El canto improvisado, vital protagonista de las Criollas

Susana Repetto, docente y payadora

«Se nace siendo payador. Yo comencé con esto, siendo muy niña cuando tenía ocho años; trenzando versos con el pampa Juan Carlos Barriento, el «indio» Juan Carlos Bares, Aramís Arellano, Los Hermanos Lagos y Luján Arellano, quien es uno de los pocos testigos que quedan, porque los demás lamentablemente nos precedieron en la partida.

Continué hasta que comencé mis estudios secundarios; en ese momento hice un paréntesis demasiado extenso.

Pero nunca me olvidé, seguí frecuentando audiciones tradicionalistas, festivales, la semilla del payador estaba siempre en mí y seguí escribiendo hasta que hace más o menos 14 años retorné, con mucho gusto, con mucho cariño y acá en la Rural me siento como en mi verdadera casa. A la Criolla del Prado vengo desde el año 96 cuando me trajo invitada mi querido amigo Juma».

 

Dios la premió con un hijo payador

«Soy docente, me jubilé hace más de tres años lo que me ha dado mucho más tiempo, me dediqué a mis hijos, a mi familia y ahora tengo mucho más tiempo para andar en todo esto.

Dios me ha premiado con lo mejor que puede tener una mujer payadora, con un hijo payador que hoy tiene 20 años, comenzó a los 12 años cuando lo presenté por primera vez acá en el Prado».

 

Payadora: es ponerle un sello diferente

«Significa hacer lo que a uno le gusta, es tener una verdadera vocación.

La mujer como payadora le imprime un poco de ternura, de amor a este arte, le pone un sello diferente. Yo me siento muy respetada por todos los colegas, muy querida, muy reconocida por la gente.

Somos muy pocas las mujeres que hemos incursionado en este rubro, tanto en Argentina como en Uruguay, dios quiera surjan muchas más.

Creo que no se ha dado que las mujeres opten por ser payadoras, para esto hay que nacer, después se puede perfeccionar, un vocabulario más fluido, estudiar para poder abordar distintos temas».

 

«Cuando subo al escenario trato de hacer docencia»

Siempre trabajo con respeto y con altura, yo trato de hacer docencia cuando subo a un escenario.

Yo pienso que se pueden hacer contrapuntos, incluso con humor abordar distintos temas, pero siempre con mucho respeto con mucha altura. Y más las mujeres, debemos dar el ejemplo, hacer docencia de esto y dejar un mensaje que es lo principal. Se debe payar con un profundo respeto, el respeto que se merece este arte».

 

«En estos momentos el resurgir está en Argentina»

«En mi patria hay muchísimos payadores jóvenes, entre los 18 y 20 años, hay muchos que tratan de acercar el canto a otros lugares, que por ahí no era conocido, a las universidades, a las escuelas.

Yo tuve una experiencia muy linda en la Provincia de Entre Ríos con el padre Marcelino Moya, cuando realizó una misa con once payadores, incluso el cura que es payador realizó la misa también en verso. Ese fue un gran recuerdo que me quedó, y según el padre es una forma de acercarse a Dios por medio de la guitarra y el canto y para nosotros también es una forma de acercar el canto del payador a otros lugares.

Todo tiene su momento, en la década del sesenta acá en Uruguay estaban los grandes payadores, que iban para Argentina.

En este momento vemos que no surgen nuevos payadores; respetamos los que están, que tienen gran trayectoria, pero creo que es responsabilidad de los jóvenes ellos son los que tienen que incentivar el canto.

Pero tiene que haber unión entre ellos, a través de la unión a través del compañerismo, se puede hacer mucho, pero no se puede inventar un payador, Dios quiera surjan jóvenes payadores en esta patria que la quiero como a la mía, pero en este momento el resurgimiento está en la patria Argentina».

 

La décima de despedida

«Si dejo de recompensa con todo mi sentimiento es un agradecimiento porque se acercó la prensa La República dispensa su tiempo y le brindo afecto con el debido respeto al gaucho pueblo oriental queda un saludo cordial

de Susana Repetto».

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