Homenaje póstumo
Se murió Ronald Reagan. Un reaccionario, un fascista confeso.
Un traidor que vendió a sus propios compañeros de trabajo en los tribunales del Macartismo. Se murió un mal actor, un represor, un apaleador y asesino de hippies y jóvenes estudiantes a fines de los 60 en California. Se murió el presidente de los EEUU más burro e ignorante de su historia, hasta que llegó George W. Bush. También fue uno de los presidentes que más errores y mentiras dijo públicamente y eso sí que requiere esfuerzo y dedicación. Se murió el presidente que arrasó con los beneficios sociales de los norteamericanos y con la vida y la libertad de varios países latinoamericanos. Se murió el que pagaba las balas, las armas y los «instructores» que mataron miles de campesinos nicaragüenses a través de somocistas bautizados «contras». Se murió un auténtico son of a bitch.
Allá por 1962/63 Mario Benedetti escribió este poema.
OBITUARIO CON HURRAS
Vamos a festejarlo
vengan todos
los inocentes
los damnificados
los que gritan de noche
los que sueñan de día
los que sufren el cuerpo
los que alojan fantasmas
los que pisan descalzos
los que blasfeman y arden
los pobres congelados
los que quieren a alguien
los que nunca se olvidan
vamos a festejarlo
vengan todos
el crápula se ha muerto
se acabó el alma negra
el ladrón
el cochino
se acabó para siempre
hurra
que vengan todos
vamos a festejarlo
a no decir
la muerte
siempre lo borra todo
todo lo purifica
cualquier día
la muerte
no borra nada
quedan
siempre las cicatrices
hurra
murió el cretino
vamos a festejarlo
a no llorar de vicio
que lloren sus iguales
y se traguen sus lágrimas
se acabó el monstruo prócer
se acabó para siempre
vamos a festejarlo
a no ponernos tibios
a no creer que éste
es un muerto cualquiera
vamos a festejarlo
a no volvernos flojos
a no olvidar que éste
es un muerto de mierda.
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