Tiene la palabra

Argumentar pero no mucho

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* En LA REPUBLICA del pasado 15 de abril aparece un artículo del senador de la República Eleuterio Fernández Huidobro con el que intenta fundamentar o justificar su posición contraria al proyecto de ley que despenaliza el aborto.

Haciendo una formidable exhibición de carencia de método, el senador de la República se introduce en el tema del aborto con el descubrimiento o comprobación de que la concepción surge a partir de los 46 cromosomas que, a su vez, son producto de la fecundación del óvulo femenino por un espermatozoide. En tren de ir más atrás, el senador podría haber llegado hasta el momento más picante, ilustrativo y determinante que es cuando el pene se introduce en la vagina. Aunque es posible que desde su ineludible perspectiva judeocristiana tal descripción habría aparecido como un poco más impúdica y también pecaminosa.

Cada cultura crea, aplica y transmite determinados valores espirituales y materiales, pero esos valores no son eternos (¡Senador, ni los dioses son eternos!) sino que van cambiando durante el transcurrir de la sociedad humana y mucho de lo que hasta ayer era aceptable, hoy no lo es (la esclavitud, por poner un solo ejemplo). La inmutabilidad sólo existe en el terreno religioso y en aquellos donde predomina el pensamiento dogmático; en todos los demás, no. El senador habla desde lo que se denomina determinismo; y el determinismo no es más que una concepción filosófica que se sostiene en el rango, en la importancia que asigna a la causalidad. En tanto ese es su fundamento, el determinismo se presenta como una concepción mecanicista que excluye la casualidad y, en consecuencia, cree que existen leyes y procesos de naturaleza inmutable. Desde esta naturaleza, el determinismo conduce inevitablemente a una especie de fatalismo para el cual las cosas no pueden ser de otro modo distinto al que son.

El senador Fernández Huidobro, a pesar de que apela al determinismo, sabe muy bien que no existe el determinismo geográfico ni el político, porque si no fuera así, jamás podría haber sido guerrillero, como se ufana, y tampoco dirigente político dentro del Frente Amplio sino de alguno de los partidos tradicionales.

Pasemos a otro punto. La Iglesia Católica -tal como permanentemente nos lo recuerda el arzobispo Cotugno- cree que la llamada moral cristiana no sólo es válida para todos los hombres sino que, además, es la que contiene los valores humanos más elevados. Esta pretensión, sin embargo, no condice con su propia historia llena de hogueras, de inquisiciones, de guerras santas y de la justificación permanente de las clases dominantes, al tiempo que predica para los pobres, para los desposeídos y para los desheredados, una resignación en la tierra a cambio de la promesa de un más allá. Pues bien, esta pretensión es la que asume también el senador de la República Fernández Huidobro cuando reivindica su ineludible perspectiva judeo-cristiana al incursionar en el tema del aborto. Pero más allá de colegios, comuniones vaya a saber uno qué más, el senador debería conocer, recordar y respetar la existencia de ciudadanos que no comulgan con sus comuniones y que, por no hacerlo, tienen el legítimo derecho a reivindicar otras creencias y otros valores morales.

Pasemos al tema de los derechos individuales que el senador Fernández Huidobro se saltea alegremente. El ser humano -creado por un dios o no, según el gusto de cada uno- posee no solamente los atributos sexuales que conducen a los 46 cromosomas que el senador recuerda, tiene también el impulso sexual que lo conduce al goce sexual y todavía, por si fuera poco lo anterior, derechos sobre su propio cuerpo. Así, por ejemplo, puede ser adicto al asado a pesar de los riesgos del colesterol; al cigarrillo a pesar de las potenciales amenazas de cáncer; a la acción política armada a pesar de los riesgos de vida; al alcohol, a la politología o a tocar la guitarra, a pesar de los riesgos que ellos conllevan. Va en gustos, como dice la expresión popular.

