ejecución de un acto médico. No sólo al no solicitar los exámenes pertinentes que hubieran arrojado la entidad del daño, y permitido una corrección de la dolencia en breve lapso, sino al no recomendar que no podía efectuar esfuerzos».

En las palabras de Damiano no podían ocultarse la alegría y el alivio por concluir un proceso tan extenso, pero acotó que lo que más desea es que todos los trabajadores conozcan lo que le ha pasado.

«Hay 350.000 afectados por esta desatención que está haciendo el banco. Yo no quiero salvar al mundo, pero sí contarle a los obreros que ese daño que sufrieron, o que pueden sufrir, tiene que ser debidamente atendido, y eso ha de ser así, por ley. Yo estoy contento, pero los 17 años de vida abocados a esto, no se recuperan». *

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