Tiene la palabra
A mis compañeras de juventud les robaron la inocencia
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Hace 29 años yo también tenía 15.
Estaba enamorado de una que estaba por cumplir 16 y lógicamente, no me daba pelota. Le intenté dar la mano en el Cine Municipal, en el patio común de las viviendas económicas, un beso en el río, pero nada. Nada de nada. Yo vivía en Montevideo pero pasaba mis vacaciones en Treinta y Tres, con mi viejo. Que no era verdad; en realidad, solo dormía en lo de mi viejo. Pasaba todo el día con una barra de amigos, sobre todo de amigas, de las que estaba enamorado, casi al barrer. Con distintos amores que iban desde la amistad más pura hasta la devoción; hasta sufrir de amor.
Claro, en Montevideo tenía barra de fútbol, barra de liceo, los amigos del barrio, pero aquello era distinto. Pensaban distinto. Miraban para el lado de los pobres y comprendían. Miraban para arriba y protestaban. Se comprometían. Hablaban y hacían. Yo era también, como casi todos los que pertenecimos a esa barra, casi un niño. Me fui haciendo también, si se quiere, casi comunista sin saber muy bien de que se trataba, ni afiliarme por preconceptos o falta de datos. Lo claro es que estábamos en la vereda de enfrente de la dictadura, de las injusticias, de las desigualdades, aunque no definiéramos del todo nuestra vereda.
Terminadas las vacaciones; despedida con abrazos y llanto en la puerta de la ONDA, que luego sonaron a presentimiento; vuelvo a Montevideo. Una noche, en la televisión, en un comunicado de aquellos que daban miedo, de las Fuerzas Conjuntas, escucho que la dictadura dice que mis amigas hacían competencias sexuales, que eran poco menos que prostitutas, que el balneario La Esmeralda, etc., etc.
Ese cuento a mí, que no me habían dejado ni tocar la mano. Primero la desesperación, el espanto, la indignación por la mentira; que luego será largo rencor. Estaba tan loco o era tan inconsciente que no tuve miedo. Salí a visitar amigos de amigos que estaban en Montevideo y no encontré a nadie. Tarde me enteré que algunos de ellos también habían caído. Me pregunté por qué yo no. Yo tenía muy poquito que ver, pero cayeron tantos que no tenían nada que ver. Yo tenía apenas 15 años, pero cayeron otros que tenían menos. La única respuesta es que nunca me nombraron. Es decir, me salvaron. Quise ir a verlas pero no se podía. Quería, en el fondo, estar con ellas, pero era un disparate. Les robaron la niñez. Les rapiñaron la inocencia. Una niña violada por un hombre. Un hombre que tortura a una niña. Es una tragedia que llena durante días los noticieros. En cualquier circunstancia va preso. Aquí no; aquí eran méritos para ascender, para que sus superiores los palmearan y los felicitaran por cumplimiento del deber. Aquí, además, un larguísimo silencio cómplice. Una aberración que no fue aislada porque son los mismos que asesinaron, violaron y secuestraron niños. Funcionarios del Estado. Esbirros y alcahuetes mandaderos de los que mandaban.
Es imposible perdonar por más tiempo que pase. Y es imposible callar por más dolor que duela. Es imposible la mordaza, que al final, también los favorece. Por eso las aplaudo con todas mis fuerzas. Son tan fuertes que dentro del dolor, que vuelve, me deleito con tanta entereza. No las quebraron ni un poquito. Siguen siendo la mismas valientes. Siguen siendo maravillosas. Gracias por tanto valor. Gracias por tanto ejemplo de vida. Gracias por todo.
ING. AGR. HORACIO NIETO
George Bush y sus pecados
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Acabo de terminar de leer un artículo suyo de fecha 30.03.03 que realmente me motivó a buscar su e-mail en Internet y escribirle unas cuantas líneas sobre el mismo. He venido siguiendo de cerca hace mucho tiempo el tema de George Bush y sus «pecados» (por decir lo menos). Por eso, al leer su artículo me vi en la necesidad de escribirle para felicitarlo porque es el más completo que he leído al respecto. Comparto todas sus aseveraciones en contra de ese criminal personaje disfrazado de presidente del mundo. Estoy de acuerdo con usted que hay algo raro, escalofriantemente raro, entre el 11 de setiembre y George Bush, y tengo mi propia hipótesis que quisiera compartir con usted, si me lo permite. Antes del 11 de setiembre, ocupaban las portadas de los diarios el marco escándalo de Enron (que vendía al año dos veces el PBI de mi país, Perú).
Al caer Enron, se venían días muy complicados para Bush ya que el presidente de la compañía era nada menos que su principal benefactor económico desde la época de gobernador de Texas, su amigo «Kenny boy». Es decir, en pocas palabras y si me lo permite, el presidente de los Estados Unidos estaba embarrado hasta el cuello.
Que «suerte» tuvo que justo pasará lo que pasó el 11 de setiembre y que las portadas de los diarios y ola atención del mundo cambiaran radicalmente.
En realidad, yo no creo en esa «suerte». Acá se dejó hacer algo (que suceda el atentado del 11 de setiembre) sin importar la vida de muchísimos inocentes con tal de «salvar» políticamente al presidente de las consecuencias de un escándalo de fraude de cifras astronómicas.
Ojalá que algún día se sepa la verdad. Un triunfo de los demócratas quizás puedan contribuir a su esclarecimiento. Ojalá así sea.
