GRANDES PLUMAS

El triple desafío de la UNCTAD

La conferencia de Naciones Unidas, que tendrá lugar a partir de mañana en Brasil, busca enfoques innovadores para los problemas de los países en desarrollo.

GINEBRA.- Desde que fue fundada hace ya 40 años la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Comercio y el desarrollo (UNCTAD) el ambiente internacional ha sido transformado radicalmente por la globalización, por lo que los problemas que enfrentan actualmente los países en desarrollo requieren enfoques innovadores.

En la undécima conferencia cuatrienal de la UNCTAD que se celebrará en San Pablo, Brasil, el 13 y el 18 de este mes, se tendrá la oportunidad de hacer frente a esos problemas y de definir el tipo de medidas nacionales y multilaterales necesarias para asegurar que la integración a la economía mundial rinda ganancias en materia de desarrollo real para los países en desarrollo.

Con este objetivo en mente, la conferencia podría ayudar a construir el consenso necesario para que progresen las negociaciones comerciales multilaterales y regionales, que están desarrollándose actualmente a un ritmo inferior al deseable.

Los regímenes y los mercados financieros de comercio abierto por sí solos no son suficientes. En muchos países en desarrollo las políticas convencionales, orientadas hacia afuera y basadas en el mercado, no han estado a la altura de las expectativas en cuanto a la promoción de un desarrollo sostenible y de la reducción de la pobreza.

Una impresionante prestación en lo comercial de América Latina, por ejemplo, ha fracasado en contrarrestar el impacto de seis años de crecimiento per cápita negativo, lo que ha provocado que ahora haya allí 20 millones más de pobres que en 1997.

América Latina es, por lo tanto, un lugar muy apropiado para la reunión de la UNCTAD XI, que buscará cómo fortalecer la coherencia entre las estrategias de desarrollo nacional y los procesos económicos globales a fin de asegurar que se obtengan beneficios para el desarrollo derivados del comercio.

La conferencia estudiará cómo mejorar la capacidad de producción de los países en desarrollo. Incluso en las pocas áreas en que estas naciones han logrado un significativo acceso al mercado a través de negociaciones comerciales globales, no han podido obtener ventajas a causa de sus limitaciones domésticas y de cuellos de botellas en materia de producción. Muchos siguen dependiendo de volátiles mercados de materias primas.

Son necesarias estrategias ajustadas a la realidad local para superar esas deficiencias mediante la construcción de una mayor capacidad de producción y la diversificación de las exportaciones. Ello requerirá a menudo una mayor flexibilidad en la aplicación de las reglas comerciales internacionales.

En el caso de los países más pobres, será también necesario incrementar la ayuda externa al desarrollo. La tendencia hacia la disminución de esa ayuda después que un país en desarrollo ha liberalizado su comercio a menudo ha socavado la capacidad de esos países para construir una adecuada base de capital que permita conseguir beneficios de tal liberalización.

Han salido mejor parados los países que, como China, no han aceptado pasivamente la globalización. China ha sabido aprovechar sus ventajas en el marco de los contratos por períodos limitados que estableció con las multinacionales. El sistema tuvo éxito porque los chinos utilizaron esos períodos para aprender de sus maestros y, con frecuencia, superarlos.

Al mismo tiempo la India se está convirtiendo en un gran exportador de servicios. Esto no es solo, como se afirma, porque los salarios son bajos, sino también porque la mano de obra india es altamente calificada. De las universidades indias salen cada año dos millones de graduados con notable competencia matemática y científica, una cantidad que sobrepasa a la del conjunto de todos los países industrializados.

Es indudable que, para que las inversiones extranjeras jueguen un papel positivo en el desarrollo, deben ser acompañadas por una política apropiada y dinámica y por un marco institucional.

UNCTAD XI, por lo tanto, tendrá que enfrentar un triple desafío: identificar las políticas internacionales y nacionales necesarias para que el crecimiento se propague sobre todo hacia el tejido social de los países en desarrollo; asir todas las importantes conexiones para el desarrollo, especialmente para hacer que el comercio, la inversión extranjera directa y la tecnología tengan un sustancial efecto positivo en el desarrollo y ayudar a infundir nuevo vigor a las negociaciones comerciales multilaterales y de otros tipos.

 

* El autor es el secretario general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Comercio y el desarrollo (UNCTAD) . Derechos reservados IPS.

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