Carta abierta
Queridas y queridos compatriotas. Queridos y queridas patriotas: Mido mucho mis palabras en estas cruciales horas y pronuncio con mucho cuidado estas tan hermosas del idioma castellano: compatriotas; patriotas.
Las elegí con toda intención.
«Compatriota»: aquel que comparte con nosotros la Patria.
«Patriota»: aquel que lucha por ella.
Y cuando se juega tanto en tan pocas horas; tanto para tantos; tanto para tanto tiempo; tanto esperado durante tanto tiempo, necesito apelar al poeta.
Zorrilla de San Martín en su «Leyenda Patria» comienza diciendo:
ES LA VOZ DE LA PATRIA… PIDE GLORIA…
YO OBEDEZCO ESA VOZ. A SU LLAMADO,
SIENTO EN EL ALMA ABIERTOS
LOS SEPULCROS QUE
PUEBLAN MI MEMORIA;
Y, EN EL SUDARIO
ENVUELTOS DE LA
HISTORIA,
LEVANTARSE SUS
MUERTOS.
Dejemos por aquí al poeta que nos prestó sus palabras, que nos prestó la fuerza de la poesía para dar este mensaje.
Es verdad: la voz que se oye hoy por las calles, por los campos y por los caminos es la voz de la Patria y está pidiendo gloria.
Y la que se va a oír el 31 de octubre será esa voz y estará pidiendo y cosechando gloria.
Y es verdad también, en horas cruciales es verdad, y por eso escribió este poema del poeta de la Patria, que en el alma sentimos abiertos los sepulcros que la pueblan y también vemos que se ponen en pie los queridos muertos, los de hace poco, los que fueron decisivos para llegar por tan largos caminos hasta donde estamos; hasta el pedestal, hasta la escalinata, ante la gloria en la que estamos.
Fueron necesarios ellos y ellas. Fueron decisivos. Fueron imprescindibles y hoy se levantan, y están, y caminan con nosotros. Pero no sólo los de hace poco: están también los de hace mucho, los que comenzaron a morir por esta Patria en sus albores y regaron con su sangre torrentosa estos campos en pavorosas batallas para poder gozar nosotros de este país nuestro, soberano y libre. ¡Si habrá entonces envueltas en el sudario de la Historia memorias de compañeras y compañeros, de compatriotas y de patriotas levantándose ahora adentro de mi alma y de las vuestras!
Tiro sobre ustedes como sobre mí, todo el peso de la tremenda responsabilidad que nos cabe hoy: el futuro, los demás pueblos de América Latina que dependen del resultado electoral del 31 de octubre y, por encima de todo nuestro pueblo, nos perdonarán, si somos derrotados, sólo en el caso de que hayamos peleado bien.
Pero jamás nos perdonarán si perdemos por no haber sabido pelear, por haber sido haraganes, omisos, frívolos, distraídos, en esta hora.
Y arrojo con este poema y en estas palabras toda la responsabilidad también sobre ustedes, en un desafío de amor, queridas y queridos compatriotas, queridos y queridas patriotas… Toda la responsabilidad para que en el poco tiempo, en el escaso tiempo que tan rápido transcurre y que nos va quedando, realicen la reiterada maravilla multitudinaria y militante de preservar y de conseguir los votos que al final de octubre necesita la gloria de la Patria: esa gloria que ella pide desde hace tantos años.
Voy a terminar pidiendo auxilio nuevamente a las estrofas del poeta que así da fin a su «Leyenda Patria»:
PATRIA, PATRIA ADORADA,
EN TU TRANQUILA TARDE DEL PRESENTE,
DE TUS SANTOS
RECUERDOS AL ARRULLO,
DUERME ESE SUEÃO DE LOS PUEBLOS GRANDES,
DE PAZ Y NOBLE
ORGULLO.
ROMPA TU ARADO, DE LA MADRE TIERRA,
EL SENO EN QUE REBOSA
LA MIES TEMPRANA, EN LA DORADA ESPIGA,
Y LA SIEGA ABUNDOSA
CORONE DEL LABRIEGO LA FATIGA.
CANTE EL YUNQUE LOS SALMOS DEL TRABAJO;
MUERDA EL CINCEL EL
ALMA DE LA ROCA,
DEL ARTE INOCULÃNDOLE EL ALIENTO,
Y, EN EL RIEL DE LA IDEA ELECTRIZADO,
MUERA EL ESPACIO, Y
VIBRE EL PENSAMIENTO.
EN LAS VIRILES ARPAS DE TUS BARDOS,
PALPITEN LAS PATERNAS TRADICIONES,
Y DESPIERTEN LAS
TUMBAS A SUS MUERTOS,
A ESCUCHAR EL HONOR DE LAS CANCIONES.
Y SIEMPRE PIENSA EN QUE TU HEROICO SUELO
NO MIDE UN PALMO QUE VALOR NO EMANE.
PISAS TUMBAS DE
HEROES…
¡AY DEL QUE LAS
PROFANE!
(*) Senador de la República
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