EEUU admite relación entre consumo de antidepresivos y suicidio de jóvenes
Los antidepresivos fueron puestos en el banquillo de acusados en Estados Unidos: las autoridades médicas reconocieron que están relacionados a un mayor riesgo de suicidio entre los jóvenes, y los expertos hacen fuertes advertencias a médicos y pacientes.
«Pienso que ahora todos creemos que hay un crecimiento de las tendencias al suicido con la toma de estos antidepresivos», declaró a comienzos de esta semana el doctor Robert Temple, un alto responsable de la administración encargada del control de alimentos y remedios (FDA).
Temple resumía las conclusiones de una comisión de 31 especialistas que analizó ensayos clínicos sobre 4.000 jóvenes realizados por los fabricantes de cinco antidepresivos, incluyendo Prozac y Zoloft. Estos estudios muestran que un joven que ingiere estos antidepresivos tiene dos veces más riesgo de tener pensamientos suicidas que otro a quien se le administró placebos.
Para el Prozac, el antidepresivo más recetado para tratar la depresión entre los jóvenes, este riesgo es 50 a 37; más elevado, según el estudio. Ningún suicidio tuvo lugar en este grupo, precisó la FDA.
Las conclusiones de estos ensayos clínicos fueron juzgadas suficientemente alarmantes por la comisión de especialistas como para pronunciarse por que la FDA imponga la advertencia más fuerte posible en las fichas de información de los antidepresivos que los laboratorios suministran a los médicos.
La comisión estimó que estos laboratorios deberían asimismo suministrar información a los pacientes explicando en términos simples los peligros vinculados a la ingesta de sus medicamentos.
La FDA probablemente asuma las recomendaciones del grupo de expertos en las próximas semanas, como suele ser el caso.
Aunque cientos de medicamentos son acompañados de una fuerte etiqueta de advertencia, la FDA no ha impuesto que se formulen advertencias de riesgos potenciales más que a una treintena de tratamientos.
La FDA ya había impuesto en marzo pasado una modificación de las etiquetas en 10 antidepresivos, donde se mencionaba la necesidad de un seguimiento particular y de estar atentos a señales de depresión acrecentada en algunos pacientes, particularmente en los jóvenes.
La agencia federal había tomado esta decisión luego de que uno de sus especialistas concluyera en febrero que existe riesgo de suicidio entre los jóvenes y adolescentes tratados con los cinco antidepresivos estudiados. Pero la FDA no lo había autorizado a presentar su informe porque consideraba sus conclusiones demasiado prematuras.
Aunque los expertos de la FDA se pusieron de acuerdo para imponer las advertencias, ninguno exigió prohibir a estos medicamentos, como hicieron varios países europeos a fines de 2003.
Además, los médicos estimaron deseable que el uso de antidepresivos entre los jóvenes disminuya en la medida que no sólo presentan riesgos sino que su eficacia está en duda.
«Disponemos de muy buenas indicaciones de sus efectos nefastos y muy pocas de su eficacia», explicó el doctor Thomas Newman, profesor de pediatría, citado en The New York Times.
Según las últimas estadísticas disponibles, los médicos estadounidenses emitieron cerca de 11 millones de recetas de antidepresivos destinados a menores de 18 años en 2002, es decir 8 a 37; del total de estos medicamentos prescriptos en Estados Unidos. *
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