Con renovadas muestras de fe, la comunidad católica celebra hoy la resurrección del Señor
La comunidad católica celebró en la víspera la más grande e importante conmemoración de los cristianos: la Pascua. Se trata de una «noche de vela (de ahí la palabra vigilia) en honor al Señor». San Agustín la menciona como «la madre de todas las santas vigilias». Durante ella, la Iglesia espera la Resurrección del Señor y la celebra con los sacramentos de la iniciación cristiana: Bautismo, Eucaristía y Confirmación. La ceremonia central tuvo lugar ayer en la Catedral Metropolitana, rezándose laudes a las 8 y 30, culminando luego con la Vigilia Pascual presidida por el arzobispo metropolitano Nicolás Cotugno.
Esa noche culminó la larga espera de Cuaresma y juntos celebraron el paso de las tinieblas a la luz, de la muerte a la vida. La Iglesia entera proclamó que Jesucristo ha resucitado y que el Señor los ilumina con su Gloria.
Con verdadera unición miles de fieles encendieron el Cirio Pascual y recorrieron la Historia de la Salvación a través de nueve lecturas bíblicas. Renovaron sus promesas bautismales y celebraron esa misma salvación en los sacramentos del Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía.
Domingo de Resurrección
A partir de hoy, Domingo de Resurrección, de acuerdo a su liturgia, la Iglesia invita a todos sus fieles a celebrar con alegría los cincuenta días de Pascua hasta Pentecostés, como si se tratase de un solo día de fiesta, como un gran domingo
El mensaje fundamental de la Pascua es la invitación de la Iglesia a todos sus fieles a preparararse responsablemente para vivir, con una profunda fe, la gran riqueza que estos días les traen, enfatizando que «lo fundamental es que el Señor ha resucitado, ha vencido a la muerte y nos acompaña hasta el final de los tiempos». *
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