En el marco de ese libre albedrío, la mujer tiene el derecho a tener sexo y al mismo tiempo a no querer tener hijos. Y en el ejercicio de esos derechos puede ocurrirle que, accidentalmente, quede embarazada. El mismo accidente que puede tener un militante de una lucha política armada cuando recibe una herida y no por ello abandona sus convicciones y su militancia. Y otro tanto podríamos ejemplificar si habláramos de jugadores de fútbol, de conductores de auto, de políticos o de comedores de asado. Son riesgos que la vida presenta y no el castigo de alguna supuesta deidad superpuestas a la sociedad humana. Pero hete aquí que desde la ineludible perspectiva judeo-cristiana que nos predica el senador de la República Fernández Huidobro, la mujer está condenada a una tutela divina, a una tutela bíblico-jurídica que establece sin lugar a dudas, qué es lo que puede y qué es lo que no puede con relación a su propio cuerpo, a sus propios deseos, a su propia elección.

Al senador, que tiene debilidad por la aritmética, le proponemos este simple ejercicio: sume usted a la mitad de los cromosomas que dan lugar al embrión, los nueve meses de gestación, los meses de amamantamiento y los años que vienen después con la crianza y las otras tareas inherentes a la condición de madre. Obtenido el resultado, pregúntese senador si la mujer, en vez de la tutela desde la ineludible perspectiva judeocristiana, de la suya y de los otros senadores que votarán contra el proyecto de despenalización del aborto, en fin, pregúntese si esa mujer que hasta hoy comete delito cuando aborta, no tiene mucho más derecho a decidir por sí misma, en vez de que lo hagan usted y Cotugno desde la perspectiva judeo-cristiana.

Tal vez resulte utópico pensar que el senador Fernández Huidobro pueda revisar su posición a partir del descubrimiento de otros aspectos que conciernen a la cuestión del aborto. Es muy probable. Pero de todos modos, más vale intentarlo que no hacerlo.

JORGE TORRES – C.I.: 1.158.304-7

 

Gracias por el audífono

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Por intermedio de la presente, el personal docente, los padres integrantes de Comisión Fomento y el Equipo Psicosocial de la Escuela Nº 151 Albert Einstein, agradecen el pedido de apoyo económico para la compra de un audífono para la niña Stéfany Fernández.

A través del aviso, una señora llamada Teresa, se enteró del pedido y donó un audífono. La empresa Maico realizó la adaptación del aparato y las pruebas correspondientes para poder ser colocado a la niña Stéfany.

Por este motivo queremos agradecer a dicha empresa, así como a la señora. Este acto de solidaridad ha sido muy beneficioso para su aprendizaje y su relacionamiento con los demás.

Todo esto ha sido posible gracias al diario LA REPUBLICA, que una vez más nos demuestre lo que se puede lograr cuando están al servicio de la comunidad.

Otra vez muchas gracias.

Sin otro particular, saludan atentamente:

RAQUEL BARTHES, Maestra Directora

LOURDES MORALES, Presidenta de Comisión Fomento

GERARDO VENTRE, Psic. Pasante

MARIELA PEREIRA, Pasante de Trabajo Social

 

Nicotina, trampa mortal

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Leyendo esta nota, usted casi seguramente no dejará de fumar. Por supuesto usted
es libre de hacer o no hacer tal cosa. Usted es el dueño de su destino, de su salud, de su vida. Pero… ¿es realmente así? No. Todo lo contrario. Vamos a jugar con términos/palabras/frases/conceptos. Este «juego» macabro más bien, pero totalmente transparente, esclarecedor. Sí usted ya escuchó todo esto. Y mucho más. Usted sobre este tema «se las sabe todas». Fuma porque le gusta, no le hace daño a usted, ni a terceros, y además deja de fumar cuando quiera. Cuando le venga en gana. Cuando se le ocurra. Todo esto es cierto, salvando ciertas distancias. Usted es persona. Ser único e irreproducible. No obstante «no es libre». Usted es «esclavo». ¿Por qué? Usted «depende de» un cigarrillo.

