Los padres del liceo de Maroñas piden ser escuchados
El Liceo 13 continúa siendo centro de información periodística como consecuencia de los dolorosos e infelices hechos ocurridos el día lunes 12 de abril.
Ante tales circunstancias la Asociación de Padres de Alumnos del Liceo 13 (APAL) hizo pública una declaración puntualizando su posición ante las autoridades del instituto.
Apoyo para solucionar problemas
Desde la instalación de la APAL el 25 de setiembre de 2002, se ha intentado apoyar al instituto en la solución de problemas que permitieran el normal funcionamiento de las clases. Hemos tenido que sortear los innumerables y sistemáticos obstáculos que nos ha interpuesto la directora del liceo, con quien nunca alcanzamos niveles mínimos de buen relacionamiento, temas edilicios y los temas de seguridad dentro y fuera del local, han estado presentes en cada una de las innumerables entrevistas que mantuvimos con autoridades del Consejo de Educación Secundaria.
La primera de ellas fue el día 12 de noviembre de 2002, en que mantuvimos entrevista con el entonces consejero Barboza, informándole de las urgentes necesidades del liceo.
El servicio 222
Entre ellas, manifestamos la falta de vigilancia en el instituto, ya que se había retirado el servicio 222 y tampoco había portero. A partir de allí, mantuvimos no menos de cuatro entrevistas con el propio Jorge Carbonell, otras tantas con la consejera Teske, con la consejera Riccetto, con la inspectora Surraco, todas en el transcurso del año 2003.
También mantuvieron entrevistas con el comisario de la Seccional 16ª y concurrieron a una reunión en presencia del ministro Stirling.
El profesor Jorge Carbonell les manifestó que el servicio 222 se retiró porque el Consejo adeudaba mucho dinero a Jefatura, pero se solucionaría brevemente mediante un plan de pago que se estaba instrumentando.
El servicio 222 nunca se instaló, y el personal del liceo, lejos de incrementarse, se redujo por lo que el acceso al instituto era libre para cualquier persona.
Además de la insuficiencia de personal, las oficinas del liceo se encuentran ubicadas de manera tal que no tienen visión directa a la puerta de entrada, por lo que si alguien ingresa al liceo puede recorrer el mismo sin que nadie se percate.
Innumerables veces se encontró dentro del instituto a personas ajenas al mismo, y en varias ocasiones se produjeron hurtos dentro del local. Y también se hicieron frecuentes las amenazas o persecuciones y el patoterismo entre estudiantes, y todo se adjudicaba a la falta de personal para poder controlar el comportamiento de los alumnos.
Se realizaron denuncias concretas a la Dirección del Liceo y a las autoridades del Consejo Directivo Central (Codicen) y nunca se obtuvo una respuesta a las mismas y quizás los expedientes duerman en algún cajón del liceo o del Codicen.
En las afueras los alumnos eran víctimas de rapiñas, o patoterismo sin importar demasiado la hora del día. El día 23 de agosto de 2003, reunidos con la directora y un integrante del equipo multidisciplinario, propusimos la instalación de una comisión de trabajo que incluyera a docentes, funcionarios, padres y alumnos junto con la dirección, para buscar soluciones en todos los aspectos que lo requirieran. Como era de esperarse, y conociendo la actitud de la directora, nunca se constituyó tal comisión.
¨Divide y reinarás¨
La teoría del «divide y reinarás», aplicada por la dirección del liceo, alcanzó los objetivos propuestos, provocando la apatía y la desidia de todos aquellos que conforman la comunidad educativa, y que se supone están involucrados.
Todos estos hechos son de conocimiento de las autoridades del Codicen, desde el propio Jorge Carbonell y hasta los inspectores. A todos les manifestamos la necesidad de prevenir situaciones que podrían lamentarse más tarde.
Las respuestas no llegaron y hoy dos alumnos de primer año, son víctimas de la misma situación.
Hoy todos aparecen preocupados, lamentando lo sucedido y hablando de prevención.
Una niña de 12 años no sabe cuál va a ser su futuro y un niño de 12 años es enjuiciado por la ley y por la opinión pública, en tanto los verdaderos responsables de la situación siguen como directores del liceo, o como autoridades de la enseñanza.
Seguramente a partir de hoy se notarán medidas de control, o vigilancia. Seguramente habrá un cambio de actitud en la comunidad educativa, lo lamentable es que esto suceda a partir de una tan desgraciada situación que destruye a dos familias.
El Presidente de la APAL y padre de uno de los alumnos que estudia en el liceo Ernesto Fernández conversó con LA REPUBLICA, y explicó que los problemas con la directora Beatriz Simos no son recientes, «ignora por completo la comisión de APAL, es más, ella nos quiere sacar del camino».
Informó también que aún no se ha conformado este año una nueva APAL que los sustituya, por lo tanto ellos siguen vigentes. La directora lo que quiere hacer es sólo un apoyo de padres. Y los padres no estamos de acuerdo.
La comisión de padres ha sido fundamental en el liceo, ya sea para apoyar a los estudiantes como a la propia institución,
«Hicimos los cielo rasos con plata recaudada en el liceo, pero también hemos gastado de nuestro bolsillo para arreglarlo, también se había conseguido un grupo de arquitectura para realizar la construcción de un salón recreativo estudiantil; para que nuestros hijos no estén en la calle mientras tienen horarios libres. Esto quedó en la nada, sabemos que los planos fueron aprobados por las autoridades y que ella los tiene guardados en algún cajón, el salón todavía no ha sido construido. Y así podemos seguir enumerando un sinfín de cosas que han sido guardadas, y que por lo tanto no se ha hecho nada por la institución y la seguridad de los alumnos». *
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