Atentamente,
IVAN ARRIETA – Consultor especialista en Balanced Scorecard y Catedrático de Gerencia Estratégica Universidad de San Ignacio de Loyola – Lima Perú
Ferreira Aldunate: «…no somos la izquierda ni la derecha, somos los blancos»
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* He dejado pasar un tiempo prudencial y he observado que ningún medio de prensa aclara la noticia.
El señor Larrañaga, en su discurso de la curva de Maroñas se atribuye la frase «…no somos de izquierda ni la derecha, somos los blancos…», la que toma mucha trascendencia por su originalidad y efecto político.
¡Por favor!, la frase no es de este señor y además no creo que tenga capacidad intelectual para elaborar alguna parecida. Alguien debe explicar a la gente más joven y a quien no la conozca, que la misma pertenece a Wilson Ferreira y fue pronunciada en Santa Clara de Olimar en 1988. Por favor hay que pedirle a este señor que deje de hacer discursos recortando y pegando frases de otros. Y que si lo hace por lo menos que tenga la ética de nombrarlos.
P, FRIVAS <[email protected]>
Para los grandes líderes los humildes somos sólo votos
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Ha llegado el momento en que todos los partidos políticos se acuerdan de la gente de la que en estos años se olvidaron.
Sobre todo de nosotros, los humildes, que siempre somos los más perjudicados, en un montón de barrios de la capital en estos últimos 5 años.
Sólo un dirigente hemos visto llegar en bicicleta, a pie, o como sea y lo hemos comprobado que lo ha hecho en muchos barrios porque hemos concurrido algún jueves que otro a su sede central de Ejido y Soriano. Y nos encontramos con gente de tantos barrios carenciados, los que comentan las virtudes de Juan, el cariño, la estima que hay hacia él.
Cuando escuchamos el discurso de Lacalle que va a hacer esto, aquello, que va a sacar el impuesto de los sueldos. El lo puso, él sabrá cómo hacerlo. El discurso de Larrañaga no. Tan demagógico.
Uno sólo piensa: Tienen en sus fil
as un dirigente blanco como Juan Bone, ¿por qué no hablan con él y se enteran lo que piensa la gente? ¿O será que a los grandes líderes la gente humilde somos sólo votos?
Atentamente,
AMALIA B. ALFONSO – CI: 4.560.277-8
Balazos en Maroñas
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Los que se espantan por el accidente ocurrido en el Liceo 13 de Maroñas, un barrio que salvando el esplendoroso Hipódromo, poco o nada ha mejorado en su entorno social y edilicio, olvidan que la concurrencia de liceales armados a establecimientos de enseñanza, era cosa corriente en tiempos de advenimiento de la dictadura, cuando los tenebrosos integrantes de la JUP, las portaban amedrentando a quienes se insinuaran como militantes de izquierda.
En cuanto a balazos en la zona de Maroñas, hasta el mismísimo actual Presidente, doctor Jorge Batlle, los recibió alguna vez, cuando su hasta entonces amigo Gabriel Acevedo Terra, lo baleó en una pierna en una mañana de aprontes de pingos, donde ambos se habían dado cita en su condición de «burreros de ley».
Por lo tanto, los que se rasgan las vestiduras, asombrados por este episodio del Liceo 13, se han olvidado de los estudiantes criminales del Bauzá, por poner un ejemplo, allá en la década del 60. Y del recordado episodio de aquella mañana de aprontes en Ituzaingó, en la que «por cuestiones del momento», el nieto de un dictador colorado, baleó al hijo de un ex presidente también colorado, (como también «colorados», eran aquellos siniestros personajes pachequistas de los que aún hoy, en el propio Parlamento quedan simpatizantes).
OSMAR R. – CI: 1.660.053-7
Algunas apreciaciones sobre artículo de Fernández Huidobro
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Deseo de ser posible, que difunda mi opinión por intermedio del diario que Usted dirige, con relación al artículo «Se trata de la vida» del senador Eleuterio Fernández Huidobro, publicado el día jueves 15 de abril.
Lamentable el artículo del senador Fernández Huidobro, realmente absolutamente lamentable.
Si bien es cierto que es muy difícil debatir bajo el terror de los argumentos que se están utilizando en la actualidad, el debate está instalado en la sociedad desde hace décadas, así que considero que tuvo tiempo de sobra para reflexionar y debatir bajo otras circunstancias.
Ya el Dr. Emilio Frugoni y la Dra. Paulina Luisi debatían sobre dicho tema… corrían los años de la década del 30.
Además, en la presente legislatura tempranamente se incluyó este tema como una prioridad ¿y nunca encontró el señor senador la ocasión de debatir sobre esta problemática?
El Proyecto de Defensa de la Salud Reproductiva, que según él está lleno de carencias, hace meses que está en el Senado para su estudio. Un senador responsable, un legislador serio y constructivo, ¿no pudo presentar una propuesta para mejorarlo?
¡Por favor señor Fernández Huidobro, sea honesto con la población y exprésese con la verdad! No le gusta arriesgarse a perder votos. Su actitud es oportunista.
Porque tiempo tuvo de sobra. No se olvide que todos sabemos que usted es un verdadero mago con el tiempo -que multiplicándose- hasta puede escribir excelentes cuentos de ciencia-ficción… Insisto, no puedo comprender cómo no debatió el tema en los tiempos en que la votación estaba lejana y cómo no aportó nada al proyecto de ley que tanto cuestiona.
Por otra parte, ¿por qué no presentó usted (que notoriamente se ve que es tan inteligente e ilustrado) un proyecto alternativo? Hubiese sido realmente un aporte muy importante. Se trata de la vida ¿no?
SILVIA CABRERA – Secretaria Nacional de Equidad y Género PS- Edila por San José
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