Es una persona con una penosa adicción. Usted es un adicto. El cigarro (que con tanto orgullo (¿?) fuma) y tanta pinta y seguridad le obsequia, en realidad, lenta o rápidamente, lo está matando. Destruyendo. Manejando. Gobernando. El cigarro a usted lo gobierna. Es falso decir que usted lo gobierna a él. Usted tiene un «vicio». Es vicioso. No tema jugar con las palabras. Usted tiene (adquirió ese hábito), malo… por cierto. Nadie lo duda, tampoco usted. Su organismo necesita (está acostumbrado, lo tiene incorporado) de una nefasta y funesta droga. Si… esa: nicotina. La que deja los dedos amarillos/los dientes amarillo oscuro, un aliento desagradable. ¡Ah! Ese color amarillo… también lo tiene por dentro. Si. Ya sé. No se ve. Se «ve» cuando el corazón y pulmón le gritan, «pará hermano». Nos estás «fundiendo/limpiando/liquidando». Ya no caminamos sin cansarnos. Ya no hacemos «nada bien». La nicotina, droga bestial y perjudicial, nos está matando/minando nuestra voluntad/ rompiendo y resquebrajando nuestra salud/dominio/razón, nuestra alma… mente… corazón… vida.

Nos destruye y lo permitimos. Nos estamos autodestruyendo. Somos nuestros propios asesinos. ¿Que estoy exagerando? No. No. Todo lo contrario. Está demostrado (y no voy a dar cifras y estadísticas). Usted eso ya lo conoce bien. Se está «destruyendo». No lo admite. Lo piensa… Pero no quiere saber. «Te juro… sólo… (casi nada fumo). Ya se «automiente». Se «autoconvence»… usted siente pena y lástima por usted. Bueno. Si. Hay una solución. Hay «caminos». Pero… hay que primero, tener «humildad y reconocer que «solos no podemos». Segundo, aceptación. Aceptar que tenemos un problema y queremos revertirlo, solucionarlo. Tercero, buscar la sabiduría para hacer los cambios.

Le propongo (ya sé que lo hizo varias veces, que escuchó charlas y leyó información).

Grupos de autoayuda. Donde todos hablan un mismo lenguaje. Tienen iguales o parecidos problemas. Van y están por la misma. No sea omnipotente. Sea humilde… usted vale. Usted puede. Esta vez yo le aseguro que usted puede.

Tienda la mano para pedir ayuda, infinitas manos le están tendiendo y esperando. Juntemos las manos… Todos… juntos… con fe/ganas/fuerza/alegría/optimismo/fortaleza/ esperanza… y comencemos a vivir en plenitud.

No es necesario «humo» para vivir. El aire puro sí es necesario…

Vamos… amigo/a. De toda edad. De cualquier edad… usted puede. Hágalo… ¡por favor!

Cordiales saludos

CARMI RAUCH – CI: 866.784-6

 

Doblemente estafados

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Quien escribe estas líneas, lo hace sumamente dolorida por haber sido «utilizada» para ser la catapulta a una plataforma política.

Estoy hablando de la escribana Barbani. ¡Qué forma tan cruel de utilizar a la gente!

Primero nos roban nuestros ahorros y luego quien dijo representarnos, lo que hizo, lo utilizó en su provecho. Quisiera saber qué banca le ofrecieron, porque de otra manera no se entiende. Quien en primera instancia dijo haber votado a Batlle y que se encontraba decepcionada del gobierno y del sistema político, y resulta que ahora forma un movimiento y hace alianza con Larrañaga. Es vergonzoso.

Como si cuando nos robaron los dineros, los blancos no tuvieran nada que ver en todo lo que pasó a nuestro país.

¿Se olvida la escribana Barbani que la contadora Rosario Medero, cumplía funciones en el Directorio del Banco Central, el cual fue completamente omiso a la hora de controlar nuestros dineros?

Los blancos fueron tan cómplices con todo el desastre de lo que pasó a nuestro país como lo fueron los colorados.

No puedo creer cómo le da el rostro para salir a la prensa y apoyar a este candidato que es más de lo mismo.

Esta señora me hizo acordar a la economista Fanny Trilesinsky, fuerte opositora al Impuesto a la Renta propuesto por el Frente Amplio, pero después tuvo su premio por parte del gobierno de turno, ocupó un Directorio, y ahora se aparta de su partido (recontra partido) y se acerca al candidato colorado escribano Stirling.

Lo del título se aplica porque primero fue el gobierno que permitió que se llevaran nuestros ahorros (sacrificio de toda la vida) y ahora esta seudorrepresentante, o simplemente agencia publicitaria de los blancos.

Desde ya, olvídese de representar a una gran cantidad de compañeros que reñimos de esa forma cínica de hacer «política».

UNA AHORRISTA DOBLEMENTE DECEPCIONADA

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