LA COLUMNA AMARILLA

Maquinaciones

La depresión envuelve como una oscura niebla a un gran porcentaje de los seres humanos. Cada día más el exceso de comunicación nos deja incomunicados. El Amor, así con A mayúscula, se ha devaluado. No cotiza en la Bolsa de «lo que sirve para vivir». Mientras una mano saluda, la otra hace «cuernitos». La relación con «el otro» es compleja. Mejor estar solo. Pero la soledad destruye.

Nos os preocupéis, por suerte existen los japoneses. Sony Dream Robot, SDR-4X , es el nombre de un robot que brinda compañía a niños y adultos solitarios. «Ahora sí, usted podrá sentirse querido, acompañado y comprendido sin necesidad de pasar por una relación frustrante o insegura». Mide 60 centímetros. Sus ojos son dos cámaras que le ayudan a salvar obstáculos, calcular distancias y reconocer a sus amigos; sus oídos, siete micrófonos que registran ruidos y voces. Camina y se levanta solo. Su «cerebro» puede «aprender y recordar». Su vocabulario tiene 60.000 palabras y puede cantar y bailar.

Maravillosa forma de combatir la soledad: hacerla más patente todavía al hacer del «otro» una máquina de respuestas previstas.

Eso no es nada, con la unión de varias empresas se está gestando a Kismet, un robot que «aprende» a reconocer las emociones humanas y a imitarlas.

Ya son viejas las mascotas robóticas: perros, gatos, peces y hasta medusas que, como dicen, «funcionan como las de verdad pero no ensucian ni se mueren».

En nuestro país, viendo los resultados de las encuestas, se abriría un mercado interesante dentro del Partido Colorado para estos acompañantes mecánicos.

Y si es verdad que tiene 60.000 palabras, podría ser utilizado para suplantar a Larrañaga en sus discursos y hacerlos más sustanciales. Claro que para ello habría que bloquear las formas verbales como «Tabaré Váquez dijo», «Yo quiero polemizar» y «tengo ganas de ser presidente». *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje