Hoy puede ser un gran día

Hace 31 años, un día como hoy, se producía un golpe de Estado en nuestro país. Los golpistas, encabezados por el hasta entonces Presidente de la República Juan María Bordaberry, clausuraron el Parlamento e impidieron la actividad de todos los partidos políticos, ilegalizaron posteriormente a los de izquierda, así como a la CNT y la FEUU.

En ese día comenzó la larga noche de la dictadura, donde se violaron los más elementales derechos humanos. La muerte, la tortura, la cárcel y el exilio, fueron instalados en nuestra sociedad por el terrorismo de Estado.

La dictadura también fue rebaja salarial, pérdida de más del 50% del poder adquisitivo de los salarios, desocupación, atropello sin límite a los derechos sindicales, reducción de nuestro parque industrial, entrega de nuestras tierras al extranjero, apertura total de nuestra economía al capital financiero internacional.

A las nuevas generaciones se las quiso educar en el servilismo y la delación, mientras que en la enseñanza intervinieron la Universidad de la República, expulsaron a sus autoridades y docentes, suspendieron la investigación científica y tomaron por asalto los organismos de dirección de la educación media y básica.

La patria de Artigas se volvió en aquellos años irreconocible. El mundo se preocupaba de nosotros no por nuestros éxitos en el plano de las libertades, de la salud, de la enseñanza, de la seguridad social y del deporte, sino porque este pequeño país de apenas tres millones de habitantes –que enfrentó al golpe de Estado con la huelga general de los trabajadores que se prolongó por 15 días– resistía y resistía, hasta que un día un verdadero río de libertad abrió el camino a la democracia.

En estas horas no pueden existir la confusión ni la duda, sobre que los males de hoy no son fruto de la democracia y del libre funcionamiento de los partidos políticos. En un día como hoy no voy a marcar responsabilidades que por cierto las hay, sólo quiero insistir sobre que el drama de hoy sólo será superable si hay más democracia, si hay mejores partidos políticos, si todos respetamos la libre alternancia de los partidos en el poder.

Por eso no pudieron. Por eso hoy cuando tengamos que resolver si vamos a participar o no en las elecciones internas de todos los partidos políticos, debemos tener presente que la Constitución vigente nos permite dar nuestra palabra con el voto, cuando hace 31 años se nos quitaba ese derecho por parte de las fuerzas oscurantistas que asolaron a la patria.

Por eso hoy es un gran día. Es un gran día porque la democracia está vigente, como está vigente también que los uruguayos podamos organizarnos en partidos políticos para confrontar en el campo electoral, dirimiendo nuestras diferencias y así construir gobiernos electos por la ciudadanía y no por la fuerza de las armas.

Ante el momento de la duda sobre si nos trasladamos o no hasta las urnas, cuando nos preguntemos si vale la pena o no ejercer el derecho al voto, tenemos que tener muy presente que la democracia sólo se fortalece cuando se ejerce.

No podemos olvidar el pasado, no para vivir del pasado. Debemos tener una perspectiva que nos impulse, que nos proyecte hacia el futuro.

Es cierto que en los últimos años creció el descreimiento y la frustración en amplios sectores de la sociedad que se sintieron abandonados, no contempladas sus necesidades por el sistema político y sus principales actores.

Pero más allá de esa experiencia reciente que no podemos olvidar, qué otro camino tiene el pueblo uruguayo que no sea a partir de la reafirmación sistema democrático y el más pleno ejercicio de la libertad.

Por eso el mañana es hoy. Cuando pasen estas elecciones, cuando todos sepamos los resultados, todos los uruguayos deberemos sentirnos felices de haber podido ejercer nuestro derecho a votar. Será mañana, pasado y traspasado que tendremos que crear el mejor clima político para que el futuro Presidente de la República sea electo en medio de un debate propio de un pueblo maduro y democrático, que sabe dirimir sus lógicas diferencias en el campo de las urnas. Hoy comienza la construcción del Uruguay de la gente. *

 

(*) Representante nacional.

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