ALARMA EN EL MUNDO

Asteroide Teutates se acercó a la Tierra

El planetoide Teutates fue descubierto por los franceses en 1989. Por cálculo de órbitas, se determinó que desde 1353 no se acercaba tanto a la Tierra y que otra gran proximidad se dará en el año 2.652.

Choques de cuerpos del espacio han determinado en edades pretéritas, extinciones biológicas masivas.

Hace 65 millones de años, una roca de 16 kms de diámetro, cayó en Yucatán y eliminó la flora y fauna del Cretácico, extinguiendo entre otros extraños seres, a los dinosaurios.

Con estos antecedentes y basándose en fantásticas especulaciones, la prensa sensacionalista se ocupó bien de difundir la posibilidad de un choque catastrófico.

En muchos países, la población tembló ante esa eventualidad, preguntándose: ¿Chocará? ¿Pasará cerca? ¿Producirá un efecto carambola? ¿Qué sucederá? ¿Tal vez, terremotos, maremotos o erupción volcánica generalizada?

La verdad es bien distinta. El temido asteroide, pasó a más de 2 millones de kms. Sólo visible al anteojo, como punto de luz, sin ninguna influencia sobre la Tierra, ni eléctrica, ni magnética, ni gravitacional.

Y continuó su marcha (imperturbable ante los temores humanos) por las heladas penumbras del espacio.

Procedencia

Entre Marte y Júpiter existe una zona de 550 millones de kms donde no se mueve ningún planeta. Este inmenso espacio vacío llamó, desde los tiempos del Gran Képler, la atención de los astrónomos, dado que de acuerdo a la «Ley de Titius-Bode», a 2,8 unidades astronómicas debería existir uno.

El 1º/enero/1801 el sacerdote italiano Piazzi ubicó con su telescopio, un astro al que llamó «Ceres», dado que su región (Palermo) es esencialmente agrícola y Ceres era la mitológica diosa grecorromana de la agricultura.

En pocos años el médico doctor Olbers y el astrónomo Harding ubicaron a los principales: «Pallas, Juno y Vesta». Se percataron que no se trataba de uno, sino de varios cuerpos, que por su diminuto tamaño, fueron llamados: Pequeños planetas, planetoides o asteroides.

Particularidades

Son todos astros liliputienses. «Ceres», el mayor, es una bola de unos 1.000 kms de diámetro. Los demás tienen formas irregulares, desde corpúsculos hasta montañas volantes, de centenares de metros. Los que más se acercan a la Tierra, son Apolo, Adonis, Icaro y Hermes, que se aproximan a 354.000 kms o sea más que la Luna (384.000 Km). Eros, es otro que se acerca bastante (ubicándose en 1931 a menos de 24 millones de kms).

Algunos tienen órbitas muy excéntricas (alargadas). Otros, pronunciadas inclinaciones, con respecto al plano de la órbita terrestre (como Pallas o Alinda).

Hay algunos muy próximos a Júpiter, llamados «Los Troyanos», y llevan nombres de héroes de la Ilíada, como Aquiles, Agamenón, Patroclo, etc.

En cuanto a su distribución, se pensó en un principio, que formaban un anillo homogéneo entre Marte y Júpiter. Pero hoy se sabe de algunos que se alejan considerablemente de allí (como Icaro y Los Troyanos).

Las últimas investigaciones muestran que Ceres y Pallas son los únicos que presentan luminosidad uniforme, por lo cual serían los únicos de forma esférica.

Ningún planetoide tiene atmósfera y poco se sabe de cierto, sobre sus rotaciones. Algunos presentan curiosas «variaciones» de brillo, provocadas por un movimiento rotatorio. Aquellos que tienen formas alargadas (como habanos) al girar, presentan al observador diferentes superficies reflectoras.

El caso de Eros, de 33 kms de diámetro, resulta muy expresivo. Hoy se estima la existencia de 60.000 «pequeños mundos» diseminados en todo el ámbito del Sistema Solar. Sus órbitas ya no están contenidas en la Zona del Zodíaco, pero el sentido general de traslación es el directo, como en todos los planetas.

Origen

Para algunos son los restos de un astro desintegrado (el hipotético y fantasmal «Faetón»). Para otros, son el producto de las fuerzas gravitacionales de Júpiter, en las condiciones iniciales del Sistema Planetario.

Modernamente se los considera muy vinculados a los Cometas, pensándose en los asteroides como núcleos de antiguos cometas. La similitud de algunas órbitas, parecería confirmar esta última hipótesis.

Importancia

Desde el punto de vista de la Ciencia Astronómica, es extraordinaria. De su evolución y origen, según los astrofísicos, se sacarán conclusiones acerca de la formación de nuestro sistema planetario. Los científicos sostienen que por su pequeño tamaño y masa, los planetoides han conservado las condiciones físico-químicas de la «nebulosa» original, es decir, la nube de gas y polvo cósmico, que al condensarse, constituyó el Sistema Solar. *

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