EN URUGUAY FALTA REGULACION POR VINILOS TOXICOS EN PRENDAS INFANTILES

Greenpeace lanza campaña mundial contra productos y ropas "Disney" por alta toxicidad

A primera vista podría parecer incluso exagerado. Después de todo, casi que todo ciudadano del mundo occidental ha usado alguna prenda u objeto con estos personajes, alguna vez en su vida. Y nada parece haber ocurrido.

Claro está que hilados, tejidos, estampados, las prendas en general, han abaratado sus costos, a expensas de materiales sintéticos plásticos, cuestionables desde el vamos.

Desde la última semana, la organización ambientalista internacional Greenpeace comenzó una campaña alertando a los padres sobre los peligros que a su entender, implican algunos de los productos empleados por las filiales de Disney, en la fabricación de sus prendas. El cuestionamiento mayor, es por los apliques con los consabidos personajes, que por supuesto dejaron mucho tiempo atrás de ser de tela. Plásticos vinílicos de distinta índole, la mayoría de ellos acusados por parte de la colectividad científica como responsables de efectos oncológicos a mediano y largo plazo, aparecen como los responsables potenciales de enfermar a los más pequeños.

Para Greenpeace, «existe incluso más allá de la ropa, una gama amplia de artículos que se venden con la grifa Disney, fabricados con químicos de alto riesgo para los bebés».

Estos químicos, «de riesgo para la salud infantil, humana en general, y también para el medio ambiente», según los ambientalistas, están presentes tanto en las pinturas que se emplean para los apliques, como en el material de los mismos apliques. Para darle las características de maleabilidad y textura deseados, entre otras cualidades buscadas, se le añade a juguetes, artículos de uso doméstico e incluso vestimentas, una veintena de aditivos declarados «incompatibles» con la salud humana.

Asegura Greenpeace que últimos tests efectuados en laboratorios de naciones desarrolladas muestran que las ropas infantiles, producidas en 19 países alrededor del mundo contienen estos «productos químicos tóxicos». Añade que la preocupación principal es por la presencia de PVC (vinilo), en la superficie de los apliques para ropa, de contacto permanente con la piel infantil.

Condena Greenpeace que «una compañía como Disney, renombrada por las estrictas condiciones de diseño, apariencia y coloración, haga tan poco para controlar los procesos de producción manufacturera para la que concede licencias en todo el mundo».

Greenpeace asegura haber contactado a la directriz de la empresa Disney, la que contestó que todos sus productos estaban fabricados al amparo de parámetros totalmente legales.

Esto demuestra para la organización ecologista qué, más allá de la controversia puntual en que están embarcados ahora con Disney, «las legislaciones para limitar el uso de tóxicos plásticos es absolutamente obsoleta, cuando no ineficiente». Entiende Greenpeace que, en algunos de los químicos más agresivos, «las consecuencias están afectando por igual a niños de las naciones desarrolladas, como a los de las que no lo son». Para los ecologistas, la falta de legislación limitante que exhiben los países menos desarrollados, no es menos preocupante que el lobby, que practican las empresas que emplean estos tóxicos, entre los políticos que abren brechas facilitando estas excepciones.

Mickey al ataque

En el corazón de Londres, en la mayor filial del megaemporio estadounidense creado por Walt en 1949, el hijo dilecto de la familia Disney, se desaforó. Es que el propio ratón Mickey, junto a su novia Minnie, escalaron las cinco plantas del edificio que centraliza los productos Disney en la capital británica, para enarbolar en la azotea una gigantesca pancarta: «Disney: basta de vender pijamas tóxicos a los niños». Los dos militantes de Greenpeace, que disfrazados como Mickey y Minnie escalaron el edificio en Hammersmith, al oeste de Londres para enarbolar la consigna, fueron detenidos y liberados horas después.

Los trabajadores del complejo fueron entretanto aleccionados con volantes por otro grupo militante, acerca de la responsabilidad indirecta que les cabía al multiplicar la venta de estas ropas con adhesivos tóxicos para los niños.

La referencia directa a los pijamas está basada en que fue en dichas prendas infantiles, donde primero se confirmó la presencia de vinilos «del más alto riesgo», así considerados por estar en contacto directo y constante durante muchas horas con la piel de los más pequeños.

Según la declaración inicial de la campaña europea de Greenpeace, las empresas disponen de alternativas ecológicas de fácil acceso; sencillamente, volver a fibras naturales como hasta hace apenas unos años, antes de continuar fabricando con el cuestionado PVC. Apuntan que algunas cadenas de tiendas de ropa con ventas masivas en Estados Unidos y la CE (como H&M), ya están retornando al uso de algodón, lino y similares, para su producción de textiles.

Apuntan finalmente que Greenpeace redoblará en los próximos días la campaña, extendiéndola al continente sudamericano.

Fuentes de Greenpeace, consultadas en Buenos Aires, confirmaron la especie a LA REPUBLICA, al tiempo de adelantar que «seguramente mucho de lo que está ocurriendo en esta materia en Argentina, esté también pasando en Uruguay».

En Uruguay: ¿qué pasa?

La toxicidad de componentes para prendas de vestir infantil es un tema casi inexistente en reglamentaciones nacionales. Si bien la mayoría de los productos importados de uso doméstico infantil (biberones, chupetes) cuenta con controles municipales, el tema de los plásticos de potencial alto riesgo está aún por llegar. Fuentes consultadas en el área textil coincidieron en que la casi totalidad de los adhesivos plásticos empleados en fantasías para ropas (tanto de niños como de adultos), vienen del extranjero. Argentina, Brasil y China son los principales suministros de estos apliques, los cuales mayoritariamente ya están incorporados a las prendas. Aunque las fuentes reconocieron tener algún conocimiento del asunto, entendieron tanto que ello «aún no está probado del todo», como que la falta de legislación (e incluso la mínima existente) habilita los productos en el mercado.

Cabe consignar que la mayoría de las prendas de Disney, presentes en la plaza uruguaya, carecen del aval de la grifa norteamericana o de sus filiales. *

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