Opinión del doctor Hugo Villar sobre el Hospital de Clínicas

Departamento de Emergencia es emblemático para la institución

Las autoridades del Hospital de Clínicas han dispuesto una investigación dirigida a aclarar los hechos y deslindar responsabilidades, pero sin separación de sus cargos a los involucrados en la situación, pues se consideró que no había mérito para ello.

Esa investigación está en trámite y a cargo de profesionales docentes de alta competencia e idoneidad moral. Como en toda investigación, deben esperarse las conclusiones antes de formular ningún tipo de juicio o de apreciaciones subjetivas.

Quiere decir que a la fecha no se ha comprobado que algún médico u otro profesional haya incurrido en omisión de asistencia, ni en mala praxis o negligencia.

Ese lamentable hecho, por lo menos por ahora, debería quedar ahí. Sin embargo en los últimos días o semanas el tema ha alcanzado nuevamente estado público; es objeto de polémicas al nivel de redes de Internet, se han manejado nombres de manera irresponsable, se anuncia una campaña internacional, e incluso ha dado lugar a una conferencia de prensa convocada por la Dirección del Hospital de Clínicas. En medio de ese debate público se han vertido algunas apreciaciones superficiales que cuestionan la calidad de la atención que se brinda en el Departamento de Emergencia de ese Hospital, y sobre la capacidad y el comportamiento profesional o ético de algún o algunos médicos que trabajan en ese servicio.

En el Departamento de Emergencia del Hospital de Clínicas de la Universidad de la República, se asisten más de 100 personas por día, provenientes de todas partes del país, incluyendo afiliados al mutualismo o a otras instituciones privadas. En la mayoría de los casos se trata de problemas relativamente simples o de mediana complejidad, que se resuelven fácilmente. Pero hay todos los días un determinado grupo de personas que son asistidas en estado de gravedad o aun de extrema gravedad, la mayoría de los cuales se recuperan satisfactoriamente. Son innumerables las personas que han podido salvar su vida por haber sido atendidas en ese Departamento. A vía de ejemplo: actualmente hay otros Servicios de Neurocirugía de alto nivel para adultos y niños, en el Hospital Maciel, en el Pereira Rossell, y en el Hospital de Tacuarembó; pero hasta hace pocos años prácticamente todos los casos de traumatismos cráneo encefálicos debían ser asistidos en el Hospital de Clínicas. En ese grupo se incluyen personas de todos los estamentos económico sociales.

Estos casos no trascienden a la opinión pública, ni son noticia para la prensa. Solamente merecen el reconocimiento de los afectados y de los familiares y amigos que han vivido la situación. Para los trabajadores de la salud, la satisfacción del deber cumplido.

El Hospital de Clínicas «Dr. Manuel Quintela», es una institución que a través de sus 50 años de vida ha logrado un enorme prestigio y reconocimiento social, al nivel nacional e internacional. Ha servido de ejemplo y punto de referencia en el área de la salud, en el campo de la asistencia, de la formación de recursos humanos, de la investigación y de la administración de servicios de salud.

Ese prestigio no se ha conquistado fácilmente. Es el resultado de una cuantiosa suma de conocimientos, de capacidades, de esfuerzos, de entregas y de compromiso social.

Todos quienes trabajan en el Hospital de Clínicas, profesionales, técnicos, auxiliares, administrativos, personal de oficio y de servicio, tienen el orgullo de decir que han obtenido su puesto de trabajo por concurso, sin recomendaciones, ni prebendas, ni privilegios de ningún tipo. En el caso de los médicos, todos son docentes designados por la Facultad de Medicina, luego de exigentes concursos. Así sucede también con el personal del Departamento de Emergencia. Por este Servicio han pasado los mejores especialistas que ha tenido el país en esa disciplina. La Jefatura del Departamento ha sido honrada por médicos de la estatura profesional y ética de Boutón, García Fontes, Ríos, Trostchansky, Volker. Las mejores enfermeras universitarias de la especialidad y auxiliares de enfermería, han trabajado y trabajan en ese Departamento. Allí se han formado casi todos los profesionales del país en la atención de emergencia: tanto en medicina como en enfermería.

Es un Servicio emblemático para el Hospital; es como la vidriera de la institución.

Merece el mayor apoyo y todo el respaldo necesario de la Dirección del Hospital; con mayor razón porque el trabajo se ha desarrollado siempre en medio de tremendas limitaciones presupuestales, sin contar con las comodidades y el ambiente físico más propicio para su trabajo, y en medio de la asfixiante escasez de recursos materiales.

Esa rica tradición se mantiene en ese Departamento. Todo eso no significa que no haya habido errores, ni que los exista ahora o en el futuro. Nadie, sea cual sea su trabajo, está exento de cometer errores.

El problema es que en un área tan sensible como es la atención a la salud, el más preciado bien individual y social, los errores pueden significar la pérdida de vida o lesiones irrecuperables. Las Ciencias de la Salud, y entre ellas la Medicina, no son ciencias exactas. No existen métodos infalibles para asegurar un diagnóstico o un tratamiento correctos. Tampoco existen al momento actual los conocimientos y las técnicas que permitan resolver todos los problemas de enfermedad.

En el caso de los Servicios de Emergencia hay que agregar las condiciones en que se realiza el trabajo, en medio de lo imprevisible, con situaciones que exigen tomar decisiones, a veces de enorme trascendencia, en un plazo que puede ser de minutos.

El Hospital de Clínicas es la institución más importante que tiene el país en el área de la atención a la salud y de la formación de personal. Es un patrimonio social de valor incalculable para la población.

Después de haber ejercido el cargo de director de ese Hospital, tengo el pleno derecho de afirmar que la enorme mayoría de los que allí han trabajado y trabajan, cumplen sus tareas con una gran eficacia, con una gran capacidad y sobre todo con una gran vocación de servicio y un elevado sentimiento de compromiso social.

La población del país puede mantener la confianza en SU HOSPITAL, en un hospital que ha estado siempre al servicio de toda la sociedad, que tiene su mayor capital no en el edificio, ni en las instalaciones o los equipos, sino en el incalculable valor humano de sus trabajadores. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje