PARA 800 PERSONAS QUE VIVEN EN LA CALLE

El invierno será un poco menos invierno

La IMM, el BPS y el Iname se están preparando para la implementación del programa Plan Invierno 2004, que comenzará el 21 de junio y culminará el 20 de setiembre, con un seguimiento asistencial hasta fin de año. El Directorio del Iname firmó para este año un nuevo convenio con dos organizaciones que se encargarán de darles alojamiento y alimentación a personas adultas y jóvenes que viven en la calle. Desde allí, se podría atender a 80 personas, según explicó la directora del Iname, Graciela Rompani. El Centro de Promoción a la Dignidad Humana (Ceprodi) y el «Adulto Joven» son las dos organizaciones que para este año aumentaron su capacidad de alojamiento a un número de 40 camas, en cada una de ellas. De esta manera podrán atender y capacitar a más familias. «Estos centros continuarán trabajando una vez finalizado el plan, y nosotros realizaremos un seguimiento a las personas hasta el 15 de diciembre», agregó Rompani. La intención no es hacer solamente un plan asistencial, sino darles un complemento, como la tramitación de documentos y la inserción en determinados programas laborales y formativos.

Este año el Plan Invierno se ejecutará teniendo en cuenta la experiencia acumulada de las ediciones anteriores. Cabe recordar que en el año 2000 comenzó a implementarse este plan de emergencia, destinado a personas sin techo, bajo la denominación «Frío Polar» . En aquella ocasión quedó integrada una comisión interinstitucional para determinar distintas pautas de trabajo. Allí estuvieron el Iname, el BPS, el INDA, el Ejército, los ministerios de Vivienda y Trabajo y la Intendencia capitalina.

«El objetivo es que la asistencia social dure todo el año, a fin de lograr su reinserción laboral, o la derivación a otras organizaciones como Ceprodi y Adulto Joven. En ambos lugares ayudan a que las familias puedan acceder a un hogar propio y valerse por sus propios medios», explicó la directora del Iname. La propuesta no es sólo cubrir la emergencia, sino darles rutas de salida que permitan aumentar su propia autoestima. El año pasado pasaron por los refugios unas 800 personas, con una capacidad diaria de 300 camas y 600 cubiertos (comidas). El director de Salud y Programas Sociales del municipio montevideano, Miguel Fernández Galeano, manifestó que el problema de las personas que viven en la calle es solamente la punta de un iceberg, donde el Estado tiene la obligación de recomponer vínculos, para evitar que la gente se excluya. *

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