El director del Interj explica el "motín" en el Hogar Piedras
El director del Instituto Técnico de Rehabilitación Juvenil (Interj), Sergio Miglioratta, fue entrevistado en el programa «Mundo Cañón», que se transmite por 1410 AM LIBRE, en razón de los hechos que se vienen sucediendo en la Colonia Berro. Cabe recordar que el sábado 11 un adolescente se suicidó en uno de los hogares que la integran, luego seis de los internados se fugaron, y el miércoles 15, en el hogar Las Piedras, se suscitó lo que algunas organizaciones de derechos humanos calificaron como un conato de motín.
–¿Qué novedades hay sobre los chicos que se fugaron la semana pasada?
–Sobre los jóvenes que todavía no han retornado no tenemos datos, ni referencias, en función de que son jóvenes que carecen de referencias familiares. Cuando uno logra el retorno de un adolescente, como en otros aspectos de la vida, obtiene la colaboración de la familia y cuando esa familia no existe, es imposible tomar contacto con el adolescente en situación de fuga. Por lo tanto se tiran los puentes necesarios para el retorno.
Estos adolescentes estaban en una situación de mejora sustantiva de su calidad de vida, en función de haber evolucionado hacia un nivel superior del uso de la libertad y encontrarse en un régimen de semilibertad. Varios de estos jóvenes estaban en situación de egreso porque les faltaban entre dos y tres días para terminar su causa judicial y por lo tanto salir «limpios» y empezar otra historia. Resulta bastante difícil de entender y de explicar, para quien no esté en este «metier», que no volvieran.
Para entenderlo hay que simplemente posicionarse frente al adolescente que todos fuimos. Si en particular ese adolescente ha vivido una historia sistemática de frustraciones y de enormes dificultades vinculadas a lo socio-económico-material y a la apropiación de una buena imagen de sí mismo, a partir de la imagen que le devuelve su entorno y en particular sus padres y sus referentes inmediatos, ahí se puede entender cómo estos adolescentes en buena parte de ellos son «inmediatistas». O, como también se dice en la jerga interna, «el tema es lo que pinte en el momento», aparentemente «pintó» en el marco de un partido de fútbol, dos de ellos decidieron salirse de ese espacio, lo protagonizaron y generaron una suerte de corrida imitativa.
–Por sus palabras podría interpretarse que es muy fácil escaparse.
–Expresé que los jóvenes estaban en un régimen de semilibertad donde están contenidos por un marco perimetral, pero en definitiva no es un régimen de alta seguridad. Por lo tanto también desmentía en esas mismas palabras el calificativo de «peligroso», calificativo que no comparto técnicamente sobre ningún adolescente, pero en este caso concreto ni siquiera aplicando el concepto vulgar vale, porque estos jóvenes todos eran titulares de delitos contra la propiedad, no contra la persona. Y si a eso se apunta cuando se dice «peligroso», ellos básicamente no lo eran.
–Hay varios centros de detención dentro de la Colonia Berro, me gustaría que usted los explicara.
–El predio de la colonia es un lugar de características rurales, tiene 260 hectáreas, está ubicado sobre la ruta 84 en el departamento de Canelones y a 32 kilómetros de Montevideo.
La Colonia Berro contiene dentro de sí un número importante de servicios, los edificios vinculados a la internación son 9, separados la mayoría de ellos por 500 metros y un quilómetro de distancia. Los nueve centros tienen muy distintos énfasis de intervención y formas de trabajo.
Hay hogares que son abiertos y otros más cerrados, como es el caso del sistema que posee el centro SER. Este tiene una estructura de carácter carcelario desde el punto de vista arquitectónico, con un régimen muy restringido en el uso de la libertad. Este centro tiene un doble alambrado perimetral y guardia policial por fuera del edificio. Esa es la seguridad con la que se cuenta para la estructura que alberga hoy en día a 30 adolescentes.
El resto de los hogares está ordenado de forma decreciente en cuanto a las medidas de seguridad y creciente en el uso de la libertad ambulatoria.
–El Hogar Piedras donde se produjo el motín ¿cómo es?
–Es un hogar un poco más distendido desde el punto de vista de la gestión interna programática, eso significa por ejemplo, que de 52 adolescentes hay más de una docena que salen a trabajar en el área externa perimetral, cosa que no ocurre en el centro SER.
Es un centro que tiene un solo alambrado perimetral y en muchos momentos de la jornada hay encuentros colectivos de por lo menos un tercio a la mitad del grupo de adolescentes que son habitantes de ese hogar.
Los mecanismos de seguridad están construidos básicamente sobre la subdivisión interna del número de jóvenes, es decir, la compartimentación del número total de internados en un servicio es lo que genera condiciones de seguridad. Por ejemplo, en los servicios que hay cero medida de seguridad significa que no hay compartimentos estancos. Es decir que los adolescentes están ubicados en un solo espacio físico, que no puede ser subdividido con mecanismos de seguridad y por lo tanto en cualquier momento de la jornada entre los funcionarios, los educadores que trabajan allí, se puede generar un espacio de encuentro «cuerpo a cuerpo» con el conjunto de los jóvenes.
El hogar Piedras tiene una estructura clásica y contiene subdivisiones internas que impiden que todos los adolescentes estén absolutamente juntos en algún momento. Salvo en los momentos de recreación, de deporte, donde se maneja en el entorno del 40% al 50% de la población del servicio en forma única en un solo espacio.
Respecto al episodio del día miércoles, durante cinco minutos el conjunto de los jóvenes de ese servicio sólo golpeó sus puertas.
–¿Sólo del hogar Piedras?, porque la primera información de prensa dice que el clima que se vivió estaba definido como de «gran tensión», y fue en toda la Colonia Berro. No habla de cinco minutos.
–Yo estaba allí, en el complejo Berro, si había alguna tensión no estaba en los adolescentes. Los jóvenes de todos los servicios estaban tranquilos, sólo en el hogar Piedras surgió ese movimiento de golpeteos de puertas y cuando digo que duró cinco minutos, es desde que yo ingreso al hogar hasta que se termina el golpeteo. Además agrego que para tener ese diálogo con los adolescentes hicimos abrir todas las puertas de todos los dormitorios de la planta alta y baja. Por lo tanto estamos hablando de 30 adolescentes que estaban juntos dialogando con nosotros, en una pieza que es un pequeño salón.
Si el clima fuera de extrema tensión y si lo que se hubiera vivido hubiera sido algo que merece calificarse como motín, difícilmente tres personas sin nada para contener a nadie se hubieran podido colocar junto a ellos para tener un encuentro y un diálogo. Claramente lo que sucedió fue que ellos habían recibido una información de que el equipo de dirección del hogar Piedras iba a ser sustituido. Existe para ellos y para sus familias una gran conformidad con la gestión de este tipo de dirección y eso resultaba inadmisible o por lo menos inexplicable.
–¿Y cómo les llegó a ellos esta versión?
–En realidad circuló la información erróneamente, no era de eso de lo que se trataba. El director de ese hogar y el coordinador general van a seguir gestionando ese servicio. Tienen la más amplia conformidad por parte de las autoridades del Interj y del Iname, entonces no se hablaba de eso y fue lo que se aclaró. Una vez pasados esos cinco minutos que se demoró en ingresar y lograr abrir todas las habitaciones para conversar con ellos, se terminÃ
³ la historia.
De lo que se estaba hablando era de incorporar a la gestión de la Colonia Berro un nuevo director, en ningún momento se habló de sustituir a nadie, sino de incorporar. *
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