En Tacuarembó se construyó "una pirámide real y no invertida como existe en Uruguay"
¿Cuál fue la estrategia para la situación de la niñez en Tacuarembó tan diferente a la de otros departamentos, ejemplo Artigas?
–En Tacuarembó existe una cultura de tierra adentro donde la gente apuesta y mucho al trabajo al lado del otro, eso creo que es el nudo central de algo que hace pocos días rescatábamos: el trabajo que se había iniciado hace 15 años con Keteceta en un departamento pobre, porque este es un departamento pobre como todos los departamentos del norte, pero que tiene más extensión desde el punto de vista geográfico, con un índice de población rural dispersa que es de aproximadamente 4,7 por mil. Fíjese, una población rural que está realmente dispersa, concentrada también en tres ciudades que son las que nuclean las distintas áreas del departamento. Allí se comenzó a trabajar en un proyecto de atención primaria de la salud que tiene que ver con la creación de las oficinas de atención primaria, de poder trabajar lo que eran las rondas sanitarias con médicos que van al área rural.
En los últimos tres años en una experiencia muy rica que es la de los centros barriales de Tacuarembó allí fortalecen en conjunto con la intendencia municipal, en conjunto con las fuerzas vivas, se fortalece toda el área de policlínica, con el Instituto Nacional de Enfermería, con los residentes de medicina familiar, en fin, una serie de actividades que tenían que ver con esa noción de que la atención primaria de salud con prevención, promoción y rehabilitación y por supuesto que la atención del primer nivel se imponía en momentos de dificultades. Y en el segundo nivel en lo que era el desarrollo del hospital en sí con un tercer nivel que ahí se crearon las unidades de terapia intensiva de adultos y niños, con muy buenos resultados desde el punto de vista regional y la neurocirugía también regional que está dando excelentes resultados. En definitiva una pirámide real, no una pirámide invertida como existe en el Uruguay, donde lo que apostamos muchas veces es a la alta tecnología, buscando la descentralización y buscando un crecimiento horizontal del sistema de salud, esa es otra cosa que yo creo que es fundamental porque implica que existen políticas de Estado por encima de los cambios de gobierno, Tacuarembó ha superado los cambios de gobierno y ha apostado a que las personas no sean lo trascendente sino que las ideas y los grupos, sobre todo los equipos, yo creo que Tacuarembó tiene grandes equipos de trabajo que apuestan a ese cambio.
Tacuarembó tenía una mortalidad infantil hace 15 años de 23 por mil, hoy tiene una mortalidad que para nosotros es de 8,5 y las cifras todavía no consolidadas a nivel del MSP son de 10 por mil, de cualquiera de las dos maneras estaríamos dentro de las tasas más bajas de América Latina, y por supuesto que del Uruguay donde también hay otros departamentos que están llevando adelante políticas similares a esta y que creo que los resultados también van a ser buenos.
–¿Por qué esto no se ha llevado a nivel nacional, no se pudo, no se quiso, no se imaginó?
–Creo que tampoco las cosas son imitables, por supuesto que cada departamento, tiene su propia manera de conducir la estrategia de acuerdo a los problemas que tiene cada sector, pero yo creo que una gran apuesta que ha habido es a la complementación del sector público y el sector privado. Cuando digo privado digo IAMC porque privado no existe prácticamente en el Uruguay la atención privada, es muy baja. La coordinación de esfuerzos entre el sector público y el sector mutual de Tacuarembó ha llevado a una baja sustancial de costos, ha llevado a una no superposición de servicios, y a algo que es fantástico, de acuerdo a una encuesta que hemos hecho, contrariamente a lo que alguien podría pensar la coordinación es bien vista por más del 90% de la población. Porque alguien podría pensar, no, el sector público debe competir con el sector privado, pero acá la población ve con muy buenos ojos la complementación de servicios.
–El reconocimiento internacional a la tarea del hospital de Tacuarembó, por ejemplo de Unicef, ¿ha facilitado ayudas externas o tratamientos preferenciales del MSP en lo presupuestario o no?
–Ha sido una apuesta en el tiempo. Uruguay está cansado de proyectos que cada administración cambia. Proyectos que muchas veces le dejan muy poco al país, y que quedan quizás en las carpetas y en la biblioteca de algún organismo internacional, que se recuerdan por alguna sigla en el bolsillo de unos pocos por supuesto.
Nosotros tuvimos la gran suerte de haber trabajado con Keteceta, que es una agencia del gobierno federal alemán y que el trabajo y esto también creo que es muy importante, nunca financió recursos humanos, lo que daba era tecnología y capacitación, porque se consideraba que el facilitar el recurso humano llevaba a que cuando el proyecto se terminaba no quedaba nada para el país y se terminaba el proyecto, creo que eso de alguna manera es lo que está marcando la filosofía de este trabajo. Tacuarembó es el quinto en los seis departamentos de la región en cuanto a los recursos presupuestales para tener una idea de que no es el que más gasta, tenemos gastos de funcionamiento y operativos, creo que eso marca de que no es que con dinero, igual que la apuesta del dinero a la tecnología va a ser lo que va a mejorar la salud. La apuesta y la misión de este hospital es de velar por la salud de los pacientes de Tacuarembó, de la región, más del 93% considera que con los recursos nuestros deben de ser tratados los pacientes de la región, y velar por la salud con mayor equidad y mejor utilización de los recursos económicos y financieros. *
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