Los obispos se ponen la sotana
Al concluir la primera Asamblea Plenaria de Obispos de 2004, en Florida, los prelados decidieron emitir un mensaje de salutación a los trabajadores uruguayos, ante el advenimiento del 1º de Mayo.
Los obispos recordaron, en un claro signo a los políticos en carrera, que «el derecho al trabajo es inalienable». Alertaron sobre la urgente necesidad de políticas de Estado «ante la emigración de miles de jóvenes al exterior», así como la «desaparición de las familias productoras rurales». El documento pone especial énfasis en lo imperioso de «revertir estas trágicas hemorragias sociales», en el país.
El secretario general de la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Uruguaya, dijo en la conferencia de prensa donde se anunció la salutación a los trabajadores, que el desempleo en un «problema humano y ético antes que económico, porque no sólo priva del pan en la mesa familiar. También degrada a la persona». Monseñor Luis Pérez del Castillo señaló las «formas dolorosas» de disminución de trabajo nacional, así como también «las dolorosas lecciones de la crisis que estamos sufriendo». Convocando a «no caer en los engañosos espejismos del consumismo», llamó a los cristianos a «no olvidar el deber de la justicia social que es el soporte de una democracia estable». Advirtió finalmente la preocupación sobre las «fricciones» existentes dentro del movimiento sindical en Uruguay.
Mensaje del Papa
Las declaraciones se producen apenas horas después que un enviado de Juan Pablo II, presentara a los obispos en el simposio de Florida, el «nuevo directorio» establecido por el Vaticano. Enviado por el Prefecto para la Congregación de Obispos, el documento actualiza las formas de relacionamiento desde los obispados a la comunidad. El último directorio de estos «deberes y obligaciones» de los obispos se emitió hace 34 años. Aunque los prelados deberán analizar en detalle el «directorio», el mensaje del 1º de Mayo anticipa de algún modo lo que es posible esperar cuando la actualización se efectivice.
«Es la misma misión, pero actualizada en el contexto del nuevo mundo globalizado», dijo a LA REPUBLICA el presidente de la Conferencia Episcopal. Monseñor Pablo Galimberti, puntualizó que esta línea directriz del Papa, es considerada «un obsequio» del Pontífice.
Aborto: tema candente
El tema medular no obstante, de este primer simposio anual fue el aborto. En consenso, los obispos acordaron pedir al Estado que se agiliten los trámites para la adopción, así como la búsqueda de caminos alternativos a la privación de libertad para mujeres que se someten a abortos. El artículo 325 del Código Penal, establece que «toda mujer que causare un aborto, debe ser castigada de tres a nueve meses de prisión», algo que en la práctica ya casi ningún juez aplica.
La Iglesia propone la sustitución de la pena de cárcel por trabajo social, con miras a «promover caminos alternativos, para una Ley de Despenalización que esperemos no se apruebe».
La Iglesia mantendrá «sin abdicar su acérrima defensa de la vida», pero exige ahora, «políticas públicas para ayudar a madres adolescentes. La Iglesia lo hace, pero la sociedad debe involucrarse con apoyo económico y social».
Finalmente apuntaron a la flexibilización de procedimientos de adopción, y al fomento de los centros de mediación.
«La cantidad de madres que no desean a sus hijos, y el de familias que buscan y quieren adoptar es una esperanza real en nuestra sociedad», entendió Galimberti. Agregó que existe un «mismo ángulo, es el mismo tema de la vida que nace, pero ahora buscando también otra visión». *
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