Psicóloga Silvia Flechner: "El mundo de la imagen provoca hoy en día la fantasía de que todo es accesible"
LA REPUBLICA consultó a la doctora, psicóloga y psiquiatra Silvia Flechner de la Asociación de Psicólogos del Uruguay sobre el tema de la violencia en jóvenes, a causa de los graves hechos ocurridos hace dos meses en el Liceo 13 de Maroñas, cuando un alumno disparó a su compañera dejándola parapléjica en sus miembros inferiores. La doctora explicó cómo influye la sociedad actual en la conducta del adolescente, el papel de la familia, los amigos y las instituciones educativas. A manera de monólogo, las reflexiones de la psicóloga:
Querida adolescencia.- Una de las características propias de la adolescencia es el actuar. Se habla muchas veces del lenguaje de acción del adolescente que recorre una amplia gama que va del simple «portazo», hasta llegar a los hechos más graves que tienen que ver con accidentes, atentar contra la propia vida o la de otro. Obviamente, el impacto negativo de la situación familiar y social repercute en el adolescente, comienza a hacerse notorio con hechos tales como la baja en el rendimiento liceal, en el aumento de grado de deserción, en la falta de interlocutores que puedan hablar, guiar, aconsejar o contener las emociones, las angustias y sentimientos encontrados de odio, amor, vacío, soledad, que padecen los adolescentes. La falta de diálogo para solucionar problemas se va debilitando, dejando paso a la acción, a los actos físicos que pueden tener un carácter individual o grupal.
El mundo de la imagen.- Otro factor que sustituye las carencias familiares, a los padres ausentados o inexistentes, es la televisión, los video juegos y el chat por computadora. Tanto las telenovelas, así como los reality-shows, la propaganda, las escenas de sexo explícito, las escenas de violencia o terror, producen el efecto de borrar las diferencias entre la realidad y la ficción, entre el adentro y el afuera. Podemos preguntarnos al prender la TV en forma automática si estamos observando una película de guerra o si es realmente una guerra, aunque ésta esté sucediendo geográficamente en un lugar lejano. El mundo de la imagen provoca hoy en día, la fantasía de que todo es accesible. El poder atrapante de la imagen va a su vez generando una confusión entre el «querer ser» el del otro lado de la pantalla y el «creerse ser» el otro. Lo íntimo y lo privado dejan de tener justamente ese carácter, para convertirse en algo público sobre lo cual todo el mundo comenta. Las complejas situaciones que se dan en la adolescencia entre las cuales se incluye la violencia, son el producto del desequilibrio de los factores personales, familiares y sociales.
Modos de violencia. Por violencia se entiende la aplicación de una fuerza excesiva a algo o alguien con la intención de causar un daño. Sin embargo muchas veces se causa un daño no teniendo la «intención consciente» de ser violento, y esto es una situación que vemos mucho en la adolescencia. Cuando el daño tiene una intención, ésta puede estar dirigida hacia la propia persona como en los casos de autoagresiones o intentos de suicidio o hacia otra persona, como en el caso de agresiones e intentos de homicidio, puede hacerse en forma individual o puede volverse grupal. Estos grupos pueden actuar de distintas maneras, ya sea promovidos por un líder que los dirige o como grupo de por sí violento. El sentido de pertenencia a estos grupos hace a su identidad: «soy alguien porque pertenezco a algo, aunque este «algo» sea un grupo de jóvenes violentos, incluso muchos miembros de estos grupos están armados, utilizan drogas y alcohol en forma habitual.
El caso 13.- El adolescente, tal como lo decía anteriormente, tiene una tendencia natural a la actuación, ¿qué significa eso? Que antes de pensar en lo que va a hacer actúa y lo hace, y esto que hizo puede tener consecuencias nefastas para él mismo, para las personas de su alrededor y también para la sociedad. El caso del Liceo 13 es un ejemplo más de una situación terrible que se da permanentemente y que tiene consecuencias y marcas imborrables a nivel personal, familiar y social. Pero no es un caso aislado.
Prevención.- Sobre las medidas que se adoptaron en relación al joven, detención y estudio pericial no es el momento para opinar desde afuera, en tanto hay un proceso judicial en marcha. Por otro lado quedan los aspectos vinculados al quehacer en este caso concreto y sus consecuencias, o sea, un trabajo de prevención hacia el futuro, ya que los gravísimos hechos sucedidos, nos obligan a intentar acciones tendientes a impedir este tipo de casos. En ese sentido, pienso que es de responsabilidad de las autoridades de los establecimientos educativos, hacer un trabajo de profilaxis que tiene necesariamente que estar a cargo de técnicos experimentados en adolescencia y en trabajos grupales. Esto es todo un trabajo especializado que en este momento es imprescindible y que tiene que tener un lugar dentro de las instituciones educativas, llevado a cabo por técnicos a los que lamentablemente hoy en día las políticas educativas no toman en cuenta debidamente.
Respaldos.- Muchos padres son conscientes de que se están generando situaciones de violencia en los distintos ámbitos donde se mueven sus hijos, y se preguntan ¿qué hacer?, ¿cómo actuar? Sería fundamental que hubiera espacios para el diálogo que los incluyera. Este apoyo puede concretarse primero en el intercambio de información e ideas acerca de lo que pasa dentro y fuera de estos ámbitos. Considerar en conjunto las probables soluciones. *
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