Alcanza a 73 el número de clausuras dispuestas en lo que va del año por la IMM para otros tantos fabricantes de alimentos en condiciones irregulares, la mayorÃa con riesgo para la salud humana. El número supera ya el doble de las clausuras que la Comuna efectuó durante el año pasado, 30 en total y es el registro más alto en la historia del paÃs. Los alimentos eran todos de Ãnfimo precio, no existiendo relación lógica alguna entre los costos de un producto de esa calidad y lo que cobraban sus fabricantes. Ello debe ser, a entender de técnicos municipales en la materia, una de las pautas principales que deben asumir los potenciales compradores: si los precios son demasiado bajos, los alimentos jamás pueden ser de calidad, incluso mÃnima.
El fenómeno ha sido constatado paralelamente a nivel del Ministerio de Salud Pública, desde donde se coincide en que las poblaciones de más escasos recursos, y las áreas más pauperizadas del paÃs son las que se encuentran más expuestas a estas graves situaciones. Aunque en el Interior los lugares de fabricación alimenticia irregulares responden a distintos rubros, se estima que los mismos están dentro de la paramétrica montevideana, es decir, encabezados por los productores de pan y derivados, seguidos de pastas, pizzerÃa y refrescos, en ese orden.
La mayor preocupación municipal radica en que los fabricantes clausurados están lejos de ser simples microindustrias familiares. “Estamos muy lejos de combatir a los pobres que producen algo para vender: lo que estamos encontrando son verdaderas industrias, montadas en locales alquilados que dejan de lado todo lo referente a los controles de calidad indispensables”, enfatizó Fernández Galeano.
Explicó que los inspectores municipales, tras detectar “gangas” exageradas en ferias y puestos de venta callejera, rastrearon el origen de las mercaderÃas, encontrando verdaderas fábricas. El colmo fue una fábrica de pastas que funcionaba en un taller mecánico.
La legislación vigente sin embargo estaba hasta fecha reciente “en contra” de la efectividad inmediata de los procedimientos, ya que debÃa seguirse un largo camino jurÃdico para que la maquinaria empleada pueda ser “intervenida”. En mayo último la IMM aprobó un decreto autorizando a los inspectores a decomisar y suspender de inmediato el funcionamiento de esta maquinaria en casos de flagrantes violaciones a las normas higiénicas mÃnimas.
Finalmente la IMM alerta en cuanto a los refrescos embotellados sin autorización, una industria creciente, con altos Ãndices de irregularidad.
Durante 2003, la Comuna rechazó la friolera de 13 solicitudes de habilitación de otros tantos fabricantes de gaseosas, debido a la falta de condiciones mÃnimas. *
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